La lengua,
otra vez
Lluís Foix
He leído con atención el "Manifiesto
por la lengua común", firmado por un puñado de conocidos escritores,
intelectuales y académicos. Estoy de acuerdo con varios puntos del manifiesto.
Pero disiento de la música que lo inspira.
Los firmantes y los miles de ciudadanos que se han sumado y se sumarán al
manifiesto, se refieren principalmente a Catalunya
donde el bilingüismo, la lengua oficial castellana y la lengua propia catalana,
es practicado con total normalidad.
El documento afirma que todas las lenguas oficiales en el Estado son igualmente
españolas y merecedoras de protección institucional como patrimonio compartido.
Pero la lengua común no equivale a una supremacía sobre las demás.
Los derechos lingüísticos son individuales y no territoriales. Son los
individuos los que tienen derechos lingüísticos y no los territorios. Si esto
es así, un catalano hablante podría pedir ser educado
en su lengua materna en Cáceres o León.
No entiendo del todo que "contar con una lengua política común es una
enorme riqueza para la democracia…" No sé si los suizos estarían de
acuerdo. No he leído en ninguna parte que la lengua contribuya a que un país sea
más o menos democrático.
El mismo documento se refiere a la asimetría de las lenguas, es decir, el
castellano por encima de todo y las demás por debajo. El argumento de que se
condena a las clases sociales más bajas a tener menos oportunidades por el hecho,
por ejemplo, de estudiar en catalán en Catalunya es
un desprecio a tantos catalanes de clases modestas que han hablado siempre en
su lengua materna, principalmente fuera del área metropolitana de Barcelona.
Da la impresión que el cultivar y proteger a una lengua no castellana es un
perjuicio para la democracia y la convivencia. No sé que pensarían en Florida o
en Texas donde segmentos significativos de la población habla español a pesar
de llevar muchos años viviendo en Estados Unidos.
Somos muchos millones los que hablamos preferentemente catalán por ser la
lengua que aprendimos de los padres y no vemos razones suficientes de peso para
no proteger el idioma que está en inferioridad de condiciones por la gran
penetración del castellano en Catalunya.
Un servidor escribe y ha escrito miles de artículos en castellano. Pero también
lo hago en catalán en cuanto tengo ocasión. Se da la circunstancia, además, que
tuve que aprender a escribirlo de mayor porque en la escuela y en la
universidad estaba prohibido. Aceptar la realidad plurilingüe de España no es
lo que se desprende del Manifiesto. Es un hecho fácilmente demostrable que en Catalunya no hay nadie que no entienda y hable en
castellano.
La ley de inmersión lingüística de los tiempos de Pujol ha sido muy positiva,
integradora, ha evitado que se crearan dos comunidades en razón de la lengua.
La educación en catalán ha permitido que todos entiendan la lengua propia y
también hablen, escriban y entiendan el castellano.
¿Cuál es el problema? ¿porque somos bilingües? Escribe
el crítico George Steiner
que la muerte de una lengua es irreparable, reduce las posibilidades de la
mente humana. No hay nada que amenace más radicalmente las raíces de Europa,
continúa, que la detergente y exponencial marea del angloamericano con
"los valores uniformes que comporta este devorador esperanto".