Rompo en esta ocasión, y posiblemente no será la última, la costumbre de escribir yo mismo las editoriales que publico en esta página web. Tras leer la carta que ha escrito el joven Julián Moreno me ha parecido que refleja más o menos mis posicionamientos, por lo cual le dejo con sumo gusto ocupar mi lugar en esta sección, especialmente tratándose de un chico de 21 años.

A lo dicho por él a propósito del último y polémico documento episcopal sobre la Familia, añadiría simplemente que intenta ser un resumen de la doctrina oficial en la Iglesia desde hace muchos años. Para mí, aparte de lo discutible de echar la culpa a la llamada "revolución sexual" de los años 60 de los males que, según los obispos, aquejan al matrimonio, hay una cuestión que quisiera resaltar: el documento tiene un lenguaje tremendamente "clerical" (algo normal en estos documentos) y constructor de castillos en el aire. A mi modo de ver no pisa tierra, presenta un modelo sublime de matrimonio y de familia que no se da en la realidad, pasa por alto las graves dificultades de todo tipo en que se encuentran tantas familias (¿han pensado los obispos si lo que dicen aporta alguna solución o esperanza a las familias cuyo sueldo no llega a fin de mes, a las que viven en la marginación social y económica, a las familias de inmigrantes, etc.?), no dice nada en apoyo hacia las víctimas de los malos tratos (teniendo en cuenta la enorme sensibilidad social que se ha desatado últimamente en este punto), sigue valorando al celibato por encima del matrimonio, etc. Y todo ello, aunque hable del amor en todo momento, pero de un amor, perdonen los señores obispos, muy alejado de la realidad, como el de tantos clérigos.

CARTA A MIS OBISPOS

(Religión Digital, sección Rumores de Ángeles)

Mi nombre es Julián y tengo 21 años. Dirijo esta carta a ustedes por la polémica que se ha montado hace poco por el texto de dirección familiar. Mi intención es reflexionar con ustedes, exponerles mi discrepancia y mis motivos, procurando ante todo darles el respeto que todo hombre de bien se merece. Me ha llamado mucho la atención algunas cosas que el texto plantea, es más para asegurarme si tenían razón o no los periodistas me he dirigido a su página para buscar los "párrafos de la discordia". Y como he podido comprobar, parece que realmente el análisis echo por la prensa es lo que dice el texto.

Me gustaría tratar básicamente tres puntos del texto que más discordia, daño, y sorpresa han causado, el primero es la relación que se ha establecido entre la revolución sexual y la violencia doméstica, yo conozco unos pocos matrimonios en los que se han dado malos tratos, y en ninguno sospecho que el origen sean los nuevos hábitos sexuales, si bien lo que la gente no suele hacer es contar los hábitos sexuales dentro del matrimonio, si conozco un matrimonio de familia allegada en donde si se ha mantenido algún habito sexual que escandalizaría quizás a alguno de ustedes, pero que yo sepa es un matrimonio felizmente casado, muy unido, etc.

Sin embargo hay cosas que me llama la atención de su carta, y es que se alarmen por los incrementos de malos tratos y violencia doméstica, quizás debiera comentarles que el estado ha pedido en diversas campañas, diversas ONGs, asociaciones de mujeres, que los maridos (y en algún caso esposas) sean denunciados si reciben malos tratos. La campaña comenzó por el alto número de asesinatos de mujeres, si bien esta cifra puede haberse producido por la legalización del divorcio, y las victimas en general habrían recibido desde palizas hasta la muerte por su intención de divorciarse. Las noticias están plagadas de estos casos de venganza. Pero la violencia doméstica no es propio de los 80, 90 o de estos primeros años del siglo XXI, ha ocurrido desde siempre, y antaño era bien vista, les sugiero que vayan a ver lo que decía San Agustín sobre lo de pegar a las mujeres, no tengo ánimo de desprestigiar a un santo sino mostrarles que la violencia doméstica existe desde antaño, y hasta un santo como San Agustín la veía como normal. Pueden buscar más información en la literatura, en estudios históricos y en la sociología.

También quisiera resaltar esa petición que hacen desde el texto de dirección familiar a los jueces y abogados sobre lo de evitar los divorcios civiles, la colaboración con el mal, y lo de moralmente incorrecto colaborar con el divorcio civil o no. Un abogado, juez, etc, está para servir con su empleo al pueblo y al estado, se les nombra para defender y mantener la justicia humana, la cual no es tan perfecta como la divina, pero al menos lo intenta. Señores Obispos, vivimos en una sociedad en la que viven ateos, agnósticos, árabes, musulmanes, etc, personas de distintas creencias, si los abogados y jueces actuasen como la santa madre iglesia dicta, la injusticia reinaría en el ambiente, quiero explicarles esto bien, para un ateo y un agnóstico el concepto matrimonio no es el mismo que para un cristiano, tampoco es el mismo para un judío o para un árabe, para un árabe podría por ejemplo darse el caso de tener varias mujeres, nuestro estado de derecho niega esa posibilidad y creo que lo hace bien en su intento de poder defender a las mujeres de una situación incomoda, si nosotros imponemos las leyes cristianas al matrimonio civil cometeríamos una injusticia con esas otras gentes cuya visión del matrimonio es bien distinta. El matrimonio civil tal y como está planteado está para contentar a todos y proteger a los integrantes del mismo, en algunas cosas sigue sin ser perfecto, pero los mismos políticos hacen lo que pueden por ayudar al matrimonio. La iglesia debe defender el matrimonio cristiano, y pedir que los derechos del matrimonio sean reconocidos civilmente, pero esto debe hacerse sin interferir con el matrimonio civil, y menos con la idea de matrimonio de personas no católicas.

