Los ateos se hacen fuertes
Los no creyentes se
organizan para frenar la beligerancia de las religiones y su poder en el Estado
- Sus campañas publicitarias reciben generosas donaciones y aumenta la demanda
de apostasía
ABEL GRAU 24/11/2008, El País
"Probablemente
no hay dios, así que deja de preocuparte y disfruta de la vida". Este
eslogan lucirá en los autobuses de Londres a mediados de enero. Se trata de la
primera campaña ateísta en Reino Unido financiada con donaciones de
contribuyentes anónimos. Y ha sido un éxito.
"Probablemente
no hay dios, así que deja de preocuparte y disfruta de la vida". Este
eslogan lucirá en los autobuses de Londres a mediados de enero. Se trata de la
primera campaña ateísta en Reino Unido financiada con donaciones de
contribuyentes anónimos. Y ha sido un éxito. Preveían recaudar
No es fácil
confesar que uno es ateo, es decir, que niega la existencia de Dios, según
señala el biólogo Richard Dawkins, conocido como el rottweiler de Darwin por su férrea defensa de
la teoría evolucionista. "La situación de los ateos hoy en día en América
es comparable a la de los homosexuales 50 años atrás", escribe Dawkins en el ensayo El espejismo de Dios (Espasa Calpe), que ha vendido 1,5
millones de ejemplares. "Los ateos son mucho más numerosos, sobre todo
entre la élite educada, de lo que muchos creen",
prosigue. El problema es que, a diferencia de otros grupos religiosos, no están
organizados. "Un buen primer paso podría ser generar una masa crítica con
aquellos que desean salir a la luz y así animar a otros a hacer lo mismo.
Pueden hacer mucho ruido".
Ruido
considerable es el que ha conseguido la citada campaña del autobús ateísta
británico. La gestiona
"Los
donantes sienten que no tienen voz, que el Gobierno y la sociedad presta
demasiada atención a la religión y a sus líderes, mientras que a los que no son
religiosos se les ignora", señala desde la capital británica Hanne Stinson, directora de
Este nuevo
ateísmo también ha irrumpido en las librerías. Una ilustre alineación de
científicos e intelectuales ha emprendido la batalla dialéctica a gran escala
contra la religión. Sus ensayos se han convertido en superventas. En El
espejismo de Dios (10.000 ejemplares vendidos en España), Dawkins expone su hipótesis de que Dios no existe, sostiene
que no necesitamos la religión para ser morales y que podemos explicar las
raíces de la religión y la moralidad en términos no religiosos. El ensayista
Christopher Hitchens argumenta en Dios no es bueno
(Debate) que la religión da una explicación errónea del origen del ser
humano y del cosmos, que causa una peligrosa represión sexual y que se basa en
ilusiones. Ha vendido cerca de 150.000 ejemplares en Reino Unido y 12.000 en
España. En EE UU, el filósofo Sam Harris,
autor de The end of faith (W.W. Norton) pone de vuelta y
media a las grandes confesiones: el judaísmo, el cristianismo y el islam. Las tacha de locuras socialmente aprobadas, cuyos
credos son irracionales, arcaicos y mutuamente incompatibles (200.000
vendidos).
En Italia,
el matemático Piergiorgio Odifreddi
ha escrito ¿Por qué no podemos ser cristianos? (RBA), que ha colocado
200.000 ejemplares en su país. En Francia, Michael Onfray
se situó en 2005 entre los más vendidos con Tratado de Ateología
(Anagrama), un alegato a favor del pensamiento hedonista y contra la religión.
Vendió 209.700 ejemplares. Las cifras parecen indicar que aumenta el interés
por la crítica a las religiones. Odifreddi, aun así,
es cauto: "Hay una buena parte de la población que valora la razón y la
ciencia, pero es una minoría sin mucho acceso a los medios de
comunicación".
