NUESTRA PARROQUIA DE BEGOÑA


La parroquia es hoy por hoy fundamental en la evangelización que como Iglesia intentamos desarrollar. Pero nuestra parroquia no está aislada sino dentro de una Iglesia que atraviesa unos momentos de cambio debido a diversos motivos: la edad y la salud del actual Papa, la espera de la jubilación de nuestro Arzobispo, la disminución y envejecimiento de los curas (también en nuestra parroquia), el envejecimiento general, la llegada de inmigrantes, la aparición de otros grupos o iglesias cristianas o no, etc. Éstos y más factores nos obligan a replantearnos el futuro sin más demora analizando en profundidad la realidad que nos rodea.

Las reflexiones, que exponemos a continuación pretenden contribuir a una revitalización de nuestra parroquia adecuándola algo más al mundo en el que nos toca vivir.


CLAVES

Hay tres claves fundamentales para entender lo que debe ser nuestra parroquia:

1.- La Parroquia como "evangelizadora", es decir, una parroquia cuyos miembros tratan de vivir el seguimiento de Jesucristo e intentan anunciarle a Él y a su mensaje.

2.- La Iglesia como "Pueblo de Dios", es decir, unión de hermanos que comparten la responsabilidad en la misión y en las tareas de funcionamiento (lo cual requiere un funcionamiento democrático, entendido como corresponsable y participativo). Una Iglesia en permanente estado de conversión y de cambio para adecuar sus estructuras y actuaciones a las exigencias evangélicas.

3.- La parroquia situada en medio de la realidad de la gente, no aislada sino interrelacionada con ésta, no lugar de refugio sino de puertas abiertas, no un conjunto de piedras y ladrillos sino lugar de relación de personas.


FUNCIONES QUE DEBERÍAN DEFINIR A LA PARROQUIA:

A) Foco de vivencia cristiana:

La Parroquia debe ayudar a vivir el seguimiento de Jesucristo, es decir, a llevar como cristianos una vida con un estilo distinto, proponiendo a la gente otra forma de vivir y no sólo realizando actividades. Esto solamente es posible si cada uno vivimos la fe como algo muy personal, fomentando al mismo tiempo la vivencia en grupo o en comunidad (a través de grupos de Revisión de Vida o similares que se proyecten y participen en la parroquia). Hay que tener en cuenta, además, que los grupos no pueden dedicarse sólo a hacer cosas sino que, en primer lugar, tienen que ser grupos en donde vivamos nuestra fe.

Esto no quiere decir que todos tengamos que vivir de la misma forma nuestra fe, sino que son posibles diversos estilos, aunque todos ellos coherentes con el Evangelio. Por ello convendrá que elaboremos una serie de perfiles o maneras de ser creyentes y que propongamos una especie de "decálogo" o marco evangélico para que no nos dispersemos mucho en la variedad.

Tendremos igualmente que favorecer las respuestas a las distintas vocaciones de servicio eclesial convirtiendo la parroquia en una especie de terreno bien abonado para el surgimiento de las mismas, habida cuenta especialmente de que hace años que no surgen en ella vocaciones sacerdotales o a la vida religiosa.

Foco de espiritualidad y celebrativo:

Estas vivencias deben apoyarse en una espiritualidad coherentemente evangélica y basada en la unión de la fe con la vida. No nos vale, por tanto, cualquier espiritualidad, sobre todo la que nos separa de la realidad y nos hace estar en las nubes. Y manifestarla en unas celebraciones evangélicas, tanto en las eucarísticas como en las de los restantes sacramentos, así como en otro tipo de celebraciones. Hará bien, por tanto, la comunidad parroquial en tratar de aclarar el estilo de espiritualidad, al mismo tiempo que plantearse cómo integrar la religiosidad popular.

La parroquia debería ser una escuela de oración a la cual hemos de llevar todo aquello que vivimos. Resulta adecuado a este fin el disponer permanentemente de talleres de oración o similares, al mismo tiempo que se procura que las celebraciones tengan un buen contenido pedagógico en este sentido.

Es conveniente la existencia de un Equipo de Liturgia (con miembros implicados en los diferentes apartados) que asuma la coordinación de todo esto y que no se limite a la preparación de las misas dominicales.


Y de compromiso:

Necesitamos comprometernos todos: tanto cada uno de nosotros, como los diferentes grupos, como el conjunto de los que formamos la parroquia. Un compromiso orientado hacia el barrio y hacia fuera de él, especialmente con los pobres. Es muy importante poner en primer lugar todo aquello que tenga que ver con estos últimos.

