NOMBRES DE JULIO
Julio
suele ser un poco anodino. Es un mes un poco raro. Todavía está mucha gente
celebrando el fin de curso pero la mirada de muchos ya está puesta en Agosto.
Agosto es por excelencia el mes de las vacaciones. Julio es como un mes de transición.
Lo que importa es Agosto.
No
obstante este Julio ha sido muy especial. Nuestra selección de fútbol ha
llenado las miradas y los sentimientos de muchos españoles. Millones de
congojas, sentimientos, aplausos, gritos y vibraciones descomunales han unido a
seres desconocidos siguiendo la lucha titánica de
Las
camisetas, las banderas, un sinfín de productos se han adueñado de la calle y
han hecho que millones de seres humanos se sintieran representados por un grupo
de deportistas.
Yo soy español, español, español gritábamos enfervorizados cuando, partido a partido,
la selección se acercaba a la gran final que hizo que el país estallara de
alegría y la calle palpitara al unísono.
Este
Julio ha sido especial. Nos ha dado nombres, apellidos e historias con rostro
humano. El nombre de Carles Puyol, con un cabezazo
que quitó el hipo. El nombre de Iker Casillas, el portero enamorado que detenía
penaltis y lloraba cuando se supo campeón. El nombre de Andrés Iniesta, del que hemos valorado su sencillez, su
campechanía, su sentido de la amistad dedicando el gol de la victoria a su
amigo fallecido. Hemos conocido el nombre de Sara Carbonero, la periodista
enamorada de Iker que fue criticada por entrevistarle el día que perdieron el
partido ante Suiza. Pero días más tarde a Iker le aplaudió hasta la reina cuando,
ya campeón y siendo entrevistado por su novia, se le echara a los brazos y la
besara apasionadamente.
Y
hemos conocido incluso nombres de animales que se han hecho populares. Así,
seguimos las evoluciones del pulpo Paul que, tocado,
al parecer, por una cualidad misteriosa, pronosticaba entre docenas de
objetivos de periodistas el triunfo de
Yo soy español, español, español hemos cantado. Este Julio ha sido diferente de todos
los Julios. Nos ha dado nombres y, al sentirnos representados y unidos con una
selección, nos ha dado nombre.
Pero
también ha habido otros nombres este Julio. Han sonado menos, la verdad; han
sonado mucho menos. Son nombres de mujeres españolas: Soraya Macías, Lorena
Guerrero, María José Such y Lidia Monjas. Sus nombres
tuvieron un huequecito en los informativos del día 7 de Julio. Estas cuatro
chicas eran cooperantes españolas que habían perdido la vida en un accidente de
tráfico el día anterior en Perú. Allí estaban desde hacía 15 escasos días con
Maria Jesús Such, de 31 años, era natural de Navarrés
(Valencia), y viajó
a Perú junto a su marido, Alan Santoja, herido también
en el accidente. Militante cristiana, trabajaba como educadora en un centro de acogida de menores
de Xàtiva (Valencia), regido por religiosas Hijas de
Lorena Guerrero, natural de Santander, vivía en Roquetas
de Mar (Almería), donde trabajaba como profesora
en el Instituto de Enseñanza Secundaria.
Soraya Macías,
de 30 años, era de la población salmantina de Gomecello,
donde vivía junto a su familia. La joven había viajado sola a Perú después de
haber estado durante meses ahorrando
dinero en su trabajo en una tienda en Salamanca.
Lidia Monjas,
de 36 años, vivía en Madrid y se ocupaba la mayor parte de su tiempo ayudando a
los niños.
María Jesús, Lorena, Soraya y Lidia también han sido nombres que
nos ha dado este Julio caluroso y futbolero. Ellas se dejaron la vida en la
solidaridad con los más pobres. Compartieron el final de sus días siendo
hermanas de chicos y chicas víctimas de una sociedad que reparte perversamente
las riquezas y las miserias.
Mientras aquí nos hemos enorgullecido de una selección, unas
compatriotas que creían en la utopía de un mundo más fraterno, se han dejado la
vida entre los pobres y sus nombres tan apenas han tenido una resonancia en los
medios de comunicación.
Qué quieren que les diga, que, además de aplaudir a la selección
ganadora del Mundial, me siento más representado por esas cuatro chicas que por
nuestros más que bien pagados deportistas. Me he sentido orgulloso de ser
compatriota de estas jóvenes. Creo que también han sido merecedoras del canto
“Yo soy español, español, español”.
Qué mundo tan extraño. Los medios dieron a la noticia de su muerte
muy poquito espacio. Mientras sus cuerpos esperaban ser repatriados, un
centenar de periodistas grababan las evoluciones de un pulpo al que le reían
cada uno de sus movimientos. Les confieso que el espectáculo es sonrojante y
que me importan bien poco el pulpo y la pulpa madre que lo parió.
JOSAN MONTULL
19.7.2010