Fausto Antonio Ramírez
Periodista Digital, 3.9.2007
Los obispos se han convertido en marionetas de
Ni el Papa se cree lo de la sinodalidad
del colegio episcopal, ni los obispos se atreven a desarrollar el carácter
misionero y profético que el sacramento del Orden les ha conferido.
Por un lado el Papa hace y deshace a su antojo sin tener
en cuenta la opinión y visión que el resto de obispos repartidos por todo el
mundo les trae para un ejercicio más acertado de su ministerio petrino. Y por otro, los obispos han perdido su independencia
ministerial para actuar con valentía y novedad en la mejor encarnación del
mensaje del Evangelio en las comunidades que presiden en la caridad.
Esto origina una serie de órganos consultivos, como el
sínodo de obispos o las conferencias del CELAM que Roma adapta a su antojo a
sus propias ideas e intereses, más allá de las opiniones divergentes que los
representantes de otras comunidades locales quieren mostrar.
Las exhortaciones apostólicas a raíz de los sínodos de
obispos son documentos que no aportan nada nuevo al pensamiento de siempre de
Los abusos del Papa modificando, suprimiendo o atenuando
el documento final de
Aquello del “Primus inter pares” ya pasó a la historia. Ciertamente, el Papa es
“Primus”, es decir el “primero”, pero no “entre
iguales”, y eso no sólo lo sabe él, sino el resto de obispos del mundo que le
llevan al Papa lo que el Papa quiere escuchar.
Es así que los órganos consultivos, tanto de obispos como
de cardenales, sabiendo cómo se las gasta Roma, y por miedo a cerrar una puerta
a sus carreras de ascensos y privilegios, terminan por abandonar un discurso
eficaz, valiente e interpelante para volver a desempeñar el papel de marionetas
que Roma les tiene asignados.
El Papa forma parte del colegio episcopal, y esto es algo
que no debería olvidar nunca, porque su ministerio petrino
lo ejerce desde dentro y no desde fuera de este mismo Colegio. El ejercicio de
su autoridad como Papa nunca debería anular al resto del colegio episcopal.
Igualmente, los obispos no deberían olvidar el lugar que
el Papa ocupa dentro de
Dice
Si los órganos de consulta del Papa, por el mismo hecho
de la colegialidad y de su idéntica sacramentalidad junto al resto de obispos de todo el mundo,
fueran deliberativos, el ejercicio del poder del Papa sería menos “poderoso”,
con mayor autoridad moral, más acorde con la realidad vivida por el resto de
los fieles que componen
Antes que responsables de la aplicación al dedillo de la
ortodoxia dictaminada por Roma, los obispos son sobre todo responsables de la
comunión. La preocupación de los obispos debe ser la de crear comunidades y no
la de que la gente termine por desengancharse por su falta de sensibilidad, de
escucha y de respeto al sentir comunitario de grupos enteros de fieles. Los
obispos no pueden echarle un pulso a sus diocesanos hasta conseguir imponerles
por la fuerza incluso aquello que se aleja del sentido común y evangélico que
una comunidad pretende vivir.
Un obispo debe sembrar y transmitir esperanza y no
desilusión, decepción o frustración, porque cuando esto ocurre