En este horizonte habría que situar las "obras sociales" (residencia de ancianos, guardería, etc.), que tienen que ser respuesta a las necesidades sociales actuales del barrio, motivo por el que fueron creadas. El compromiso tiene que extenderse, igualmente, a las misiones y misioneros en países del tercer mundo.


B) Lugar de encuentro:

- Por un lado, la parroquia debe servir para que se encuentre la gente:

a) tanto los que forman la llamada "comunidad parroquial", es decir, aquellas personas que participan en las diversas actividades y grupos de la parroquia, no limitando esta comunidad a quienes viven dentro de los límites geográficos de la misma ya que la experiencia demuestra que las personas acuden cada vez más a parroquias porque se sienten bien en ellas aunque estén en otro barrio distinto;

b) como potenciar el encuentro de los anteriores con otras personas;

c) como el de otras personas que necesiten los locales para sus actividades.


- Por otro lado, nos podemos encontrar por motivos a) religiosos, b) culturales o c) simplemente humanos.

La parroquia es el lugar de analizar la situación de la comunidad (respecto al evangelio y respecto a la sociedad); para contrastar e intercambiar actitudes; para tomar decisiones comunitarias; para organizarnos.

Es igualmente el lugar de Encuentros Comunitarios para: 1) rezar juntos, 2) tratar juntos cuestiones importantes, 3) relacionarnos relajadamente (mediante contactos cara a cara, informaciones domésticas, etc.).


La parroquia debe basarse en un modelo en el que lo importante sean las relaciones humanas sobre las que se apoyen cuantas actividades podamos realizar. De ahí la importancia fundamental de la acogida a propios y nuevos, del acompañamiento, de la presencia, de la relación entre los diversos grupos. Necesitamos potenciar el sentido comunitario, resituando en él lo personal, y caminar conjuntamente con un espíritu que globalice todo lo que hacemos.

Dado el actual corte generacional, puede ser un lugar muy importante de relación jóvenes-adultos, partiendo, entre otros, del supuesto de que los adultos necesitan a los jóvenes, de que éstos necesitan a los adultos y de que no debemos instalarnos en nuestro papel de jóvenes o de adultos.

Para cumplir adecuadamente esta finalidad es necesario que la parroquia sea también un lugar de sosiego, de cargarnos las pilas, en donde haya espacios adecuados para hablar. Entre otros, aunque no únicamente, el despacho parroquial puede funcionar como lugar de acogida y de servicio.


Y de salir al encuentro:

a) de los pobres materiales: la coordinación de esta tarea puede ser llevada a cabo por Cáritas;

b) de los enfermos (coordinados por el Equipo de Pastoral de la Salud);

c) de los nuevos vecinos (tanto inmigrantes como indígenas);

d) de las asociaciones (tanto la de Vecinos como otras);

e) de la gente cotidiana.

Estas tres últimas actuaciones (c, d y e) pueden ser coordinadas por la Mesa del Barrio (plataforma en la que estén incluidas las personas que se dediquen a lo anterior).

La parroquia puede servir de plataforma que organice estas "salidas" ayudando a planificar y revisar estas presencias, recibiendo y trasladando información al resto de la parroquia, apoyando claramente a los que están comprometidos en este terreno, teniendo en cuenta nuestra línea tradicional de involucrarnos en el barrio.


C) Foco cultural:

Lugar de formación teológica y humana, partiendo de las necesidades que tenemos y siguiendo una metodología que, pisando tierra, nos proporcione conocimientos e instrumentos para la vida. Estamos hablando de formación tanto de niños como de jóvenes, adultos (novios, padres, etc.) y ancianos. Habrá que revisar cómo iniciamos a la fe así como los pasos para los diferentes perfiles de creyentes y acudir a la formación conjunta que se desarrolle no sólo en nuestra parroquia sino también en otros lugares.

Lugar de debate: de lo divino y de lo humano, de las grandes cuestiones que preocupan a la gente (a los niños, a los jóvenes, a los adultos y a los ancianos). Se propone un estilo consistente en captar lo que pasa, debatirlo e informar a los que no acudan.

Lugar de potenciación del arte, especialmente del religioso (música, pintura, teatro, danza, etc.). Entendemos el arte como una necesidad humana, elemento humanizador y cristianizador, como factor incluso esponjante, una forma de expresar vivencias, denunciar realidades lacerantes y también como una manera de expresar propuestas de futuro.

Lugar desde donde se lancen propuestas. Para ello podemos disponer de diversos medios tales como celebraciones, debates, exposiciones, tablón de anuncios, revistas, hoja dominical, página web, correo electrónico...


