ORAR
La oración no consiste tanto en reflexionar sobre algo cuanto en comunicarse con Alguien. Es acoger y tratar a Dios. Hay que encontrarse con Dios y dejarse cuestionar por El. Es un diálogo en el que los demás se nos unen inmediatamente.
"La oración es dirigirse a Dios, pero en la conciencia de que Él estaba ya presente hondísimamente (y lo sigue estando) junto a y en nuestro ser-en-el-mundo, con anterioridad a que nos volviéramos nosotros hacia Él (interior íntimo meo, dice Agustín)" (E. Schillebeeckx: "Los hombres relato de Dios", p. 160).
En la oración también se trata de estar. Orar es tomarse tiempo para cultivar una relación y gozar de ella. No por deber ni por interés, sino por el placer de estar con El, por lo que El es para mí, por lo que yo puedo ser junto a El. La oración me prepara a existir con Dios. Se trata de acoger la vida que viene de Dios para prolongarla después hacia los demás. Por ello damos gracias.
No debemos orar para que Dios actúe, sino porque Dios actúa y para encontrar el sentido de esta actuación. Para acoger la vida de Dios, ponerse a actuar con El y darle gracias.
A continuación os exponemos algunas ideas que quizás os puedan servir para los momentos de oración en vuestros grupos.
ACTITUDES FUNDAMENTALES
- Captar la presencia de Dios. Sabernos amados, conocidos y aceptados por Dios.
- Centrar más en la alabanza y contemplación que en la petición o utilidad.
- Captar que quien verdaderamente dirige la palabra en la oración es Dios a nosotros.
- Gratuidad. La oración no es rentable.
- Sencillez. Pocas palabras son necesarias.
- Es preciso crear un ambiente interior, un "clima" que permita escucharse y escuchar a Dios, entrar en contacto interpersonal con El.
- Momentos donde es importante el silencio: al comienzo de la oración y después de una lectura de la Biblia.
- Evitar tantas pausas y tan largas que hagan pesada la oración.
- Evitar que las oraciones comunitarias resulten agitadas.
- Expresividad corporal. Postura corporal.
- No se trata fundamentalmente de que el grupo o la comunidad haga oración, sino de que LA ORACIÓN HAGA GRUPO, HAGA COMUNIDAD.
PEDAGOGÍA DE LA ORACIÓN
- En la oración es fundamental la idea que tengamos de Dios.
- Ni la oración del "temor" ni la de lo "útil".
- No orar como un medio de actuar sobre Dios para darle a conocer la propia necesidad y forzarle a satisfacerla. Es sobre nosotros sobre quienes actúa la oración, no sobre Dios.
Las peticiones no hay que sofocarlas, puesto que ponen ante nosotros la situación de la vida, pero tampoco hay que esperar que sean atendidas.
- No puede ser un simple modo de comenzar o de acabar una reunión.
- Debe estar unida a la vida desde sus primeros pasos pedagógicos.
- Es bueno disponer de una cierta diversidad de oraciones e incluso clasificadas.
- El exceso de ideas es un estorbo para la oración. Pero es conveniente que la cabeza participe, no sólo el corazón. Fórmulas breves y vivas, que queden grabadas, con lenguaje actual y normal. Frases o palabras repetidas.
- Puede ser recia y luchadora: no tiene por qué ser siempre "dulce" y pacífica.
- La oración es tanto más necesaria cuanto más duro, apremiante y radical es el compromiso. Hay que evitar el fanatismo de la "causa".
ALGUNAS FORMAS CONCRETAS DE ORACIÓN
a) A partir de la Palabra de Dios. Posible esquema:
. Motivación (silencio, etc.).
. Lectura (personal en voz baja; otra en común en voz alta).
. Aclaraciones (exégesis).
. Reflexión:
.. análisis de los personajes que rodean a Jesús (qué es lo que más nos impresiona en sus actitudes, palabras, sentimientos, etc.);
.. qué es lo que más nos impresiona en los gestos y palabras de Jesús;
.. qué nos pide hoy esta Palabra de Dios en nuestra situación concreta.
. Puesta en común. Oración entre todos. Canto o música final.
Lo importante es crear un clima de escucha, de profundidad, de respuesta de fe.
b) A partir de un salmo: silencio, lectura lenta, tal vez con previa monición explicativa; reflexión; comentario, lectura o canto de nuevo del salmo; oración espontanea en torno al salmo.
c) A partir de un canto: se presenta con una monición; escucha del disco o se canta si ya se sabe; interrupción tras cada estrofa con silencios, comentarios, lecturas intercaladas, noticias alusivas...; oración sobre el tema del canto; se puede volver a cantar alguna estrofa.
d) A partir de un tema: alternar lecturas, audiovisuales, silencio, reflexión, comentario participado, cantos, oración.
e) A partir de los acontecimientos de la vida: presenta el acontecimiento; fotomontajes; silencio y reflexión personal; comentario a los hechos; lectura bíblica; oración espontanea; Padrenuestro o canto apropiado.
f) A partir de las personas de nuestra historia: elegir la persona; se reflexiona sobre ella (cómo es, experiencia que ha tenido, porvenir, qué hace, qué necesita, aceptación por la sociedad...); oración por ella o con ella.
g) De interiorización: recogimiento; música de fondo; se propone el tema de meditación (un cuadro, una foto, un objeto, una diapositiva); oración en silencio (contemplación personal); oración compartida, espontanea. Lo mismo se puede hacer a partir de textos.
EVALUACIÓN
- La eficacia de la oración no se mide por los resultados externos sensiblemente comprobados, sino por la transformación que va haciendo en nosotros.
- Discernimiento de la oración:
a) Amor y esfuerzo que hemos puesto en la oración. Frente a otros criterios incorrectos tales como "me ha salido bien", "he quedado a gusto, sereno, tranquilo", "ha sido jugosa", "he tenido muchas distracciones, me ha costado, el texto no me decía mucho, etc." La oración es buena cuando se ha puesto amor y esfuerzo todo el tiempo, y eso tanto si ha salido bien como si ha salido mal.
b) Dificultades que hemos tenido: interiores (rechazo, falta de fuerzas para algo que dice el Evangelio o que Dios nos pide), exteriores (ruidos, desambientación del lugar, etc.). Qué dificultades hemos tenido; intensidad; sus causas; cómo, cuánto hemos luchado contra ellas y si hemos tenido éxito.
c) Facilidades: factores que han ayudado a orar bien. Qué facilidades hemos tenido; sus causas; cómo hemos afrontado estas facilidades; cómo las hemos aprovechado. Oraciones magníficas pueden nacer de facilidades psicológicas que tienen poco que ver con la buena oración (una buena noticia, un encuentro agradable, éxitos, etc.). La facilidad interior más importante es la disposición para hacer la voluntad de Dios por encima de todo.
d) Luces y gracias de Dios recibidas en ese rato de oración: me remueven de mis posiciones anteriores. Las dificultades son también gracia de Dios, sobre todo las interiores, porque nos descubren por dónde estamos cerrados a Dios.
e) ¿Por dónde nos conduce Dios?
- El criterio último para discernir la oración está en las consecuencias que produce.