OTRA IGLESIA ES POSIBLE

 

Enterado y gozoso por  los progresos positivos en la recuperación de la salud del buen amigo Pepe, desde Brasil, donde me encuentro por unos meses, en el más al sur y el más europeo de sus estados, Río Grande do Sul, no en balde la inmigración italiana, alemana y polaca fue es este Estado muy numerosa durante el siglo XIX, quiero reflexionar sencillamente sobre algo de lo vivido. El invierno español de este año se prolongó para mi con la llegada a este lugar avanzado en otoño (Brasil no es sólo la Amazonia), y después de unos meses, el invierno de estas latitudes (crudo aunque no como el español) parece que, por fin, va a dejar paso a la primavera. Todo un símbolo.

 

Dejar paso a una primavera que nos alivie de cargas en medio de esta crisis provocada por los países ricos y más sentida en ellos por las clases populares (en los países pobres siempre hay una “crisis” bien generalizada). Crisis  económica, crisis de valores, crisis en nuestra Iglesia. Especialmente en Europa y en España. Leía el otro día, en estas mismas páginas, referido a la crisis, sobre: “el silencio de los hombres de religión”. Y añadiría: y la escasa agudeza para ver dónde residen los verdaderos obstáculos al anuncio del Evangelio.

 

En definitiva la causa es única y bien patente para quien quiera ver: no vivimos nuestra fe desde el pueblo y desde sus problemas. El pueblo a muchos les suena a demagogia y eso que nosotros nos confesamos “pueblo de Dios”. ¿No está ahí el alarmante abandono de la Iglesia de muchas gentes desorientadas y a las que no les damos un rayo de esperanza? Preocupa más la recuperación quimérica de los tiempos que pasaron, el mantenimiento de privilegios imposibles, irán cayendo todos como fichas de dominó, el control férreo de líneas de pastoral que hacen aguas.

Por eso, desde Brasil, quería copiar simplemente un trozo del documento de los obispos del CELAM en Aparecida: “La Iglesia Católica en América Latina y El Caribe, a pesar de las deficiencias y ambigüedades de algunos de sus miembros, ha dado testimonio de Cristo, anunciado su Evangelio y brindado su servicio de caridad particularmente a los más pobres, en el esfuerzo por promover su dignidad, y también en el empeño de promoción humana en los campos de la salud, economía solidaria, educación, trabajo, acceso a la tierra, cultura, vivienda y asistencia, entre otros. Esto ha permitido que la Iglesia sea reconocida socialmente en muchas ocasiones como una instancia de confianza y credibilidad. Su empeño a favor de los más pobres y su lucha por la dignidad de cada ser humano han ocasionado, en muchos casos, la persecución y aún la muerte de algunos de sus miembros, a los que consideramos testigos de la fe. Queremos recordar el testimonio valiente de nuestros santos y santas, y de quienes, aun sin haber sido canonizados, han vivido con radicalidad el evangelio y han ofrendado su vida por Cristo, por la Iglesia y por su pueblo”. (V Conferencia del CELAM. Documento Aparecida. 2007).

No ha muerto la Teología de la Liberación pues ese fue el anuncio de Jesús en la sinagoga de Nazaret. Entrar en contacto con los movimientos de Iglesia y los movimientos sociales en Brasil es ver la contribución de esta Iglesia a la promoción humana de estas gentes como camino del Reino.

Aquí está La Comisión Pastoral de la Tierra (CPT). En su seno nació el MST (Movimiento Sin Tierra) y así se lo reconoce este movimiento luchador que trata de rescatar las tierras improductivas o dedicadas al agronegocio para los campesinos sin tierra. Son imposibles de creer las condiciones de vida en las que resisten los sin tierra y sus familias,  meses y hasta años, bajo plásticos negros, en los campamentos a la intemperie en las fincas que invaden, a la espera de unas tierras en las que trabajar que produzcan alimentos para un pueblo hambriento y no agrocombustibles y así evitar tener que engrosar los suburbios de la ciudad llenos de miseria, droga y violencia. Habría tanto que contar de la presencia de la Iglesia en este movimiento…

La Iglesia en Brasil no se dedica a hacer muchas teorías en  programas pastorales. Ahí están sus pastorales (con acciones, no simplemente documentos y planes) de la tierra, de los indígenas, de los excluidos, de catequesis sectoriales bien concretas y unidas a la vida en el seno de las CEBBs y de muchas parroquias. La CPT ha convocado para primeros de septiembre un Plebiscito sobre los Límites de la Tierra en Brasil, pidiendo una ley que señale la cantidad máxima de has. que pueden tener las propiedades agrarias. Se han unido otros movimientos. Han organizado lugares de votación, saldrán a la calle pidiendo votos. Por todo esto, la Iglesia tiene otro rostro en Brasil para grandes sectores de la sociedad y del pueblo.

Los movimientos de Iglesia en Brasil tienen mayoría de edad. Son respetados y alentados por muchos obispos. Algunos de ellos amenazados de muerte en estos momentos por los poderes del capital con el que no se casan para recibir beneficios económicos  a cambio. Algunos ejemplos: el obispo de Altamira, en Pará (allí murió asesinada en 2005 la hermana Dorothy Stang a manos de pistoleros pagados), Dom Erwin Kräutler, amenazado de muerte por su defensa de los indígenas del río Xingú, con sus tierras en peligro de ser anegadas debido al megaproyecto de construcción de una gran represa hidroeléctrica o el  obispo Dom Luiz Cappio,  amenazado también de muerte por su oposición al trasvase del Río San Francisco. Siempre, en la mirada de estos y tantos otros obispos, en la mirada de tantas personas y organizaciones de Iglesia y de movimientos sociales otra  sociedad y otro mundo posible que hay que hacer realidad, como presencia y anticipo del Reino.

 

José Guarc

28.8.2010