SOBRE EL ORGANIGRAMA PARROQUIAL:

- Un lugar central lo ocupa el Consejo parroquial, el cual debe reflexionar sobre sus funciones. Los miembros de su Comisión Permanente tienen que aportar las propuestas de los grupos. Convendría hacer un esfuerzo para que en las programaciones hubiera coordinación y no ir cada grupo a lo suyo.


- Junta económica, regida por el principio de que la economía debe estar al servicio de la evangelización, especialmente de la de los pobres. La economía, por otra parte, debe basarse principalmente en las cotizaciones de los miembros de la comunidad parroquial y habría que evitar que los grupos parroquiales fueran tan diversos en sus posibilidades económicas. Puesto que nadie es dueño del dinero que utiliza en la comunidad cristiana, haría falta reflexionar a fondo sobre el compartir los bienes.


- Hace falta una clarificación y debate sobre el ser y el papel de los laicos (sin distinción de sexos), tratando de ser fermento de una nueva situación en cuanto a los roles eclesiales. Especialmente tendremos que reflexionar juntos sobre su papel en la dirección parroquial (su posibilidad de asumir el papel de párrocos, su papel en las asambleas y consejos). Así mismo es necesaria la participación de los propios implicados especialmente en aquellas actividades en que se encuentran directamente involucrados (catequesis familiar, sacramentos, etc.).

Los laicos tienen que llevar dentro de la comunidad la voz cantante, que no el trabajo cantante para el cual están especialmente liberados los curas, si bien convendría dar pasos para ir liberando también a seglares. Y todos juntos tenemos que ser fieles a la llamada que hemos recibido.


- Clarificar el papel de los laicos trae consigo, lógicamente, hacer lo mismo con los curas. La función de éstos debe dar un giro: de "políticos" (dirigentes) a "animadores pastorales", de párrocos a consiliarios (personas que aconsejan, sobre todo en cuestiones de fe). Una tarea primordial de ellos es el acompañamiento así como el ser animadores de la fe y de la comunidad, dinamizadores, cercanos a los laicos y atentos a los cambios del entorno social, mirando conjuntamente con los seglares el mismo horizonte. Su labor tiene que volcarse especialmente hacia el interior de la parroquia, aunque sin excluir lo exterior. Su papel se irá redefiniendo a la par que lo hace el de la comunidad, y al mismo tiempo necesitan que se ejerza con ellos la corrección fraterna.


- Seguramente será necesaria una nueva relación con la Diócesis. Si en la actualidad la parroquia dispone en la práctica de una amplia autonomía en el terreno pastoral (ya que no se le suelen proporcionar ideas pastorales sino que se la deja a su buen o mal hacer y entender) mientras que al mismo tiempo depende bastante de la curia en las cuestiones administrativas, habrá que intentar conjugar la autonomía con la corresponsabilidad diocesana. Por otra parte, dada la movilidad geográfica de los miembros de la parroquia, convendrá profundizar en el nuevo papel de vicarías y arciprestazgos, no limitando, por poner un ejemplo, los contactos a las parroquias vecinas, pero necesitando contactos y acciones comunes con ellas para animarnos mutuamente a seguir adelante.

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PISTAS APORTADAS EN LOS DOMINGOS DE REFLEXIÓN


Comunidad y grupos :

- Resituar lo personal con lo comunitario.

- Articular la proyección hacia la parroquia de los grupos de Revisión de Vida.

- Estudiar si es posible algún grupo de referencia para las personas de alrededor de 50 años.

- Potenciar la comunicación por correo electrónico, carta...


Social:

- Realizar un análisis en profundidad de la realidad que nos rodea.

- Informar de lo que se hace en el barrio a través de la hoja parroquial, tablón de anuncios, etc.

- Replantearnos lo de la Mesa del Barrio.

- Analizar quiénes son actualmente los necesitados a los que destinar nuestras obras sociales.

- Realizar una reunión monográfica del Consejo para analizar las obras sociales.

- Tener en cuenta la realidad de los inmigrantes y de los españoles marginados que están entrando en el barrio.

- Plantearnos si es posible tener una relación especial con la Granja de Transeúntes de Movera.


Varios:

- El decálogo (ya elaborado).

- Precisar nuestro compromiso con las misiones.

- Atención a las vocaciones en la parroquia.


Jóvenes-adultos:

- Contactos con los jóvenes a través de actividades puntuales.

- Reflexionar acerca de por qué no enganchan, no sólo los jóvenes, sino también los treintaañeros.

