MIGUEL ÁNGEL AGUILAR
Obispos en cadena
MIGUEL ÁNGEL AGUILAR 27/05/2008
Titulaba
ayer en primera página EL PAÍS que "Los obispos radicales imponen la línea
hostil con el Gobierno" y el domingo en La Vanguardia Enric Juliana contaba
que "Rouco mueve pieza contra Rajoy" y señalaba cómo "el presidente del
episcopado, desoyendo al nuncio y al cardenal de Toledo, propulsa a Jiménez Losantos". Parece que hace diez días, la cúpula
episcopal estuvo a punto de decidir el despido de Federico, que Rajoy pidió sin éxito neutralidad eclesial en el proceso
que está viviendo el PP y que el nuncio Monteiro de
Castro, tachado de "masón" por la Cope, ha transmitido a
Roma su indignación. Informaciones y comentarios de la más diversa procedencia
coinciden en dar cuenta del hostigamiento a Mariano Rajoy
desde la cadena radiofónica propiedad de la Conferencia Episcopal
y suma y sigue.
Así las cosas doce obispos acaban de
confesarse a propósito de su relación con el Gobierno y las
cuestiones pendientes desde la
Transición y concluyen que "no nos fiábamos los unos de
los otros" en un libro de entrevistas que suscribe el jefe de prensa de
todos ellos, Isidro Catela. Pero tiene aún mayor
interés y aporta esclarecimientos más relevantes el volumen titulado Alto y
claro publicado por la editorial Debate que recoge las conversaciones de
José María Zavala con el cardenal arzobispo de Madrid, Antonio María Rouco, quien acaba de ser elegido presidente por la Conferencia en la Asamblea Plenaria
de marzo de 2008 frente al titular de la diócesis de Bilbao, Blázquez, que
optaba a la reelección para un segundo trienio.
Algunos se han preguntado qué fue de la Iglesia de la Concordia, la que
condujo por los senderos de la reconciliación el cardenal Vicente Enrique y Tarancón en las postrimerías del franquismo y los inicios
de la Transición.
Vuelve a comprobarse que de aquella Iglesia no queda ni
rastro, que ahora la opción es la beligerancia política y mediática directa
primero contra el Gobierno del presidente José Luis
Rodríguez Zapatero y enseguida contra quienes como Mariano Rajoy
se nieguen al seguidismo de meros falderos y reclamen
la autonomía a que tienen derecho en cuestiones temporales, como suelen
llamarse en la terminología vaticana los asuntos entregados a la libre disputa
de la vida civil.
Asombra la insaciabilidad y la hipocresía de
los obispos en cadena. Insaciabilidad porque el vicesecretario para asuntos
económicos de la
Conferencia Episcopal, profesor Fernando Giménez
Barriocanal, decano de la Facultad de Ciencias
Económicas de la
Universidad Autónoma de Madrid, ha reconocido que bajo el
Gobierno de Zapatero los obispos, para los que trabaja, han alcanzado sus
últimos objetivos económicos en los que nada habían avanzado durante los ocho
años anteriores del presidente Aznar. Logros que en
absoluto han modificado su empeño en comparecer componiendo la falsa imagen de
Iglesia perseguida.
Hipocresía porque se instalan en la queja
permanente frente al trato que reciben de los medios de comunicación mientras utilizan
aquellos de los que son propietarios para convertirlos en sembradores del odio,
azuzar el enfrentamiento cainita y arremeter contra el prójimo, sin respeto al
horario ni a las costumbres como dice la canción de Joan Manuel Serrat. Hipocresía porque una y otra vez señalan los
deberes que han de cumplir los profesionales del periodismo y las empresas de
medios de comunicación, sobre los que ponen pesadas cargas, y se consideran
exentos de soportar las que a ellos atañen en primerísimo lugar.
Hipocresía porque son expertos en aplicar la
ley del embudo, en mostrar puño de hierro y mandíbula de cristal, en ver la
paja en el ojo ajeno sin atender a la viga en el propio por decirlo con
palabras de Jesús en el evangelio. El secretario de la Conferencia, monseñor
Juan Antonio Martínez Camino, que acaba de ser elevado junto al sobrino de Rouco al orden episcopal, debería tener la decencia de
distribuir ejemplares del compendio de la doctrina pontificia sobre los medios
de comunicación que ha editado la
Biblioteca de Autores Cristianos con el título Del Génesis
@ internet para promover un análisis comparativo
entre las prescripciones allí establecidas y lo que difunden las benditas
antenas desde que amanecen con todos Losantos. Nada
que objetar a cuanto pueda decir Federico pero sí a que lo diga desde la Cope.
Hipocresía porque piensan eximirse de toda
responsabilidad aduciendo que nombraron un Consejo de Administración bajo la
presidencia de un Alfonso Coronel de Palma, quien en su día fue sancionado por
el Banco de España con la exclusión de formar parte de las instituciones
financieras por la anomalía de su gestión como banquero, como si las
reclamaciones sólo pudieran presentarse al maestro armero. Nuestro Rouco todavía respira rencor activo contra La Ilustración,
en línea con aquella alocución del 20 de mayo de 1939 en la que su general en
jefe convocaba al ejército vencedor a "desterrar hasta los últimos
vestigios del fatal espíritu de la Enciclopedia". Atentos.