PASTORAL JUVENIL
En 1999 se elaboró en la parroquia Madre de Dios de Begoña un Documento para guiar la Pastoral Juvenil que llevamos entre manos. Comenzamos con este artículo la publicación del mismo confiando en que pueda serviros.
¿DE QUÉ ESTAMOS HABLANDO?
Según el documento de los obispos españoles "Orientaciones para la Pastoral Juvenil" (1991), "por Pastoral Juvenil entendemos toda aquella presencia y todo conjunto de acciones con los cuales la Iglesia ayuda a los jóvenes a preguntarse y descubrir el sentido de su vida, a descubrir y asimilar la dignidad y exigencias del ser cristianos, les propone las diversas posibilidades de vivir la vocación cristiana en la Iglesia y en la sociedad, y les anima y acompaña en la construcción del Reino" (OPJ 15).
La Pastoral Juvenil (PJ), por tanto, va dirigida a todo tipo de jóvenes pues a todos ellos quiere ayudarles a "preguntarse y descubrir el sentido de su vida". Además, para nuestros obispos, los objetivos fundamentales a conseguir de cara a aquellos y aquellas jóvenes que opten por seguir a Jesucristo son éstos:
1º) "que el joven descubra en Cristo la plenitud de sentido y el sentido de la totalidad de su vida, y busque la más plena identificación con Él". Para ello "ha de proponer y animar el encuentro personal y comunitario del joven con Cristo vivo";
2º) "impulsar y, además, facilitar la participación en la vida de la comunidad";
3º) "promover y acompañar su compromiso en la acción evangelizadora de la Iglesia a favor del hombre y de la sociedad" (OPJ, 30).
No se trata, por tanto, de "hacer cosas", ni de tener muchas reuniones o coordinaciones. Se trata fundamentalmente de desarrollar una PJ de vivencias cristianas, de seguimiento de Jesús en el mundo actual y dentro de su Iglesia. Se trata de plantear la fe cristiana como adhesión y seguimiento de Jesús, y ser, en consecuencia, una pastoral de opciones y de convicciones.
La clave principal está en la conexión con Jesucristo. ¿Con qué Jesús? Con el Jesús muerto y resucitado, vivo en medio del mundo y de la gente.
JESUCRISTO
Este Jesús en quien creemos, el hijo de María y de José, nació hace unos dos mil años en un pueblo de Palestina. Durante bastantes años vivió en un pueblo, trabajando como los demás y pasando desapercibido. Fue un personaje inclasificable: ni sacerdote, ni miembro de algún grupo religioso influyente, ni monje, ni un agitador político, ni siquiera un profeta más, aunque inspira a seguirle tanto a sacerdotes, como a monjes y a grupos religiosos. Fue un hombre radicalmente libre, pero entregado totalmente a cumplir la voluntad de Dios, a quien llamaba Padre; fue un hombre para los demás, especialmente dedicado al servicio de los más necesitados y empobrecidos. Se dedicó a anunciar la llegada del Reino de Dios en compañía de un grupo de personas a quienes llamó y que le seguían por todas partes. No poseía nada e iba de un lugar a otro pobremente, invitando a todos a convertirse y haciendo el bien curando de sus males a la gente. Fue fiel al Padre, fiel a sí mismo y fiel a su misión hasta la muerte. Hasta esa muerte como un marginado y despreciado que le ocasionaron los poderes políticos y religiosos de su tiempo, inquietos porque su posición de dominio y falsa religiosidad quedaban denunciados por el mensaje y la vida de Jesús, por su invitación a considerarnos hijos de Dios y hermanos todos iguales, su vivencia de la fraternidad y el compartir, simbolizada expresamente en su práctica de comidas abiertas con todo el mundo y que se concreta de un modo misterioso en la comida eucarística.
Pero no acabó ahí la cosa. Tras su muerte, sus amigos experimentaron en sus vidas que había resucitado y que continuaba con ellos por medio de su Espíritu, animándoles a continuar la tarea que él había comenzado y a ser sus testigos. A la luz de su resurrección, sus discípulos cayeron en la cuenta de que era el Hijo de Dios, el Señor, el único Salvador, el vencedor de la muerte, el futuro de la humanidad, el acontecimiento decisivo de la historia.
EL MENSAJE DE JESUCRISTO
El mensaje de Jesús no es:
. una fórmula matemática que si se aplica nos da un resultado exacto,
. un conjunto de soluciones mágicas que valen para todo,
. algo fijado de una vez para siempre,
. un conjunto de verdades o dogmas a aprender intelectualmente,
. un conjunto de cosas, de prácticas que hay que hacer (y que , incluso, si no las haces pecas),
. ...
El mensaje de Jesús es:
. un mensaje: buena noticia de parte de Dios,
. propone un estilo de vida (afecta no sólo a la cabeza sino a toda la persona),
. no sólo para nosotros sino para todos,
. para colaborar en la construcción del Reino de Dios (Él lleva la iniciativa y nosotros participamos con Él).
Dios tiene un plan y nos invita a participar en ese plan. Ese plan nosotros podemos irlo conociendo:
. En la vida de Jesús se nos ha manifestado (NT).
. Antes de Jesús se nos han ido dando pistas (AT).
. A lo largo de la historia (de las personas que han intentado hacerlo realidad) se ha ido configurando entre luces y sombras.
. La Iglesia actual lo lleva entre manos, aunque mezclado el trigo y la cizaña.
. Hoy Dios sigue actuando y dándonos pistas: la realidad está llena de llamadas de Dios y su Espíritu actúa donde quiere. Habrá que descubrirlo analizando muy en serio lo que pasa.
. En nosotros también actúa Dios: deberemos conocernos para también llegar a Dios por este camino.
Los puntos clave de su Mensaje:
. Dios es Padre, Hijo y Espíritu.
Dios es Amor, se entrega por nosotros, nos acompaña y anima.
. Los hombres somos hijos de Dios y hermanos: mandamiento del amor, incluso a los enemigos.
. Un estilo: las Bienaventuranzas.
. Llamados a colaborar en la venida del Reino de Dios. No hay compromiso sin conversión: actitud permanente de conversión a la persona y mensaje de Jesús.
. La muerte ha sido vencida: resurrección.
. Los valores evangélicos ser-servir-compartir frente a tener-poseer-dominar.
. La 'utopía' vivida en esperanza desde la realidad contradictoria y el sufrimiento que acompaña al testimonio.
. La gratuidad y la sencillez de corazón como las dos actitudes que paradójicamente más facilitan la acción de Dios.
. La solidaridad afectiva y efectiva con todos, preferentemente con los más pobres.
. La oración habitual como encuentro profundo con Dios, desde el interior y desde los acontecimientos de la vida diaria.
(Continuará)