IDEAS PARA EMPEZAR



Imaginemos que se acaba de formar un grupo de jóvenes, tras la Confirmación o una vez finalizado el verano, y que se dispone a dar sus primeros pasos. ¿Qué hacer?, ¿qué pasos a dar?, ¿cómo debe actuar el animador? No os angustiéis. Aquí os condensamos una serie de ideas que os pueden ser útiles, ideas tomadas de lo ya expuesto hasta este momento.



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Podéis empezar por analizar las experiencias habidas durante el verano (o en un pasado reciente, si empezáis en otro momento): descubrid lo positivo y lo negativo de las situaciones, personas, actitudes, etc., las causas de ello (los porqués) y sus consecuencias.

Id llegando a conclusiones, a criterios, en que os pongáis de acuerdo (los podéis incluso escribir).



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Formamos un grupo, pero qué supone esto? Descubrir las exigencias y condiciones que todo grupo lleva consigo:

En un grupo tiene importancia:

. La estabilidad: somos un número de miembros fijos y acudimos regularmente.

. La comunicación: nos informamos y hablamos todos con todos.

. La confianza: nos fiamos unos de otros.

. La participación, el protagonismo de todos: las cosas las hacemos entre todos.

. Los objetivos claros y compartidos: sabemos lo que queremos y estamos de acuerdo.

. El análisis de las situaciones o problemas: no hacemos las cosas por hacerlas sino que nos informamos bien y partimos de la realidad.

. La animación democrática: el animador anima y da juego sin imponerse ni ausentarse.

. La toma de decisiones: todos participamos en ellas.

. El crecimiento personal y grupal: vamos dando pasos hacia delante tanto como grupo como cada uno de los del grupo.

. La creatividad: no repetimos siempre lo mismo sino que intentamos encontrar nuevas soluciones.

. Las relaciones con el exterior: no nos encerramos sino que estamos coordinados con otros grupos y procuramos relacionarnos con grupos diferentes al nuestro.





Descubrid lo que significa formar un grupo o comunidad cristiana:



. Nos reunimos en nombre de Jesús, optamos por Él: Jesús es para nosotros alguien muy importante y le tenemos presente en nuestras reuniones.

. Nos relacionamos con Dios como Padre nuestro: Dios no es para nosotros Alguien lejano sino el Padre de Jesús y, por ello, Padre nuestro en quien confiamos.

. Nos dejamos llevar y animar por el Espíritu: no seguimos nuestro capricho sino que dejamos y buscamos que el Espíritu nos sugiera lo que podemos hacer.

. Escuchamos la Palabra: leemos y oímos la Palabra de Dios (en misa, en casa...) y tratamos de descubrir lo que Dios quiere de nosotros.

. Contrastamos la realidad con esta Palabra: no la escuchamos en las nubes o por estética sino para orientarnos en nuestra actuación.

. Vivimos como grupo seguidor de Jesús: tenemos un estilo cristiano de vida y la gente al vernos se hace preguntas.

. Colaboramos en la construcción del Reino de Dios: tratamos de transformar la realidad siguiendo los planes de Dios, tal y como Jesús lo intentó y dio pistas para ello.

. Optamos por los pobres y marginados: estamos cerca de los que peor lo pasan (sobre todo si son jóvenes, aunque no exclusivamente) y tratamos de estar a su disposición para ayudarles.

. Rezamos y celebramos la fe: hacemos oración tanto individualmente como en grupo, tanto con nuestro grupo como con otros, sobre todo en las celebraciones de la parroquia.

. Nos sentimos Iglesia y actuamos unidos a otros grupos que también lo son.





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Definid la identidad de vuestro grupo (lo que queréis que sea):

. Analizad de dónde venís (historia anterior).

. Hechos y personas que han marcado vuestro camino.

. Las razones que tenéis para empezar (o seguir) como grupo.

. Lo que esperáis del grupo.



Tras todo lo anterior, lo importante es llegar a dos cosas:

a) elaborar vuestro proyecto de grupo: algo así como los objetivos y normas fundamentales;

b) elaborar cada uno su proyecto personal: lo que pretende en la vida, cómo se la quiere montar, sus objetivos, etc.



