HOMILÍAS SÍ, MÍTINES NO

Mi amiga Tere está que arde. Pues resulta que estuvo el otro día en una ceremonia en no sé qué iglesia de Zaragoza y el presidente de la celebración se desmelenó transformando la homilía en un mitin político, cual si de un avezado dirigente de la derecha se tratara. No me verá más ese buen señor, me comentó con indignación.

Hace no mucho, otra amiga y parroquiana me dijo que no se podía ir por muchas iglesias porque se dedicaban a la política. Como no me aclaraba le pedí que me explicara el tema. Pues que se dedican a dar sermones políticos, me especificó. Al menos en la mía eso no sucede, añadió, y por eso no hace caso de límites parroquiales y se pasa a nuestros bancos.

Leo la prensa en Internet y me encuentro casi cada día con declaraciones del Cardenal Cañizares (que es más o menos de mi edad) y del también Cardenal Rouco hablando de la indisoluble y tal vez dogmática unidad de España y criticando desde posiciones derechistas cualquier proyecto de ley del malvado Gobierno de ZP que Dios confunda.

Ayer acabé mis horas nocturnas en el programa de TV del loco de la colina, hoy Jesús Quintero, en donde el conductor de las mañanas de la COPE, el turolense Jiménez Losantos, máximo ideólogo matinal en las ondas de la radio episcopal, tras hacer gala de una seguridad ideológica fuera de toda duda y de todo matiz entre el blanco y el negro (¡hasta ahí podíamos llegar!), se declaraba no creyente y contrario a aquello evangélico de poner la otra mejilla, tras abominar de los progres y del socialismo (ideología errónea o criminal, en su opinión), despreciar a Zapatero como el peor presidente de la historia de España y optar por Rajoy para ganar las próximas elecciones.

¿No es posible un poco de equilibrio? ¿Por qué los señores de la derecha se han adueñado de los medios de comunicación eclesiales, expresan sus opiniones partidistas con total impunidad, algunos de ellos ganando sus buenos euros, y se dedican a encerrarnos ideológicamente en terrenos totalmente discutibles? ¿Por qué abusan de los púlpitos a los que se han encaramado? ¿Por qué provocan y tenemos que aguantar que, a causa de ellos, el personal identifique a los católicos con los reaccionarios? ¿Por qué se alinean, como si fuera ése necesariamente el orden natural de las cosas, con la derecha política e incluso con la extrema derecha? ¿Por qué nos faltan al respeto a cuantos, muchos, no pensamos como ellos en materia política, siendo como tenemos todo el derecho divino y humano a pensar y actuar políticamente como nos venga en gana? Hace un tiempo tuve que pararle los pies a un vicario, buena persona por otra parte, y decirle que en cuestiones políticas que no pretendiera decirme lo que yo tenía que hacer. ¿Habrá que decírselo también claramente a los obispos? Pues se los digo.

Pepe Nerín

1.2.2007