Religión Digital, 19 de marzo de 2011
Manuel de Unciti
en El Correo.-
Hasta un 'sabio distraído' como Rafael Sánchez Ferlosio lo ha advertido
y lo ha proclamado, con total desparpajo según su costumbre, a los cuatro
vientos: «Su problema más grave es la desesperación porque no tiene
vocaciones». Se refería -fácil es de entender- a
Tal vez sería bueno recordar a estos temerosos y
preocupados por el futuro de la fe que el término 'sacerdote' no aparece en los
textos del Nuevo Testamento y que solo a partir del siglo III las comunidades
cristianas le conceden carta de ciudadanía ¡y de qué manera, válganos Dios! Durante
los doscientos primeros años de
La denominada 'Carta a los hebreos' es el primer
documento cristiano en que se habla de 'sacerdocio'; lo hace, como es sabido,
con referencia explícita a Cristo. Pero este importantísimo documento
canónico no tiene al apóstol Pablo como autor -según se ha creído durante
siglos- sino que es de una época posterior, redactado por cristianos
admiradores del 'Apóstol de las gentes' y entre los que figuraban, por lo que
parece, levitas y sacerdotes de
Las comunidades cristianas contaban, como es
natural, con personas que las presidían y ordenaban -que celebraban
El bien conocido teólogo José María Castillo enumera
no menos de diez cargos y servicios habituales en el seno de las comunidades
cristianas; y todos ellos con nomenclatura profana o civil. Más aún: hasta el
mismo término 'orden' -que con el adjetivo de 'sacerdotal' ha llegado hasta
hoy- tiene su origen y uso en la esfera social romana. Se hablaba así del orden
de los senadores y del orden de los caballeros; y tanto en un caso como en el
otro, la pertenencia al 'ordo' comportaba prestigio,
riqueza, boato, separación de la masa... Cuando las comunidades cristianas se
apropiaban de este término, ¿eran conscientes de que estaban dejando a un lado
la enseñanza de Jesús, «el que sea mayor entre vosotros, muéstrese como el
menor», o se estaban contagiando de las pompas y vanidades de este mundo?
Estaba a un caer el reconocimiento del
cristianismo en la esfera de lo civil con la llamada 'paz constantiniana'
(año 313) y sabido es cómo son muchos los que sitúan en ese reconocimiento -en
sí mismo positivo- el comienzo de una cierta mundanización
de
La participación activa de los seglares en la
marcha de
Persistirá, ay, esta distinción mientras las
comunidades estén presididas día y noche por un ministro consagrado que tiene
'la sartén por el mango y el mango también'. Y surge la pregunta: ¿no sería
cosa de retornar al estilo de los primeros tiempos de