Pecado de lesa laicidad
JUAN JOSÉ TAMAYO, El País 14/08/2011
La
visita de Benedicto XVI a España del 18 al 21 de agosto con motivo de la
celebración de
Pero el relativo fracaso del viaje anterior,
lejos de disuadir al Papa y a los obispos españoles de repetir la experiencia,
ha servido de acicate para intensificar los trabajos de propaganda y
movilización de todos los sectores católicos para participar en
Recuerdo a este respecto el relato del primer
libro bíblico de los Reyes sobre el profeta Elías. Tras 40 días y 40 noches
vagando sin rumbo, el profeta llega al Monte Horeb y entra en una gruta donde
pasa la noche. Dios le pide que salga de la cueva y permanezca de pie en la
montaña porque va a pasar Él. Primero vino un viento fuerte e impetuoso, pero
Dios no estaba en el viento. Luego pasó un terremoto, pero Dios tampoco estaba
en el terremoto. A continuación apareció un fuego, pero Dios no se encontraba
en el fuego. Por fin llegó el susurro de una brisa suave, y ahí sí se
encontraba Dios (1Re 19,9-14). ¿Se encontrará Dios en los actos de papolatría de
Estamos ante un modelo de Iglesia muy distinto
del movimiento igualitario de hombres y mujeres que puso en marcha Jesús de Nazaret
y muy alejado de la revolución copernicana del Vaticano II que definió a
La preocupación fundamental de los
organizadores se centra en conseguir la asistencia del mayor número de
peregrinos venidos de todo el mundo para aclamar al Papa: un millón, millón y
medio, dos millones... En eso va a residir el éxito o el fracaso del viaje.
¿Qué diferencia existe entre estas concentraciones y las de los años cincuenta
y sesenta del siglo pasado en pleno nacionalcatolicismo?
Unas y otras tienen el mismo espíritu y responden a similares objetivos: la
reconquista católica de los sectores alejados de la fe y la ocupación
confesional del espacio público, por ejemplo, la colocación de más de 200
confesionarios en el parque del Retiro, el vía crucis en la plaza de Cibeles,
así como la misa y la vigilia de oración en el aeródromo de Cuatro Vientos.
Hay, con todo, una diferencia no pequeña entre
aquellas manifestaciones y las actuales: vivimos en un nuevo escenario
cultural, político y religioso; la religión católica tiene que respetar la
laicidad del espacio público y vivir en la sociedad secularizada, como dijera Bonhoeffer, "etsi Deus
non daretur", como si Dios no existiera, sin
las condiciones de plausibilidad que en épocas pasadas prestaban el Estado y
sus instituciones al catolicismo, al menos aquí en España durante el
franquismo.
Pero al llegar aquí me asalta una duda y me
surge un interrogante: ¿en realidad se ha producido ese cambio de era al que me
refería antes en el terreno político-religioso en nuestro país? Yo creo que no,
y a los hechos me remito. Las diferentes Administraciones públicas, sean
municipales, autonómicas o estatales, se postrarán de hinojos a los pies del
Papa, y las instituciones educativas, sanitarias, policiales, culturales,
urbanísticas e incluso militares se podrán a su servicio durante los días de la
visita. ¿No es esto incurrir en un "pecado de lesa laicidad"?