José Ignacio González Faus,
teólogo
José
Manuel Vidal, Religión Digital. 5 de abril de 2010
(José Manuel Vidal).-José Ignacio
González Faus es una de las principales figuras
de la teología mundial y española. Ha sido durante muchos años, y sigue siendo,
santo y seña de cantidad de generaciones que hemos bebido en sus libros
doctrina y espiritualidad. Es un maestro de los que no se cansan, de los que
no tiran la toalla. Sigue al pie del cañón, ahora, como responsable
teológico de Cristianismo y Justicia. Tiene infinidad de artículos publicados,
más de 50 libros. Hoy está con nosotros por la percha del último libro que ha
escrito en colaboración con otro gran teólogo también, el vizcaíno Javier
Victoria. El título del libro es Presencia pública de
P- José Ignacio, es un placer tenerte con
nosotros. Ya teníamos ganas.¿Cómo ves en este momento
la presencia pública de
R- "Presencia pública",
desgraciadamente, se refiere a aquello que es
En el libro, analizando un texto de Ratzinger,
traigo 6 calificativos de cómo tendría que ser la presencia de
A partir de estos adjetivos, en el libro vamos
discutiendo los temas como la ciudadanía, la subvención a
P- ¿O sea que aterrizáis en las cuestiones?
R- Sí, pero son sólo propuestas. Primeras
palabras para que surjan otras.
P- Si no te entiendo mal, los que hemos soñado
después del Concilio con que
R- Yo creo que sí. Es duro, pero es la impresión
que yo tengo. El estamento más oficial de
P- ¿Pero por qué? ¿Le tiene miedo el Vaticano II
a las consecuencias, o es que, como dicen, algunos han ido demasiado lejos?
R- Antes que nada, yo diría que todo concilio
ha necesitado tiempo para ser aceptado. Trento hoy pasa por el más
conservador para nosotros, lo que no es del todo verdad, porque en Trento,
además de unos documentos dogmáticos antiprotestantes
que evidentemente provienen de la derecha, hay también otros documentos
llamados de reforma, valientes y atrevidos, pero desconocidos, porque en
aquella época mucha gente no los aceptaba.
Una de mis lecturas favoritas, que es el libro de
Marcelle Batallon sobre
Erasmo de Rótterdam en España, cuenta de un señor que estaba en Zaragoza y
venía de Trento, y decían dos clérigos al verle: "¡Ese ha aprendido a luteranizar en Trento!". Creo que esa misma reacción
sigue ahora a propósito del Vaticano II.
Otro aspecto fundamental es la resistencia de
P- ¿Ese retroceso se transmite hacia abajo,
hacia las iglesias locales?
R- Es que hay un modo muy fácil de transmitirlo:
En contra del Evangelio, del Nuevo Testamento y de su propia tradición,
P- Sobre eso escribiste un libro magnifico,
Ningún obispo impuesto.
R- Sí. Es que, como el nombramiento de obispos ha
quedado exclusivamente en manos de
P- Una de las cosas que tratáis en vuestro
libro es la pluralidad. ¿Por qué a
R- Bueno, yo soy bastante pesimista respecto a
la situación actual, y creo que del futuro inmediato no podemos esperar
nada. Seguiremos en las catacumbas durante algún tiempo. Pero, a pesar de todo,
creo que este problema es mucho más agudo en España que en otras partes del
mundo. Todas las cosas que han pasado aquí, con Pagola,
etc., en Francia o Alemania no hubieran pasado. ¿Por qué? Pues porque en
España, además de
Que también hay otra, porque en el siglo XVI
tenemos el tránsito de la época de Cisneros (de esplendor, donde nace el
erasmismo hispánico, Teresa y Juan de
P- ¿Esa derecha católica está encarnada en
estos momentos en los movimientos neoconservadores?
R- Me parece que sí. Los conozco poco, pero esa
es la sensación que dan. Quizá por ignorancia, porque a veces estos movimientos
son muy piadosos y muy poco ilustrados. No saben hasta qué punto pueden ser
manipulados, y son catequizados inconscientemente, de una manera que luego es
la más cómoda para la derecha, en el sentido negativo del término.
P- Pero la derecha eclesiástica dice que esos
movimientos son los que en estos momentos están ofreciendo, por ejemplo,
vocaciones ala Iglesia, que de otros ámbitos no salen...
R- Sí. Pero el problema de las vocaciones no es
tanto de número como de calidad. A mí me gustaría ver qué vocaciones son ésas.
Mis últimos años de profesor en la facultad (ahora estoy emérito ya) contrastan
mucho con los primeros. Los primeros años yo iba a clase casi con miedo, porque
sabía que los alumnos se me iban a levantar. Los últimos años era al revés: Les
interesaba el examen nada más, y, en todo caso, los seminaristas de Barcelona,
si yo decía alguna cosita que sonaba un poco distinta de lo que ellos oían de
las voces oficiales, levantaban la mano para decirme: "Bueno.... pero...
dejemos las cosas en su sitio".
