PARTIMOS DE LA REALIDAD ACTUAL DE LOS JÓVENES

Y QUEREMOS PROPONER UNA ALTERNATIVA DE VIDA


La clave está en conectar a Jesucristo y a los jóvenes, por ello el animador, además de su conocimiento del primero, necesita conocer el mundo de estos últimos. Más adelante os presentaremos un análisis de los mismos que conviene profundizar e ir actualizando para descubrir su realidad, sus posibilidades y limitaciones. Apreciando los valores existentes en el mundo de los jóvenes y reconociendo la acción del Espíritu Santo en ellos, este mismo Espíritu nos impulsa a potenciar jóvenes que sean personas, seres sociales y, en la medida en que nos sea regalado por Dios Padre, creyentes.

a) Ser PERSONA en profundidad.

Descubrimiento y potenciación de su ser como persona única e irrepetible.

Valoración del ser y dignidad de la persona frente al tener.

Personas críticas, creativas, que sepan discernir y que no le tengan miedo al debate desde posturas diversas.

Cultivo de actitudes como la participación, la solidaridad, la humildad, la responsabilidad, el servicio, la honestidad, la libertad, el perdón, la austeridad, el espíritu de grupo, el respeto...

Sensibilidad por los pequeños hechos, por las personas, la naturaleza y lo gratuito.

Que se pregunten y descubran el sentido de su vida. Ayudarles a que descubran en Jesucristo la plenitud de sentido y el sentido de la totalidad de su vida, y busquen la más plena identificación con Él, con todas sus implicaciones.


b) Ser SOCIAL, en relación con otros, con dimensión y capacidad grupal.

Compartir las ilusiones, esperanzas y problemas de los jóvenes.

Funcionamiento en grupo y trabajo en equipo.

Cercanía y aceptación del otro como es.

Búsqueda del diálogo y la no violencia, la escucha y la comprensión.

Plantearse el estudio y la profesión como servicio social a favor de la liberación y de los pobres.

Lucha por una sociedad y un mundo con trabajo digno y repartido para todos.

El uso austero del dinero y la actitud crítica ante un sistema económico injusto.

Convicción en la igualdad real entre el hombre y la mujer.

Sexualidad vivida desde el amor a la otra persona, el gozo y la responsabilidad.

Búsqueda de una familia donde se viva el valor de la persona, la igualdad de sexos, la armonía, la cooperación de todos, la comunicación sincera y el amor a toda prueba.

Compromiso ecológico en favor de la defensa del medio ambiente.

Participante y comprometido.

Que no se dedica a realizar actividades y más actividades, tal vez sin mayores planteamientos, sino que sea capaz de un compromiso profundo.

Que profundice en el tipo de compromiso de Dios en la historia (Alianza) y de Jesucristo (amor, hechos, interés por lo perdido, vivir para los demás, denuncia, unión con Dios, misión).


c) Ser CREYENTE, con una fe personalizada.

Que se planteen la fe cristiana como adhesión y seguimiento de Jesús.

Que se propongan el encuentro personal y comunitario con Jesucristo vivo. Conexión vivencial y no sólo intelectual con el Jesús vivo en medio del mundo y de la gente. Seguimiento de Jesús en el mundo actual y dentro de su Iglesia. Pertenencia a la Iglesia comunidad y opción por una Iglesia más fiel al Evangelio y más al lado de los pobres.

Que se planteen su vocación específica dentro de la Iglesia.

Que capten e intenten vivir los puntos clave de su Mensaje que se han enumerado al principio.

Que vivan un cristianismo "interior" y un descubrimiento de Dios desde lo profundo de ellos mismos.

Descubrir y asimilar la dignidad y exigencias del ser cristianos.

Con opciones y convicciones, así como con "vivencias cristianas".

Y un cristianismo "exterior":

Vivir su fe en grupo y en la Iglesia. Participación en la vida de la comunidad. Contribuir a la revitalización de la Iglesia. Participación crítica.

Con las notas características de la incorporación adulta a la comunidad cristiana:

Testimoniar con claridad y radicalidad el seguimiento de Jesús.

Sentirse miembro activo y responsable de la comunidad; es decir, dejarse interpelar por las necesidades y estar en actitud de disponibilidad para lo que se necesite.

Asumir dentro de la comunidad algún servicio o ministerio para el bien de todos.

Compartir la fe, vida y acción con otros en pequeños grupos donde se profundiza el mensaje, se revisa la vida, se ora y celebra y se discierne el compromiso personal y del grupo.

Sentirse Iglesia universal desde la Iglesia local. Lo cual exige superar los estrechos límites del pequeño grupo y abrirse a la fraternidad universal y querer a la Iglesia desde dentro asumiendo su historia y realidad de gracia-pecado.

Colaborando en la construcción del Reino.

Testimoniar la fe a los jóvenes: la Pastoral Misionera.

Compromiso en la acción evangelizadora de la Iglesia a favor del hombre y de la sociedad.

Desarrollando las dimensiones del compromiso cristiano: profética, testimonial, acción liberadora, y situándose del lado de los perdedores.


NUESTRA ACTUACIÓN SIGUE UNAS LÍNEAS FUNDAMENTALES


No funcionamos "a lo que salga" ni vamos sin ninguna dirección. Seguimos unas pistas que son semejantes a las que orientan la Pastoral Juvenil de la Diócesis de Zaragoza. Estas líneas fundamentales son, expresadas en forma muy sencilla, las siguientes:


Presencia en los ambientes juveniles.

Los jóvenes de la parroquia no deben encerrarse en sí mismos o en sus grupos, sino impulsar a sus componentes a estar presentes en los ambientes juveniles para mezclarse con otros jóvenes viviendo sus problemas y aspiraciones.


Síntesis fe-vida.

Habrá que intentar unir la fe y la vida, siendo creyentes en medio de los jóvenes y celebrando nuestra fe teniendo en cuenta la realidad juvenil en que nos movemos.


Pedagogía activa.

Todos tenemos mucho que enseñarnos unos a otros, pero también tenemos mucho que aprender, y no para saber mucho sino para entender mejor lo que pasa y a la gente, para ser más responsables e intentar transformar lo que no nos gusta por ser contrario a los planes de Dios y a la felicidad de la gente.


Protagonismo de los jóvenes.

Nadie nos tiene que dar las cosas hechas, sino que debemos ser nosotros los que las hagamos, sintiéndonos corresponsables en el grupo, en la sociedad y en la Iglesia.


Sentido eclesial.

Tenemos que sentirnos miembros de esta Iglesia aunque a veces no nos guste demasiado. Participar en su vida y celebraciones, intentando cambiar desde dentro lo que no esté de acuerdo con la Buena Noticia de Jesús.


Coordinación.

No podemos estar aislados de otros grupos sino relacionados, e intentar coordinarnos (para ello existen las diversas coordinadoras).


Opción por los pobres.

Nuestra preocupación e interés debe ir preferentemente dirigido a solidarizarnos con los que peor lo pasan, especialmente con los jóvenes en situaciones difíciles.