La razón de
este nuevo movimiento está, irónicamente, en los propios fundamentalistas
religiosos, según sostienen varios especialistas. "La beligerancia de las
religiones lleva a la gente a tocar a rebato", explica el teólogo de
Cuando se
habla de integrismo se suele pensar en los países musulmanes, pero también se
encuentra en el corazón de Occidente. "Pienso en Estados Unidos",
sigue el teólogo Tamayo. "En la campaña electoral de 2004, entre John Kerry y George
W. Bush, la politización de la religión fue notable:
los dos candidatos recordaban constantemente que creían en Dios". Es el
caso, por ejemplo, de las escuelas de algunas zonas de Estados Unidos que
quieren introducir en las aulas la enseñanza del creacionismo y del diseño
inteligente (que equivale a la interpretación literal de
Esa
intervención de la religión en la vida privada es la que pidió el cardenal
Antonio María Rouco Varela, presidente de
Muchos
ciudadanos en España han reaccionado. Las solicitudes de apostasía en los seis
primeros meses de 2008 han sido 529, lo que supera a las de todo 2007 (287) y a
las de 2006 (47), según
Las cifras,
sin embargo, podrían quedarse cortas. "Ese 78% que dice que es católico,
lo es por el bautismo y otros símbolos introducidos en la infancia",
señala el teólogo Tamayo. "Esa educación puede que continúe o que se
interrumpa y dé lugar a la apostasía o a la indiferencia, que es el fenómeno
mayoritario", añade. Los datos se elevan entre los jóvenes. El 46% de los
chicos entre 15 y 24 años se consideran agnósticos, ateos o indiferentes, según
un informe de
Este nuevo
ateísmo lucha contra la religión en la arena dialéctica. "Esa hostilidad
que yo y otros ateos expresamos ocasionalmente contra la religión está limitada
a las palabras. No voy a poner una bomba a nadie, ni a decapitarlo, ni a
lapidarlo, ni a quemarlo en la hoguera ni a crucificarlo ni a estrellar aviones
contra sus rascacielos", escribe Dawkins. De
hecho, el propio lema del bus ateísta británico se aleja del dogmatismo. El probablemente
reconoce que igual que no hay pruebas de la existencia de Dios, tampoco las hay
de lo contrario. "No es necesario mantener una relación hosca con la
religión", considera el filósofo Jesús Mosterín,
miembro del CSIC. "Se puede conservar sin creérsela pero con curiosidad y
simpatía, como una tradición folclórica más". Eso sí, aunque dialéctica,
es una batalla sin cuartel.
La crítica a
la religión es antigua pero, sobre todo desde el siglo XIX, cuenta con una
aliada crucial: la ciencia. Así lo ha expuesto el premio Nobel
de física estadounidense Steven Weinberg
en The New York Review of
Books: "Creo que entre la ciencia y la
religión existe, si no una incompatibilidad, por lo menos lo que la filósofa Susan Haack ha llamado una
tensión, que gradualmente ha ido debilitando la creencia religiosa,
especialmente en Occidente, donde la ciencia ha avanzado más". La ciencia,
enumera el Nobel, explica mejor el funcionamiento del
mundo que la religión y refuta el papel del hombre como protagonista de la
creación. Otro de los físicos más prestigiosos del mundo, Stephen
Hawking, lo suscribe: Las leyes por las que se rige
el universo "no dejan mucho espacio para milagros ni para Dios".
Ciencia y
religión no pueden convivir en paz, añade el matemático Odifreddi.
"La ciencia acepta verdades basadas en confirmaciones empíricas y
deducciones matemáticas y lógicas. La religión, al menos la católica, se
refiere a un libro de hace 2.000 años y a pronunciamientos dogmáticos de
concilios y del Papa. Es difícil imaginar métodos más opuestos".
Pero
¿podemos vivir sin Dios? La respuesta de los científicos, filósofos y teólogos
no es unánime. El Nobel Weinberg
confiesa que no es fácil no creer, pero está convencido de que la creencia
declina inevitablemente en Occidente. Y añade que aunque las prácticas
religiosas se mantengan durante siglos, no está tan seguro de que la creencia
perviva. "Hay que distinguir la religión, que es construcción social, de
la experiencia religiosa, que es personal", matiza Tamayo. "Las
iglesias son instituciones, con un atractivo político y social, que incluso hoy
pocas veces implican creencias profundas", añade Odifreddi,
"por lo que pueden sobrevivir aunque la fe languidezca". "En el
futuro seguiremos creyendo, porque lo llevamos de
fábrica", argumenta el físico Jorge Wagensberg.
"La psicología del desarrollo, la antropología cognitiva y la neurociencia
señalan que evolutivamente estamos programados para creer".
Otros están
convencidos de que la ciencia es la respuesta. "¡Todos creemos en algo!",
concede el matemático Odifreddi. "La cuestión es
qué debemos creer; yo creo que la ciencia puede ofrecer incluso una concepción
espiritual del mundo, al mostrar cómo tras el aparente caos del cosmos descansa
un orden profundo". Su conclusión es clara: "La ciencia es hoy la
religión verdadera, mientras que la vieja religión es sólo superstición. Así
que si alguien quiere creer en algo, puede creer en la ciencia y su
manera de ver el mundo".