HE DEJADO EL CARTÓN

Llegué a Zaragoza después de recorrer varios albergues del sur de España, cansado de la vida que llevaba y siempre cargado con el cartón de vino. Estando en el albergue municipal fui a ver a Pilar y después de estar hablando un rato con ella me comentó la posibilidad de venir a la granja.

Cuando me fueron a buscar a mí y a otro compañero, yo era reacio en venir porque me parecía que sería como otros centros que conozco en persona y también de oídas. Doy gracias por haberme quedado y os voy a decir que aquí encontré personas que se preocuparon por mí nada más llegar, sin preguntarme nada más que cómo me llamaba, y eso, los que vivimos en la calle, sabemos lo que vale.

En la casa los primeros días estaba un poco a la defensiva, pues no sabía cómo me iban a recibir los compañeros, pues yo soy una persona muy abierta y me gusta decir las cosas a la cara. Me propusieron hacer un curso de albañilería, cosa que me gustó bastante, y lo estoy sacando adelante.

Tengo, como es normal, también mis obligaciones; las suelo cumplir casi siempre, lo que más me gusta es ir a los frutales (ja, ja, ja...).

Desde estas líneas quiero dar las gracias a todos mis compañeros, a los voluntarios y a la dirección por el trato que estoy recibiendo y por lo más importante: ayudarme a dejar el cartón de vino.

A todos: MUCHAS GRACIAS.

Avelino Toral (Pichi)