"LA CAÑA CASCADA NO LA QUEBRARÁ,

EL PÁBILO VACILANTE NO LO

APAGARÁ"
(13.6.2005)


En los últimos tiempos se ha hablado y escrito mucho sobre los cambios en nuestra querida Iglesia. A nivel global, con la llegada del nuevo papa, y a nivel más local con la sustitución, por jubilación, de nuestro arzobispo.

Sin duda, son momentos para la reflexión y el análisis sosegado del funcionamiento de la Iglesia, y sobre todo deberían ser momentos de esperanza. Una esperanza asentada fundamentalmente en la idea de que nuestros "jerarcas" se acerquen un poco más a la realidad cotidiana que están viviendo muchos creyentes, y en general la sociedad.

La fe, con frecuencia, es débil, y nos cuesta seguir en la brecha diaria, afrontando el sinfín de problemas que se nos van presentando; pero ahí estamos, levantándonos y volviéndonos a caer. Echamos mucho de menos esa cercanía de "los que nos gobiernan". Que muchas veces se limitan a zambullirse en entresijos teológicos (aunque necesarios), dejando un tanto de lado a la gente de la calle que somos la mayoría. Echamos de menos ese calor que como pastores nos deberíais dar.

Resulta triste constatar que las iniciativas de cambio, vengan de abajo para arriba, y nunca (o casi nunca) en dirección contraria. Y que además, esas iniciativas, con frecuencia, se ahoguen alegando tales o cuales pensamientos extraños, que sin duda jamás han estado ni en el pensamiento ni en el sentimiento del promotor.

Os pido que seáis gente sencilla, como Jesús lo fue. Que estéis en el pueblo y con el pueblo, animando y promoviendo todo aquello que humanice más al individuo.

Vivimos en una sociedad en la que cada vez resulta más difícil "montarse en el carro". Por unas circunstancias o por otras, hay mucha gente discriminada, a la que es necesario trasmitirle un mensaje cercano y claro, de que es posible "tirar palante".

Estamos todos metidos en el mismo barco. El barco de la construcción del Reino de Dios en el mundo que nos ha tocado vivir. Tendremos que trabajar todos por ese Reino de Dios y su justicia. Lo demás se nos dará por añadidura.

Os pido que seáis fermento y no cemento.


Juan Palomar Chicharro. Junio de 2005.