Llega
la gripe A. Nos lo han dicho todos los medios de comunicación a lo largo del
verano. Llega una gripe que se ha llevado por delante la vida de unas decenas
de personas en nuestro país y ha disparado las alertas de muchos profesionales
de la salud en el primer mundo.
Desde
los Gobiernos se tranquiliza al personal y se anuncia que ya se está haciendo
acopio de vacunas para la administración masiva de las mismas. Se insiste en
prevenir, en usar pañuelos de papel y en lavarse las manos una y otra vez,
sobre todo si se ha estornudado antes.
Desde
algunos medios se está hablando de que muchas costumbres religiosas van a vivir
cambios significativos; y así se habla de que van a prohibir besar al Niño
Jesús en Navidad o
Se
ha hablado de retrasar el comienzo del curso escolar y vacunar a todos los
docentes. Dicen que en los Hospitales las medidas de seguridad van a ser
extraordinarias y en los mercados los dependientes llevarán mascarillas.
El
tema ha estado presente en todos los medios que, una y otra vez, han querido
tranquilizar al personal diciendo que el Gobierno ya estaba manos a la obra.
No
creo que sea un tema para tomárselo a broma; por otra parte, el esfuerzo por la
salud de la población me parece más que meritorio, pero me van a permitir que
les explique que he tenido este verano una doble decepción al hacerme unas
ilusiones con este tema que, para mi frustración, no se han cumplido.
Por
una parte, he deseado que se tomaran unas medidas de seguridad extraordinarias
(con la gripe y con otros temas) en macroconciertos monegrinos,
macrodiscotecas, macrococentraciones
de jóvenes y otros espacios macros donde el tráfico de drogas está
absolutamente bendecido produciendo muchas más muertes que la gripe A. He
deseado también oír alguna noticia de cómo iban a regular el rodaje de las
series juveniles en donde los rollos sentimentales de unos y otros son el gran
tema de los ingeniosos guionistas y donde en la cama y en los váteres hay gran
actividad argumental (me imagino a los protagonizas enfundados en trajes de
astronauta). He deseado incluso que a la primera liga del mundo, o sea a la
nuestra, se le hicieran también tomar toda serie de precauciones para que en
las gradas, en los vestuarios y en el terreno de juego no se pudiera compartir
ningún microbio mezclado con los lances del juego y las aglomeraciones. Para mi
frustración, sólo se ha hablado de Iglesias, Escuelas, Hospitales y lugares de
la vida cotidiana.
Por
otra parte, he deseado que nuestras Administraciones del primer mundo vendieran
medicinas y vacunas a los países pobres asolados por enfermedades que ya se
curan y que, sin embargo, en esos países se han convertido en pandemias que
matan anualmente a millones de personas por no disponer de vacunas ya que las
compañías farmacéuticas internacionales no hacen negocio por esos pagos y, por
tanto, no las suministran. Al parecer es más exitoso vender armamento
sofisticado que desangra a esos pueblos y les condena a la miseria. Nuestras
administraciones bien lo saben y son cómplices de esas tragedias mientras
empresas como
Es
cierto, hay que tomar precauciones para no contagiarse de la gripe…, pero
también habrá que tomarlas para no contagiarnos de otros virus que andan por
ahí y pueden nublarnos la vista.
JOSAN MONTULL
30.8.9