Para definir el proyecto de grupo es importante tener en cuenta las líneas de Pastoral Juvenil, que suenan más o menos así:



- El grupo no debe encerrarse en sí mismo, sino impulsar a sus componentes a estar presentes en los ambientes juveniles para mezclarse con otros jóvenes viviendo sus problemas y aspiraciones.

- Habrá que intentar unir la fe y la vida, siendo creyentes en medio de los jóvenes y celebrando nuestra fe teniendo en cuenta la realidad juvenil en que nos movemos.

- Todos tenemos mucho que enseñarnos unos a otros, pero también tenemos mucho que aprender, y no para saber mucho sino para entender mejor lo que pasa y a la gente, para ser más responsables e intentar transformar lo que no nos gusta por ser contrario a los planes de Dios y a la felicidad de la gente.

- Nadie nos tiene que dar las cosas hechas, sino que debemos ser nosotros los que las hagamos, sintiéndonos corresponsables en el grupo, en la sociedad y en la Iglesia.

- Tenemos que sentirnos miembros de esta Iglesia aunque no nos guste demasiado. Participar en su vida y celebraciones, intentando cambiar desde dentro lo que no esté de acuerdo con la Buena Noticia de Jesús.

- No podemos estar aislado de otros grupos sino relacionados, e intentar coordinarnos (para ello existen las diversas coordinadoras).

- Nuestra preocupación e interés debe ir preferentemente dirigido a solidarizarnos con los que peor lo pasan, especialmente con los jóvenes en situaciones difíciles.



Para elaborar cada uno su proyecto personal puede utilizar los materiales del MJAC acerca del PPV (Proyecto Personal de Vida).



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Tenéis que organizaros, tanto en lo que respecta a reuniones (fechas, horarios, lugar, contenido, etc.) como en los aspectos fundamentales a tener en cuenta por un grupo como el vuestro:



a) la vida interna del grupo:

. las relaciones entre vosotros (comunicación, actitudes positivas, sinceridad, etc.),

. lo que se va a compartir (amistad, tiempo, ilusiones, problemas, etc., pero también dinero y bienes materiales poniéndoos de acuerdo en la finalidad que vais a darle);



b) la vida externa del grupo y de sus componentes:

. las relaciones con otros grupos y personas,

. el compromiso hacia fuera (tanto de grupo como individual) basado en un análisis de lo que pasa especialmente en el mundo juvenil, y, a poder ser, de vuestro barrio, e impulsado por la práctica de la Revisión de Vida (ver, juzgar y actuar);



c) la formación (teniendo en cuenta el tercer punto de las líneas de Pastoral Juvenil) que debe abarcar diversos campos:

. la formación social: analizando cuestiones que pasan a vuestro alrededor o en círculos algo más alejados pero que nos afectan igualmente,

. la formación religiosa: para profundizar en nuestra fe, en la persona y mensaje de Jesús, en la vida de la Iglesia, etc., de modo que ello repercuta en el desarrollo del grupo y en el desarrollo personal de sus miembros;



d) la celebración de lo que vivimos, sentimos, gozamos, sufrimos, avanzamos, etc., para lo cual convendrá que:

. descubráis y asumáis su sentido (que no se reduce a nuestra actuación sino que no se entiende sin el papel primordial de Dios que nos invita a ello y nos acompaña),

. descubráis la necesidad de la oración y la practiquéis,

. os acostumbréis al llamado "estudio de Evangelio",

. participéis en la Eucaristía (y no sólo en la que podáis hacer en vuestro grupo),

. descubráis el sentido de la conversión y la reconciliación, celebrando el sacramento de la Penitencia,

. participéis en celebraciones más amplias, tipo Pascuas Juveniles, Vigilias, etc., incluidas las de la parroquia.



Como todo esto no se puede realizar en una sola reunión o en cada reunión, convendrá dedicar cada una de ellas monográficamente a un aspecto concreto únicamente, o encontrar vuestro propio método: lo tenéis que planificar. Como también habrá que planificar cómo vais a desarrollar o concretar cada uno de los apartados.



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Finalmente, es imprescindible que vayáis revisando lo que hagáis: si sois fieles a vuestra identidad, si lleváis adelante cada uno de los aspectos de la organización, etc. Conviene tener un esquema de revisión para así evitar las superficialidades.