¿HASTA CUÁNDO?
Hemos llegado al verano de 2003 y nos encontramos con una situación eclesial en Aragón realmente sorprendente: todas las diócesis aragonesas presentan unas sedes episcopales en precario. La diócesis de Huesca vivió en los últimos años la enfermedad de D. Javier Osés, posteriormente su muerte y actualmente dispone de Administrador Apostólico en la figura del Obispo de Barbastro-Monzón. Algo muy semejante ha ocurrido con la diócesis de Jaca. En la actualidad la diócesis de Teruel no cuenta con Obispo, ya que ha sido trasladado a Ciudad Real, mientras que el Arzobispo de la de Zaragoza hace más de cuatro meses que presentó su renuncia al Papa al cumplir los reglamentarios 75 años. En el caso de la de Tarazona, es conocida la delicada situación de salud por la que atraviesa su Obispo.
Nadie comprende por qué se ha dado esta situación tan anómala y menos comprende por qué se prolonga meses y meses. Las enfermedades de los obispos de Huesca y Jaca se prolongaron durante bastante tiempo dando ocasión a que se pudiera estudiar con toda tranquilidad su sucesión. La renuncia de Elías Yanes se conocía desde hacía años simplemente con mirar el calendario. ¿Por qué no se ha previsto con tiempo su sucesión? Es difícil de entender.
Como todo el procedimiento es secreto (aunque podría ser de otra manera y sería deseable) se pueden mantener todo tipo de hipótesis, desde la dificultad para encontrar candidatos (¿por no tener suficiente nivel?, ¿por no aceptar los seleccionados?, ¿por...?), hasta la improvisación, la poca consideración hacia nuestras diócesis y diocesanos, hasta presiones enfrentadas, etc.
Lo cierto es que estos hechos tienen desconcertado al personal. ¿Tan poco importante es un Obispo como para que su nombramiento se demore meses y meses e incluso años? Algún alto cargo de una de las diócesis me ha confesado que en la suya funcionan perfectamente sin obispo, lo cual puede interpretarse como se quiera, pero nunca como algo positivo para la función episcopal.
¿Tan poco importante es Aragón como para que se mantenga esta situación? No creo que esta situación fuera admitida en cualquier otra provincia eclesiástica (no digamos ya en Cataluña, País Vasco o Madrid).
Todo esto es lo que nos faltaba dada la situación de claro envejecimiento de nuestras comunidades eclesiales, la falta de dinamismo, la ausencia de planes de futuro, etc. A ello contribuye especialmente esta falta de reflejos de los que toman las decisiones en este terreno tan comprometido. Pero esa falta de reflejos se manifiesta también entre nosotros: tengo delante la invitación al XXII Encuentro de Sacerdotes de Aragón celebrado el 2 de junio en el que se dio una conferencia sobre "Las comunidades cristianas en la situación actual de Tierra Santa". No cabe duda de que el tema es importante, pero reconozco que para nosotros más decisivo es en estos momentos "la situación actual de las comunidades cristianas en Aragón", y a eso no parece dedicarse la misma atención institucional. Puedo imaginar con facilidad que esto no ocurriría si se fomentase la participación del Pueblo de Dios en la toma de decisiones, y en concreto en el nombramiento de los obispos. Da la impresión de que este Pueblo quiere obispos pero no le son "concedidos". Mal panorama para nuestras comunidades cristianas.