IGLESIA MANIFIESTAMENTE MEJORABLE

(A propósito del Día de la Diócesis)


Cuando está terminando el Año Litúrgico y las lecturas que escuchamos en la celebración eucarística hablan de dificultades y de que algo está acabando para que se manifieste claramente la salvación de Dios, nos llega la celebración del Día de la Diócesis. La liturgia de estos días nos recuerda que todo acaba, pasa, cambia. Pasa también la situación actual. Nada es definitivo: sólo Dios. Su Palabra "no pasa".

Nosotros, la Iglesia, la Diócesis, estamos de paso. Por tanto, no debemos aferrarnos, instalarnos, asegurarnos. Debemos estar disponibles. Hay que evitar el optimismo ingenuo pero, al mismo tiempo, ir más allá de los pesimistas. Hemos de sentirnos y estar en camino: discernir los signos (para ver las pistas de Dios). Con esperanza (confiando en que Dios salva) y responsabilidad (colaborando en la venida de su reino).

Nuestra Iglesia, como todo, pasa momentos difíciles. Hay quien llega a hablar incluso de un "cambio de era" que está afectando a toda la Humanidad. La globalización, el acortamiento de las distancias, las nuevas tecnologías, los movimientos migratorios de países pobres a países ricos. Todo eso afecta al mundo y también a la Iglesia, la cual está llamada a afrontar todos estos grandes retos, retos que también sentimos en nuestra Diócesis: el envejecimiento general, la llegada masiva de inmigrantes pobres y jóvenes, la multiplicación de confesiones religiosas, la falta de vocaciones tradicionales, el problema de la vivienda para todos, los equipamientos necesarios, el oscurecimiento de la importancia de la religión para la vida de la gente, la pujante economía que no a todos llega, etc.

La tentación en esta partida de ajedrez es la de enrocarnos, la de mirarnos al ombligo, la de preocuparnos tan sólo por nuestros particulares intereses religiosos (clase de religión, modelo de familia cristiana tradicional, financiación de la Iglesia por parte del Estado, etc.) dedicando todas nuestras energías a ello mientras dejamos en muy segundo lugar los verdaderos problemas, los que afectan a la vida cotidiana de la gente, especialmente a la de los pobres.

Por ello, ante el Día de la Diócesis, hay que recordar que la Iglesia debe ser y estar:

- abierta, hacia fuera, en diálogo, asumiendo aspiraciones, proyectos, testimonios, etc.; acogedora; sin encerrarse en sí misma;

- en actitud de búsqueda, no sintiéndonos poseedores de la verdad, y de conversión;

- misionera: enviada especialmente a los pobres; sumergida en el mundo para transformarlo desde dentro;

- vivir con fe, confianza y amistad en la gente; solidarios con las causas nobles, con los problemas y la dignidad de las personas; estando allí donde nadie quiere estar y denunciando injusticias;

- una Iglesia fraterna con comunidades vivas;

- una Iglesia democratizada y desclericalizada;

- una Iglesia religiosa: con una conciencia religiosa profunda, renunciando al poder y optando por las bienaventuranzas;

- una Iglesia audaz y valiente, que habla sin miedo, sabiendo que puede equivocarse; que se arriesga, sin tanta ayuda, metiéndose en terrenos desconocidos;

- una Iglesia signo de una vida alternativa donde haya reconciliación, justicia, alegría, compartir, autenticidad, creatividad;

- una Iglesia que hable el lenguaje normal de la gente y que, de este modo, puede entenderse y entender;

- una Iglesia en formación;

- una Iglesia que programa, que no actúa a lo que salga, que concede prioridades y que se coordina;

- una Iglesia presente entre los jóvenes;

- una Iglesia cuyo objetivo económico no es en primer lugar atender al culto o a los que lo ejercen sino compartir lo que tiene con los pobres.



Para ello hace falta una Iglesia que se sienta y viva la comunidad de forma corresponsable entre todos (desde nuestra radical igualdad como hijos de Dios y bautizados) y que se sienta y viva enviada para anunciar a Jesucristo y su Buena Noticia.

ĦOjalá conozcamos mejor a la Iglesia, a los hombres y mujeres que la forman; la queramos y nos comprometamos con ella!

Pepe Nerín

11.11.2006