DESDE EL "OTRO LADO"

("En Navidad usamos el nombre de Dios en vano")

            Curiosamente, el "otro lado" es el de los pobres. Y eso que, como dice Víctor, "Cristo nació en un pesebre, era pobre". Por ello, creo que lo mejor es colaborar para que las opiniones de al menos algunos de éstos, a los que tantas veces hundimos aún más en la miseria, se hagan hueco en nuestras reflexiones de estos días:

            "Yo las últimas tres Navidades -nos cuenta Enrique- las he pasado en la calle. Son muy duras: viendo a otra gente que puede disfrutar, que se divierte... Durmiendo en el parque Bruil de Zaragoza con un saco de dormir, una manta y cartones. Bastante mal. Y si hace frío, pues bastante peor todavía. Además, siempre hay alguno que te roba, mientras que a algunos les das lástima, aunque la mayor parte pasan de tí o te menosprecian. El asunto de la comida mal, aunque en esos días la comida siempre es algo mejor si vas a los comedores sociales. Te acuerdas mucho de tu familia. Del sentimiento religioso sólo te acuerdas cuando vas el día de Navidad a pedir a la puerta de la iglesia, que por cierto esos días siempre se porta la gente un poco mejor y siempre cae algo más, algo de comida, de turrones. Pero es muy duro."

            "Yo siento añoranza -afirma Vicente-. Llega la Navidad y no puedes ocultar tus sentimientos: a mí me gustaría estar con la familia pero no voy por no molestarles; les llamo por teléfono, les deseo felicidad. Yo he vivido la Navidad de muchas formas, pero en los últimos años las he vivido por teléfono. "¿Estás bien? Yo también", y el año que viene nos volveremos a llamar. Algo frío pero así se vive. Desde hace diez años en que estoy separado, a la familia la tengo por teléfono."

            "Me parecen unas fiestas muy tristes -opina Juan-. El nacimiento de Cristo se debía celebrar para todo el mundo, no solamente para los que pueden comprar turrones y alimentos y tal. Los cristianos debemos ser más solidarios. Para Navidades lo que no podemos hacer es ponernos una careta y olvidarnos de los pobres el resto del año. Se están paganizando las Navidades, se está usando el nombre de Dios en vano, estamos poniendo buena cara al prójimo una vez al año y el resto lo miramos con mala cara simplemente por el hecho de que es pobre. Y eso es muy triste. Somos gente como todo el mundo, con virtudes y defectos, y estamos capacitados para desarrollar una función en la sociedad. Que las Navidades, que el nacimiento de Cristo, sirvan para un mensaje de esperanza."

            "Yo una Navidad -interviene Manuel- la pasé en un albergue de emergencia de Madrid, porque había nevado y no se podía estar en la calle. Ya puedes contar: nos metieron en una nave industrial enorme y casi hubiera preferido pasarla en la calle o en la estación de autobuses. Lo que más me fastidia es la falta de fe en esas fechas. Ya no se viven como cuando yo era pequeño. Se están comercializando mucho. Y nosotros mismos, cuando mejora nuestra situación, nos olvidamos de las personas que están en la calle, habiendo estado nosotros en ella."

            "También entre algunos pobres -matiza Antonio- hay un negocio creado: cuando llegan las Navidades aparecen todos los pobres de todos los sitios y hay algunos que se sacan de 150 a 300 € por el hecho de estar en la puerta de una iglesia, aunque no sean auténticos necesitados. Esas personas a quien perjudican es a quien realmente necesita ayuda. Conozco gente que en Navidades pone el cazo y se llena los bolsillos. Y es que la caridad no es dar limosnas. El mensaje de Cristo no es ése, sino amar a tu prójimo como a tí mismo. La verdad es que pobres de solemnidad que no piden en las iglesias hay muchos: abuelos que viven en cuartos pisos sin ascensor con 300 € de paga, gente que malvive en chabolas o realquilada en plan hacinamiento, parados de larga duración, etc."

            Cristianas Navidades os deseamos desde la Granja de Transeúntes del zaragozano barrio de Movera.

Pepe Nerín