Era un alumnado que se había vuelto muy
conservador. Y yo no creo que un ministerio así tenga futuro para salvar el
cristianismo en España. Tendrá futuro para convertirlo en una secta. Pero la
misión de
P- ¿Hay miedo en el ámbito teológico en que te
mueves? Hay delación, anónimos llegando continuamente... ¿Cómo os sentís los
teólogos españoles?
R- Lo de los anónimos y la delación es uno de los
grandes pecados, yo diría pecados mortales, que se dan en
Esa práctica sigue, y en Roma se da audiencia a
todo esto. A mí me parece que en todos los sistemas muy absolutistas y
totalitarios, el miedo a la desinformación es un enemigo muy grande, porque
saben que no hay conexión con el pueblo. Entonces, cuando llega cualquier cosa,
dicen: "A ver si esto es así y nosotros no lo sabíamos...". Por eso
se da audiencia a todos los chifladitos.
P- ¿Eso hace que vosotros mismos, los
teólogos, intentéis autocensuraros, moderaros?
R- Yo intento no hacerlo, no sé si lo hago. Creo
que, desde mi juventud más exaltada, hasta los años que tengo, sí que me he
vuelto un poco más suave en las formas, porque estoy absolutamente convencido
de que todo puede ser dicho si se dice bien. Y yo, mientras Dios me dé vida,
no callaré una cosa que creo que ayuda a que el Evangelio no esté tan
desfigurado como está en estos momentos.
P- Y por decirlo todo, en
R- Evidentemente que no. La verdad -decía Santa
Teresa- padece pero no perece.
P- ¿Y la justificación ésa que se suele
utilizar muy a menudo, del "escándalo de los sencillos"? Que lo que
hacéis y decís muchas veces, escandaliza al Pueblo de Dios.
R- Puede tener su apariencia de verdad en algunos
momentos, porque los de izquierda o los progres,
tampoco debemos ir por ahí buscando protagonismo. Pero, a pesar de todo, es
un argumento falso. Porque, si el pueblo no pasa su pequeño sarampión, sus
crisis, a tiempo, acabará perdiendo la fe más tarde. De mucho de lo que es hoy
la crítica histórica de
Por otro lado, al pueblo a veces lo mitificamos
como un conjunto de tontos piadosos, y no es así. Hay señoras, madres súper
católicas, etc., que perciben muchas cosas. El pueblo no es ignorante.
P- ¿A qué se debe la mala imagen de
R- Pues como cuando salía Guerra Campos en
tiempos del franquismo.
P- Pero en esa época, un poco después, estaba
el contrapeso de Tarancón.
R- Sí. Pero cuando estaba Guerra en las
televisiones, la gente se salía de los bares.
Su mala imagen se debe a que no permiten que se
vea una Iglesia plural, y su única voz tiene en estos momentos poca audiencia.
Aunque ellos lo crean, no es la única voz posible, ni muchísimo menos. Ahora,
esto se remonta también a bastante lejos. Me estoy acordando ahora de una
novela de un escritor inglés, católico, con gran sentido del humor, que tiene
novelas encantadoras. Una de ellas comienza en España, tras
P- Y en el post-concilio, sin embargo, en
España teníamos a Tarancón por un lado, y a González
Martín por el otro. Y los dos tenían cabida y proyección social. ¿Por qué en
este momento no existe esa otra contraparte, un poco más abierta?
R- Ésa es una buena pregunta que me gustaría
poder contestar, pero no sé si sabré.
Un día me tenía que ver con un obispo (el nombre
no lo diré), y me dijo que no podía porque otro obispo le había dicho:
"Ven, que necesito murmurar". Hay un sector en el episcopado,
mayor de lo que parece, que disiente bastante de la línea oficialmente impuesta
de
P- Los nombramientos episcopales a los que
aludías antes, ¿nos pueden hipotecar durante unos años en la misma tesitura?
R- Seguramente sí. Por eso he dicho que yo no
espero poder respirar en el futuro un aire diferente. Porque, además, yo creo
que ellos mismos perciben que no tienen mucho que decir, al contrario que Pagola, Javier Victoria, etc. Que a veces
quizá lo dicen más a lo bestia, pero es porque tienen algo que decir. Ellos no.
Entonces, surge la frase de un premio Nóbel (físico) que yo he utilizado tantas
veces: "La intolerancia es la angustia de no tener razón".
A mí me parece que muchos de estos buenos
hermanos míos, pastores de
P- ¿Sí hay ciertos ámbitos dentro de
R- En general yo creo que en este momento las
congregaciones religiosas están mal vistas por
En Cataluña, donde yo estoy, no se respira la
misma angustia que aquí.
Hace poco he estado en Manresa dando un curso de
reciclaje, y estuve con un curita de Chiapas que, después de 40 años allí,
acababa de traducir toda
P- ¿Hay cosas que son imparables, y que parece
que se están retrasando?