En cuanto a lo de colaborar con el mal y moralmente incorrecto, pongo en duda que un abogado o juez colabore con el mal, tengan cuidado al enunciar estas afirmaciones, pues con ellas se ofende el trabajo y la profesión de muchas personas de este país, de todas formas deberían anunciar como se puede colaborar con el mal si la idea fundamental en la que se apoya un divorcio es buscar la felicidad del hombre. Personalmente como católico yo creo que a Dios el divorcio le supone un pesar, a él no le puede gustar, pero creo que el lo acepta por nuestra debilidad, por su compasión, porque creo que para el es más importante la persona humana que la eternidad de un pacto. No obstante, no voy a darles lecciones a ustedes que sin duda alguna sabrán más que yo sobre Dios.

El asunto que mencionan sobre los “lobies homosexuales” me inquieta mucho, mi respuesta es como la del matrimonio, en esta sociedad toca convivir hasta con los homosexuales y creo que el concepto de matrimonio civil debe ser ampliado para proteger incluso a esas personas de esas leyes, que algunos partidos, pretenden aprobar que son las llamadas uniones de hecho. Pero es quizás un punto de divergencia con ustedes, yo les pediría a ustedes que no contribuyan a aumentar la divergencia entre homosexuales e Iglesia, las asociaciones homosexuales no tienen la mínima intención de dialogar con ustedes y creo que ustedes igual, para aquellas personas que siendo católicas y son homosexuales, les pediría que ustedes no incrementen la grieta.

Con esto ya les he comentado los tres puntos de mayor discrepancia con el documento, ahora bien me gustaría hacerles unas peticiones como cristiano católico.

Primero: Me gustaría pedirles que huyan todo lo posible de verse embaucados en polémicas sociales, cada vez que se meten en una de ellas resulta pernicioso para muchos cristianos ver a nuestros obispos no llevar razón en temas que son de por si controvertidos. Por otra parte esto levanta ampollas contra la iglesia y contra nosotros, que somos la base y somos los que de primera mano sufrimos las críticas sociales.

Segundo: Les pediría que no aventuren hipótesis sino hay pruebas consistentes de su veracidad, como ejemplo les pongo la homilía del Arzobispo de Madrid en la fiesta de la Sagrada Familia, perdone que le ponga a usted de ejemplo señor Cardenal Rouco, decir que las parejas de hecho llevaran a la quiebra a la seguridad social no es más que una conjetura, el estado dispone de medios de evitar dicha quiebra y garantizar las pensiones. Les pido ante todo pruebas, y que acepten incluso aquellas pruebas y evidencias que puedan hasta refutar sus opiniones, todo sea por evitar escándalos y que pueda quedar degradada la figura del obispo a una persona que no lleva razón en lo que dice.

Tercero: Es muy arriesgado meterse en política, la política termina por desgastar incluso a quien la ejerce, en el caso de ustedes si se meten en política acabaran por desgastarse ustedes y eso no les beneficia a su imagen. Por ello les pido que no se metan en cuestiones políticas tales como los nacionalismos, la unidad de España, y a que partido se debe o no debe votar. Las consecuencias de meterse en la política solo pueden ser nefastas a la iglesia. Por ello también les pido cautela en ese asunto del bien moral de la unidad de España, porque no se puede tampoco mezclar política con moral, o la moral corre el riesgo también de desgastarse y esto es un bien fundamental en la historia de los hombres.

Cuarto: Ustedes deberían tener metida en la cabeza que deben ser obispos de todas las personas cristiano-católicas de sus diócesis, es muy necesario recordarles esto. Deben ser obispos de los simpatizantes del Opus Dei, de los Legionarios de Cristo, de los Neocatecumenales, así como también deben ser obispos de Somos Iglesia, de los integrantes del Movimiento por el celibato opcional, de los teólogos de la Asociación Juan XXIII, en consecuencia estimados obispos, deben tomar el ejemplo político del Rey, que nunca inclina la balanza ni por el PP, ni por el PSOE, ni por IU, etc. También ustedes deben ser Obispos de Socialistas, Comunistas, capitalistas, fascistas y anarquistas, de homosexuales, bisexuales y heterosexuales, de pobres y de ricos, como procura serlo el rey hasta de los republicanos. Ustedes saben que Jesucristo vino a ser salvador de todos, de la misma forma sean ustedes obispos de todos.

Quinto: El rechazo y la excomunión jamás deberían ser empleados por un obispo de la iglesia, me produce tristeza que ustedes puedan excomulgar a alguien. Si yo fuese obispo me dolería en la conciencia firmar o afirmar la excomunión de alguien, porque cualquier humilde conciencia asume las consecuencias nefastas que eso tiene sobre el excomulgado. Les pido que acepten a los sectores discrepantes en la iglesia, ustedes pueden hacerlo, se lo pido porque ese sector es una realidad de iglesia que no se debería rechazar.

No quiero robarles nada más de su preciado tiempo, tan solo les he querido enviar mi punto de vista y expresarme a ustedes con la libertad y los medios a mi alcance. Rezaré por ustedes. Julián Moreno Mestre