LAS REBAJAS DE ENERO


Pasaron los Magos de Oriente "volviendo a casa por otro camino". Ahora nos toca las rebajas de enero. Los acontecimientos están unidos, al menos en los momentos actuales. A ambos les guía una estrella, pero su luz es distinta. Melchor, Gaspar y Baltasar, de ida, habían pasado por Jerusalén donde dejó de brillar la estrella, y solo les iluminó de nuevo cuando salieron de allí. Esa luz iluminaría los ojos de los ciegos, alumbraría la esperanza en los desechados y despreciados del sistema, pero no luciría en la gran capital aunque fuera la ciudad más sagrada, porque allí anidaba la opresión política, se desarrollaba la explotación económica, y el poder religioso bendecía el orden establecido celebrando un culto vacío, que pretendía manejar la fuerza del Absoluto. Aquellos personajes que descubrieron al recién nacido, iluminados por su estrella, entendieron que el camino de vuelta era otro. Así es que el texto en que se cuenta el relato no parece histórico, sino más bien subversivo. A las rebajas de enero siempre les guía la misma luz y el camino es idéntico. En nuestras pupilas aún están gravadas las imágenes de los deseosos compradores que, el primer día de rebajas y al abrir las puertas de comercio, corren presurosos buscando algo que les va a hacer felices, o al menos sentirse vivos porque compran. Es una luz, es una ilusión para muchos, pero siempre la misma.

Hoy ambas luces se confunden. Y es que el sistema económico liberal o capitalismo es capaz de engullirse todo, presentándolo como moda y objeto de consumo, incluido el mismo episodio de Belén. Hemos visto muchedumbres por doquier en las calles céntricas, no digamos en los grandes centros comerciales, que iban y venían hambrientos de consumir, porque el derroche de luces y reclamo de estrellas comerciales aumentaba los sueños, aun de los más pequeños . La cabalgata de los Magos del último día fue, como siempre, el no va más para la chiquillería inocente...No me dirán que no es un buen ejemplo de cómo asimilar un programa subversivo para inutilizarlo y devolverlo como objeto de consumo.

Remontándonos al origen de la fiesta parece que era pagana. El Imperio Romano celebraba el nacimiento de una estrella, el nacimiento del sol, era en el solsticio de invierno, y los primeros cristianos aceptaron tal día como el del nacimiento de Cristo, el sol que, como Maestro, ilumina a la Humanidad. Del mismo modo se nombraba los días de la semana como el día de la Luna, de Marte, de Mercurio, de Júpiter, de Venus...y como el primer día era el día del Sol se le llamó dies Domini, el día del Señor, que de ahí viene el Domingo. Únicamente que aquellos primeros cristianos no lo impusieron desde el poder, sino que simplemente aceptaron y vivieron la fe desde su cultura. Fue el poder, ya en el siglo IV con Constantino, quien asumió el cristianismo para sostener un Imperio que se estaba debilitando.

Lo que hicieron aquellos primeros cristianos es lo que tantas veces se ha hecho en la historia: asumir una cultura para vivir desde ahí la propia creencia. Se ha hecho siempre que ha habido inquietud, creatividad e inteligencia, aunque a veces sin acierto, y otras con desacierto, siempre que se utilizó el poder para imponerla. Reciente y actual ha sido el esfuerzo de vivir la fe cristiana desde el Movimiento Obrero, aceptando metas, objetivos y actitudes de solidaridad, que por otra parte pertenecían a la cultura cristiana.

Pero en el caso de la nueva religión, el Neo-liberalismo, que acepta y asume la Navidad para vivirla desde su espíritu es distinto. Digo nueva religión porque se predica un Absoluto que es el Mercado, el Capital, su hijo como "becerro de oro", que anuncia la salvación para todos, la abundancia y el bienestar universal, y el espíritu que es de competitividad, individualismo y egoísmo. Para dicha fe la propiedad es sagrada e inviolable, entre paréntesis, convicción que se defiende en la Cope, lo que es una contradicción con lo que debe ser la emisora, porque ésa no es la postura de la doctrina social de la Iglesia.

Algunos creen que es igual, que es bueno el politeísmo. Cada ciudadano es libre de aceptar la creencia que más le plazca. Pero no es lo mismo una fe liberadora que una creencia y una práctica alienante. El Imperio Romano tenía un templo dedicado a todos los dioses, el Panteón, aun hoy en pie, pero esos dioses bendecían el statu quo de dominación, fuerza y violencia contra veinte millones de esclavos. El becerro de oro actual consagra la situación de pobreza y explotación de gran parte de la humanidad, la venta de armas, los niños esclavos a cientos de miles. Imperio aquel e imperialismo éste que ofrecía y ofrece entretenimiento y distracción, que, en definitiva, favorecen la fuga de una realidad insoportable.

No es igual. Lo que importa es la vida, la vida del hombre, de cada hombre o mujer, y la vida de la tierra como mundo habitable y como casa de todos. Lo que importa es qué tipo de hombre engendra cada sistema. żEs igual que se produzcan hombres libres que hombres esclavos, satisfechos, pero esclavos, dedicados a producir y a consumir?. No es lo mismo. żVivimos sólo para pasar la vida pagando letras, que acabarán de pagar los nietos? Entonces vivan los Reyes Magos y las rebajas de enero. Hay gente que en ese mundo, comprando, consumiendo, se sienten vivos. Bien, lo respeto. Pero me marcho por otro camino. Rebajas, sí, pero que no nos rebajen el ser del hombre, su dignidad, masificándolo y dejándolo sin principios y sin conciencia crítica.

Gregorio Forniés

19.1.2007