R- Sí, pero llegarán. Acabarán llegando. Lo peor
puede ser que lleguen mal.
P- Y tarde.
R- Sí, tarde y mal. En mi libro La autoridad de
la verdad, sobre los errores de los documentos del magisterio eclesiástico, en
el que intento transmitir que
Como dijo un cardenal, la hora más negra de la
historia de las misiones es lo que pasó en China y en India con Richy? y demás. 200 años después, Juan Pablo II dijo que Richy había sido el gran misionero, el gran inculturador, pero se las hicieron pasar canutas, a él y a
sus sucesores. Lo malo es que el reconocimiento llega tarde, porque si lo de Richy se hubiera mantenido, sin apagar la mecha humeante
-aunque hubiera que modificar algo (porque no hay parto sin alguna suciedad en
este mundo)-, probablemente la situación del cristianismo en China y en
P- ¿Se puede personalizar el problema en
España? ¿Rouco es el vicepapa, sin contrapoder
alguno, o la situación no depende sólo de él?
R- Yo no quiero juzgar a personas, pero eso es lo
que dicen. Sí que da la sensación de que es quien tiene el poder absoluto, a
pesar de que lo tiene sólo por un voto, que, como dice la gente
malintencionada, sería el de su sobrino (cosa curiosa). En las elecciones a la
presidencia de
P- ¿Qué nos queda? A la gente que nos movemos
en una sensibilidad abierta y dialogante, ¿sólo nos
queda lo que decías antes, de la mística de la resistencia?
La resistencia supone siempre esperanza. Esto en
Cristianismo y Justicia lo decimos mucho. Tenemos que luchar por la justicia,
pero no debemos dar esperanza.
A pesar de todo, nos vale la frase que el
Apocalipsis dice para una situación de crisis mucho mayor, de persecución, etc.:
"Dios es el señor de la historia". Y las babilonias acaban cayendo.
Por consiguiente, pasaremos esta travesía del
desierto, pasaremos el invierno eclesial -que dijo Rahner-, pasaremos los
tiempos recios -que decía Santa Teresa, porque la cosa no es de hoy-... Pero
seguiremos aquí humildemente, evangélicamente resistiendo.
Tenemos dos armas muy fuertes. La primera es
el Evangelio. Lo que no deja dormir tranquila a
Y luego, tenemos otro arma, que es la mejor
tradición de
Son dos armas serias y podemos defenderlas,
naturalmente, con sensatez y sentido común, sabiendo que la hora no es de
triunfo y de gritar. Pero no nos han de hacer perder la esperanza, ni muchísimo
menos.
P- De la resistencia a la esperanza. ¿Algún
proyecto entre manos, a parte de este libro que acabas de presentar?
R- Mi proyecto es prepararme para la llamada del
Señor. Pero, a parte de eso, tengo entre manos un libro que no sé si podré
acabar. Se titulará Otro mundo es posible desde Jesús, parodiando el titulo
aquel (...). Yo soy el que inventó la paráfrasis aquélla del anuncio de Jesús:
"El Reino de Dios llega, hoy no se entiende".
Entonces, ampliando algunas cosas, desarrollo ese
otro mundo de Jesús, el otro mundo posible: La lucha contra los ricos, la
preeminencia de los pobres, el poder curador de Jesús, la manera de ejercer la
autoridad... Esa es la primera parte. La segunda es Otra Iglesia es posible. Y
la tercera, que es la más difícil (porque
La crisis económica, como se está viendo, la
provocaron unos cuantos canallas, que van a salir beneficiados. Porque
creceremos, pero la tasa de paro habrá aumentado y eso será ya natural. Esto
tiene que ver mucho con la oración, con la crítica al progreso (porque nuestro
progreso tiene también su Pecado Original).
La tercera parte trata, pues, de cómo vivir la fe
en esa situación, porque yo no me acabo de creer eso de mi querido amigo Labordeta
de que "habrá un día en que todos...". Más bien, yo soy de la otra
canción, de que, cuando el pobre nada tiene, aún reparte.
No es que cambiaremos el mundo, es que va Dios
mismo en nuestro mismo caminar. Y esa experiencia de Dios va en el otro.
Me gusta decir mucho, parodiándola, una frase de
San Ignacio: "Hay que ser contemplativos en la acción". Yo digo:
"Hay que ser contemplativos en la relación". Saber ver en el otro
-con sus debilidades, sus promesas, sus defectos, lo que sea-, algo de Dios.
Eso es lo que hay que cultivar.
P- Un gran proyecto, muy ilusionante.
Te emplazamos a que nos lo presentes también.
R- Si algún día sale y yo todavía no estoy en silla de ruedas... Yo le digo al Señor: "Señor, si tú quieres que lo acabe, dame vida". Si no, será que no hace falta.