NO ES LO MISMO FINANCIAR
UN TIPO DE IGLESIA QUE OTRO
Cada
poco me topo en televisión con el anuncio de
Con
motivo de la campaña del Día de
Por otra parte, es un secreto a voces que la situación económica de nuestra Cáritas Diocesana es algo más que alarmante. Se comenta que ha dimitido el administrador y que hay serias dudas de que se pueda ir pagando mensualmente a los técnicos y personal contratado, lo cual conduciría inevitablemente a una reducción forzosa de la plantilla. Y esto sucede en una Cáritas presidida por un equipo directivo compuesto en gran medida por personas de las que ya hemos comentado ampliamente en pasados editoriales su tendencia al autoritarismo, a la falta de transparencia, a considerar a los voluntarios como peones de brega que deben seguir las consignas emitidas desde arriba y limitarse a obedecer, su “iluminismo religioso”, su toma de decisiones sin encomendarse siquiera a los más cercanos. La huída o expulsión de voluntarios que se ha venido produciendo en los últimos años ha precedido a la huída de aportaciones económicas, en una secuencia llena de lógica. Mientras tanto, cientos de voluntarios de Cáritas en las diferentes parroquias dan el callo día a día y se desviven generosamente por los marginados, haciendo bueno el dicho “¡Dios qué buen vasallo, si tuviera buen señor!”.
No tengo la fórmula mágica que arregle la cuestión de los dineros, pero para que no puedan decirme que critico pero no aporto, ahí os dejo algunas reflexiones que se me vienen ocurriendo:
- La solución a la economía de
- Si los de “abajo” pagan, eso significa que deben tener poder de decisión. Hacerles pagar como adultos y luego mantenerlos en la minoría de edad en la toma de decisiones es una contradicción y el personal lo va a rechazar cada vez más. Incluso lo rechazamos los curas al constatar que las decisiones diocesanas de tipo económico se toman entre un reducidísimo número de personas nombradas a dedo.
- La solución no está en campañas televisivas que dan idea de que estás “vendiendo” un producto. Por otra parte, por más que he visto los “spots” varias veces, no recuerdo casi nada en concreto de su contenido, lo cual significa que ni siquiera es una campaña técnicamente bien hecha o impactante. A ver si aprendemos.
- Afirman desde siempre los
sociólogos que una organización obtendrá más recursos si su imagen es buena, si
tiene prestigio, si se valora lo que está haciendo. Supongo que un error de los
promotores de esta campaña es suponer que el prestigio de determinadas
actuaciones de cristianos (misiones, compromiso con los pobres, etc.) puede
trasladarse sin más a
- En el escalón inferior, son muchos los que no aguantan ya las aburridísimas misas o “celebraciones” de tantos curas; que no pueden soportar que con cualquier excusa hablen en sus homilías contra todo sexo que se mueva; que no pueden más porque no “transmiten” nada que ayude a acrecentar la fe de su auditorio; que dejan de acudir a misa para no perder el tiempo con curas irresponsables y de teologías baratas. Y pierden las ganas de colaborar, incluso económicamente, con algo tan poco estimulante.
- ¡Qué coñazo episcopal y
clerical, el de tantos de mis hermanos, aunque lo hagan de buena fe! ¡Qué
desgracia esta ola de conservadurismo extremo que nos ahoga desde hace tantos
años y sin pinta de terminar, sino de todo lo contrario! ¡Qué secuestro de
- ¡Qué aspecto tan poco
estimulante presentan tantos “frikis” que llevan a
programas de
- ¡Qué pena que se desconozcan y no se tengan en cuenta las experiencias creativas de tantos curas y de tantas comunidades que han ido dando pasos imaginativos para ir hacia una liturgia más viva y cercana a la realidad, para vivir parroquialmente de modo diferente y más evangélico! En lugar de estar al acecho para denunciarlos en cuanto se saltan una línea del ritual o del derecho canónico, más valiera a tanto Torquemada barato acercarse a ellos y ellas con ánimo amistoso de aprender, si es que quieren aprender algo, si es que no creen que lo saben todo y que ellos representan la única ortodoxia posible. Con unas comunidades más vivas, comprometidas, evangélicas e incluso más divertidas, seguro que habría muchas personas dispuestas a colaborar, incluso económicamente.
Pepe Nerín
13.12.2007