HAY QUE SEGUIR HACIENDO PLANES

Y COMPARTIRLOS ENTRE TODOS


Sí. Hay que seguir haciendo planes, a pesar de la apatía ambiente, del envejecimiento general, del impasse provocado por la espera del nuevo arzobispo. No hay que suponer que va a venir alguien con una varita mágica y nos va a sacar las castañas del fuego. La vida sigue y continúa con plena validez el envío a anunciar el Evangelio a todos.

Precisamente porque estamos acuciados por todo lo anterior, necesitamos analizar muy profundamente la realidad (la nuestra, la que nos rodea, la que creamos) para tomar posiciones y ajustar la evangelización a este mundo nuevo y apasionante que nos ha tocado vivir con una gente cada vez más adulta y cada vez más frágil, cada vez más informada y cada vez más desorientada, cada vez con más ansias de libertad y reconocimiento personal y cada vez más expuesta a autoritarismos y manipulaciones de todo tipo, cada vez con más ganas de ser feliz y cada vez con más dramas que llevarse a la espalda.

Precisamente ahora tenemos que sacar fuerzas de flaqueza y tirar hacia delante, haciendo la evangélica experiencia de nuestra pequeñez que se deja ayudar por los brazos amantes y generosos del buen Dios Padre.

No podemos adoptar una postura de retirada a no se sabe dónde, aunque tampoco hacer oidos a quienes pretenden impulsar guerras contra enemigos que nos inventamos para sentirnos alguien. ¡Qué infausto aquel ponente de las Jornadas de Teología confesando que lo que le pedía el cuerpo era guerra! Y qué tristes los aplausos que recibió al terminar su enervante intervención.

Tenemos que asumir nuestra pequeñez y limitaciones para, desde ahí, recuperar la ilusión basada no en nuestras fuerzas sino en la gracia de este Dios paradójico que derriba del trono a los poderosos y enaltece a los humildes. Por eso me parece muy digno de alabanza el esfuerzo que se viene realizando en mi Vicaría para recoger las experiencias pastorales que van surgiendo como setas tras una buena lluvia y un sol de primavera. Porque intentos hay, aunque no suelan aparecer en los medios de comunicación. Necesitamos conocer lo que desde la base se viene realizando, pergeñando, atisbando, impulsando, ya sea con inmigrantes, con chavales, con padres, con enfermos, con quien sea.

Importante, por ejemplo, ha sido el impulso dado desde la Delegación de Catequesis hacia la realización de la llamada "catequesis familiar". Próximamente nos reuniremos para poner en común los resultados, pero ya se puede anticipar que han resultado todo un éxito: estoy hablando de mi parroquia, pero me imagino que lo mismo puede decirse de otras en las que se haya acometido esta tarea.

¿Para cuándo un Boletín Oficial de la Diócesis que recoja todas estas realidades tan positivas? Necesitamos como el comer que en la Diócesis se potencie una información que nos haga compartir nuestras esperanzas y alegrías, además de nuestros problemas y de los pasos que vamos dando para intentar solucionarlos. Actualmente hay suficientes medios técnicos a nuestra mano para que se pueda organizar una oficina informativa, un boletín pastoral adecuado, una página web en Internet, una plataforma permanente de difusión y apoyo a las nuevas experiencias y realidades que se van impulsando desde la base de esta Iglesia que necesita abrirse plenamente al Espíritu que quita miedos y abre ventanas para que respiremos un aire más fresco.

Pepe Nerín