GESTOS DE ESPERANZA
Uno
Son compañeras de trabajo y además,
amigas. Su labor en el departamento de pediatría en el Hospital tiene de vez en
cuando un momento de reposo cuando toman el café. Una charla, unas palabras,
alguna risa, una preocupación compartida mientras se apura el último sorbo y de
nuevo al curro, que hay que estar siempre vigilantes.
Pero un día una de ellas dice ¿os
imagináis que cada semana prescindiéramos de lo que nos cuesta el café de un
día y lo guardáramos para algún proyecto solidario? Y dicho y hecho, no se sabe
muy bien cómo, pero el caso es que conectan con un desvencijado hospital
infantil que las hermanas de
Dos
Tienen de
Tres
Ha acabado la carrera y sus padres
le pagaban un viaje, pero él, sorprendiendo a más de uno, ha hecho el viaje a un
país latinoamericano donde ha estado todo el verano enseñando a leer a chavales
de la calle. Mientras este año va haciendo pequeños trabajos que le salen aquí
y allá, se está preparando para ir un año entero a su Sudamérica amada a
compartir la vida con unos misioneros que están dejándose la piel por los más
pobres. Hay quien piensa que para esto no le hacía falta estudiar una carrera
tan larga…, pero a él se le ve más feliz que nunca y no se cansa de repetir que
entre los chavales con los que estuvo este verano aprendió tanto como en
Y más
Sólo hay que levantar los ojos. A
nuestro alrededor se agolpan los testimonios sencillos de gente buena y
generosa que, con su trabajo y su cariño, hacen que la vida sea más humana. Nos
los encontramos cada día, nos cruzamos con ellos. Son maestros que se desviven
y, además de enseñar, escuchan y quieren; son abuelos que esperan en las
puertas de las Escuelas a sus nietos que les saludan con la sonrisa y el beso;
son vecinos que siempre están al lado y uno sabe que puede contar con ellos;
son catequistas, voluntarios, monitores, sanitarios, tenderos, policías, tenderos,
artistas…, gente que ha hecho de la solidaridad y la sonrisa una manera de
vivir. Alegran la vida, la llenan de pequeños gestos que nos recuerdan que
somos seres humanos, capaces de amar y perdonar, de sonreír y llorar.
Gracias a Dios no son famosos…, ni
importantes. Son sólo personas buenas. A veces podemos tener la sensación de
que están extinguidos. Pero no es cierto, están aquí, entre nosotros.
No cabe duda. Hay que
saber mirar.
Josan Montull
1.12.2009