Los nuevos ejércitos del Papa
en España
Los seminarios se
vacían, pero miles de laicos mantienen y refuerzan el poder de
M. A. SÁNCHEZ-VALLEJO, El País
16/02/2009
Dominicos,
franciscanos o jesuitas contra kikos,
legionarios o focolares. Mientras las órdenes
religiosas tradicionales se repliegan a un discreto tercer plano, los nuevos
movimientos eclesiales alimentan una revolución en el seno del catolicismo.
Dominicos, franciscanos o jesuitas
contra kikos, legionarios o focolares. Mientras las órdenes religiosas tradicionales se
repliegan a un discreto tercer plano, los nuevos movimientos eclesiales
alimentan una revolución en el seno del catolicismo. Los seminarios diocesanos
se vacían -las vocaciones han caído un 30% desde 1990-, pero las parroquias
registran una actividad renovada pese a la palmaria secularización de la
sociedad española. También bulle la calle, a juzgar por las multitudinarias
concentraciones de los últimos años a favor de un modelo concreto de familia o
contra la política del Gobierno, la ley del aborto o la asignatura de Educación
para
Los protagonistas de esta revolución
tradicionalista son laicos y no más de 500.000. Ése es, grosso modo, el
número de miembros que reúnen en España los movimientos más importantes, como
el Opus Dei, el Camino Neocatecumenal (o kikos,
así denominados por su fundador, Kiko Argüello), los Legionarios de Cristo,
Más distintos entre sí de lo que a
simple vista parece, comparten un par de semejanzas fundamentales: son
eminentemente laicales -formados por laicos- y muy jóvenes, o todo lo joven que
se pueda ser en comparación con los más de 60 años que tiene de promedio un
religioso en España. También suscriben una identificación natural con la
derecha sociológica, aunque sin adscripción partidista concreta.
La tercera característica común la
sirven en bandeja sus detractores: estas comunidades configuran a veces una
iglesia paralela, sobre todo a medida que Roma reconoce su labor e importancia.
La última gracia fue concedida al Camino Neocatecumenal,
con la aprobación por
El fenómeno no es exclusivo de España,
aunque el Opus y el Camino Neocatecumenal
hayan surgido aquí, e imprime un rasgo de globalidad a
El fenómeno tiene poco más de 30 años de
vida, y responde al interés confeso de Juan Pablo II -recogido por su sucesor,
Benedicto XVI-, de frenar la galopante secularización de la sociedad, sobre
todo en países con una mayoría nominal de católicos. España y América Latina
figuraron rápidamente en el punto de mira; la primera, por ser un terreno
abonado por el Opus Dei, el
Camino y el trasplante desde México, en la década de los cuarenta, de los
Legionarios de Cristo. En el subcontinente americano,
mientras, se trataba de frenar la introducción de las iglesias evangélicas (y, sotto voce, la
labor de los teólogos de
Aunque el punto de partida de esta reevangelización se sitúa en la ascensión al papado de Karol Wojtyla, en 1978, la
consagración de estas nuevas realidades data de 1998, año en que se celebró en
Roma el Congreso Internacional de los Movimientos Eclesiales. Asistieron 56 de
estos grupos, pero recibieron el espaldarazo papal siete de ellos, entre ellos
los kikos, los focolares,
CyL y los legionarios, "por su representatividad
universal". En la audiencia faltaba el Opus Dei, que por su condición de prelatura personal tiene línea
directa con el Vaticano.
El deseo de singularizarse, de marcar
diferencias con respecto al resto dentro de este magma de fervor, es otra
constante en estos grupos. "Los nuevos movimientos eclesiales son
entidades diferentes del Opus Dei.
Coinciden con el Opus Dei
en que son igualmente instituciones de la iglesia, pero estos movimientos
tienen una base asociativa y poseen formas jurídicas distintas, según su
carisma específico. El Opus Dei
es una prelatura personal, que participa según su fin peculiar en la misión
general de
Álvaro de Juana, portavoz de los kikos, afirma: "El Camino no es un
movimiento, sino una realidad eclesial como el Movimiento Focolar
o CyL, pero jurídicamente y en esencia es otra cosa.
El pasado junio
Las cifras de miembros son aproximadas,
y siempre proporcionadas por las organizaciones. El Opus
Dei -prelatura personal, que depende directamente del
Papa y elude por tanto la autoridad de los obispos diocesanos- afirma tener
unos 30.000 miembros en España. Del Camino Neocatecumenal
forman parte en nuestro país unas 350.000 personas. De los 72 seminarios del
Camino, los Redemptoris Mater,
han salido 3.000 presbíteros en todo el mundo. También hay sacerdotes entre los
Legionarios de Cristo, o en CyL. Porque la paulatina
sacralización de estos movimientos de raíz laica es otra de las características
de este fenómeno. "Han creado ramas sacerdotales, y su clero está
evolucionando a veces como una especie de jerarquía paralela", opina Luis Fermín Moreno, del consejo de redacción de la revista
de información social y religiosa Al Andar. "Empezaron siendo
movimientos laicos, pero se han clericalizado.
Algunos obispos les ponen problemas y por eso crean sus propias estructuras,
contribuyendo en parte a vaciar los seminarios tradicionales. Por lo demás, no
son órdenes ni congregaciones, aunque reúnen muchas de sus
características".
¿Es el apetito de poder lo que les
mueve? "Si de verdad buscaran poder, no se meterían en
Doctrinalmente, los nuevos movimientos
tienen una dimensión más espiritual que social. "Representan una iglesia
cerrada, enrocada en unos pocos preceptos morales y, sobre todo, en la noción
del pecado", añade Moreno, para quien el futuro de estos movimientos se
mide a medio plazo: "Tienen un límite natural, aunque durante algún tiempo
puedan experimentar un mayor protagonismo. Pero también pueden hacer que mucha
gente se aleje de
Pedro José Gómez, profesor de Economía
Internacional y Desarrollo de
De un extremo a otro de la escala
social, desde el elitista Opus al popular
Camino Neocatecumenal, la inserción de estos grupos
en la sociedad se desarrolla en nichos bien definidos. "Los hay urbanos,
rurales, jóvenes y mayores, en todos los sectores. El que más se ha introducido
en la universidad es Comunión y Liberación, aunque los legionarios tienen
universidad propia,
En España, la tentación de adscribir al
Partido Popular (PP) la masa de fieles de estas corrientes resulta seductora
pero no del todo correcta. No así presuponerles obediencia absoluta a las
directrices de
Casi todos los expertos consultados
están de acuerdo en que los movimientos citados promueven formas de vida
religiosa muy tradicionales, "que ya no se llevan", según Gómez. Y si
el modelo de cura o monja es ya de por sí añejo para amplios sectores de la
sociedad española, el desembarco de "curas vestidos de negro, con clergyman" en las parroquias españolas no deja de
llamar la atención. Así lo ve Carlos Fernández Barberá,
titular de una parroquia "en la que tienen cabida los inmigrantes y los sin
techo, una iglesia un poco manga por hombro pero abierta a todos".
"Los párrocos de la vieja escuela, la mayor parte de ellos mayores, y
progresistas, no nos parecemos a todos estos jovencitos vestidos de negro y con
clergyman. Esta gente no tiene nada que
ver con la realidad de este mundo, pertenece a un mundo premoderno, donde las
parejas tienen tantos hijos como Dios quiera... Es un fenómeno conservador, de
corte populista, sin ningún planteamiento ni dimensión social. Los kikos, además, allá donde llegan se hacen con
la parroquia y la ahorman a su estilo, un estilo muy vitalista y entusiasta,
con muchas canciones".
Valga como ejemplo la castiza parroquia
de
Fuera de nuestras latitudes, además,
pueden constituir un elemento extraño al sustrato sociocultural en que
pretenden insertarse. En América Latina, son movimientos extranjeros y
extranjerizantes, que desconocen casi absolutamente la tradición de las
iglesias locales. "Todos son movimientos que proceden de Europa",
sostiene en un artículo reciente el teólogo costarricense de origen chileno
Pablo Richard, que subraya también el "culto a la personalidad" hacia
algunos de sus líderes y la tentación de deriva autoritaria que estos grupos
generan por su propio carácter y comportamiento.
Con un 80% de la población española que
se declara católica, pero sólo un 20% practicante, según el Centro de
Investigaciones Sociológicas (CIS), la representatividad de este club
entusiasta resulta limitada. Pero con datos de
Pero su dimensión real no es la única
objeción que algunos les ponen. El recelo de otros grupos cristianos -y no sólo
de las comunidades de cristianos de base, en las antípodas teológicas e
ideológicas- y la pugna por repartirse la parroquia -en especial en el ámbito
educativo y, más concretamente, en lo tocante al control de algunas facultades
de Teología- hacen que la vanguardia que estos grupos suponen para
Los
movimientos más asentados
- Opus
Dei. Fundado por José María Escrivá de Balaguer
en 1928. Tiene 87.000 miembros en todo el mundo (más de 30.000 en España), de los
cuales el 98% son laicos. El 70% de los miembros son supernumerarios (hombres y
mujeres casados). El resto corresponde a miembros numerarios (célibes que hacen
voto de castidad) y alrededor de 2.000 son sacerdotes pertenecientes a
- Camino Neocatecumenal (Kikos).
Fundado por Kiko Argüello y
Carmen Hernández en 1964. Forman parte de este movimiento un millón de miembros
repartidos en 120 países. En España son el movimiento más numeroso, con
alrededor de 350.000 fieles. Tienen seminarios propios en seis provincias
españolas, y gestionan un total de 72 repartidos por el mundo.
- Legionarios de
Cristo. Esta congregación religiosa de derecho pontificio fue fundada en
México en 1941 por Marcial Maciel. Su rama laica, el
movimiento de apostolado Regnum Christi,
consta de 65.000 miembros repartidos por más de 30 países. Disponen de tres
centros de formación propios para sus religiosos (800 sacerdotes y 2.500
seminaristas).
- Comunión y
Liberación. Fundado en Italia en 1954 por Luigi Giussani, este movimiento está presente en 70 países y
tiene 3.000 miembros en España. Fue reconocido por el Vaticano en 1982.
Participan en este grupo religioso sacerdotes diocesanos y un grupo de laicos consagrados
(Memores Domini).
- Focolares
(Obra de María). Fundados por la italiana Chiara Lubich en