- Hacer vibrar con el tema comunitario a los de Confirmación y posconfirmación.


Formación:

- Constatar qué necesidades tenemos en el terreno formativo.

- Los Encuentros pueden ser formativos tocando temas que nos interesen. Darles una continuidad a lo largo del curso.

- Reflexionar sobre la conveniencia de rehacer la experiencia del catecumenado de adultos.

- Informar de las alternativas formativas que se ofrecen en otros sitios.

- Organizar debates sobre aspectos detectados en nuestra realidad.

- Los curas tienen que poner su formación al servicio de la formación en la parroquia.

- Acercar materiales con un lenguaje y una manera que puedan llegar a la gente. Recordar los materiales elaborados por el grupo de liturgia en años recientes.

- Plantearnos la formación semanal por hojita y distribuida en cada misa.

- Curso práctico de decoración dirigido por el párroco.

- Cursos no de todo un año sino intensivos en pocos días.

- Reflexionar sobre lo que supone tener hijos que parece que no optan por lo que es más importante para tí en la vida.

- Reflexionar sobre la atención a nuestros mayores.

- Reflexionar sobre la limitación personal a partir de los 40 años.


Arte:

- Dar cabida al arte en nuestra parroquia.


Consejo Parroquial:

- El Consejo Parroquial debe reflexionar sobre sus funciones. Subdividirlo en grupos que se responsabilizaran de cada uno de los tres núcleos.

- Planificar de aquí a 5 años qué parroquia queremos, qué necesidades son las prioritarias.

- Hacer un esfuerzo para que en las programaciones hubiera coordinación. Se podría poner al lado del objetivo parroquial lo que cada grupo ha pensado realizar en línea con eso.


Economía:

- Hacer un miniplanning del tema económico, un cuadro, y rellenarlo a comienzo de curso.

- Poner en común las cuentas de las pastorales sectoriales.

- Catequesis sobre el compartir los bienes.

- Abundante información económica.

- Hacer la colecta especial para la parroquia.


Papel de curas y laicos:

- Estudiar el papel de los laicos y el de los curas. Pueden servir libros como el de Pagola.

- Articular la labor de acompañamiento de los curas.

- Preparar a laicos para ir llevando a cabo funciones.


Contactos con parroquias:

- Tener contactos con las parroquias vecinas: juntarnos los Consejos parroquiales, hacer algo en común, informarnos de los horarios de las eucaristías y de las cosas puntuales que se van haciendo.


Observaciones finales:

- Reconvertir lo anterior en propuestas de actuación a corto y medio plazo. Se debería hacer una planificación más allá de un cuadro de actividades

- Que antes del Consejo nos llegue el orden del día.

- Para septiembre: con todo lo que ha salido en estas tres reuniones y lo que salga en el Consejo, en lugar de reunirnos un sábado por la mañana, hacer o todo un domingo o dos domingos por la tarde una reflexión a fondo sobre lo que vamos a realizar el próximo curso.

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DE CARA AL COMIENZO DE CURSO TRAS LAS VACACIONES DE VERANO


Lo fundamental en esta fase hasta el Consejo Parroquial de final de curso es constatar nuestro deseo de afrontar con rigor la situación y futuro de nuestra parroquia, así como dejar bien claro el marco en que queremos movernos e ir apuntando también algunas propuestas de actuación más concretas. En septiembre, y de cara al primer Consejo Parroquial del próximo curso, podríamos trabajar, además, estas cuestiones:

La parroquia foco de vivencia cristiana: ¿qué hacer para que en la parroquia se ayude a la gente a vivir como cristianos? ¿Cómo potenciar los grupos cristianos de vida? ¿Podemos elaborar perfiles de creyentes? ¿Cómo podemos favorecer las respuestas a las distintas vocaciones?

La parroquia foco de espiritualidad y celebrativo: ¿Qué tipo de espiritualidad hemos de potenciar? ¿Cómo hacer para que en las celebraciones vivamos una espiritualidad evangélica? ¿Qué hemos de hacer para integrar la religiosidad popular? ¿En qué forma nuestra parroquia es una escuela de oración? ¿Cómo potenciar el Equipo de Liturgia?

¿Qué compromisos hacia el barrio, y especialmente con los pobres, habría que potenciar? ¿Y con las misiones?


La parroquia como lugar de encuentro y de salir al encuentro: ¿Qué tenemos que hacer para que la gente se encuentre tanto a nivel religioso, como cultural o simplemente humano?

¿Cómo habría que realizar la acogida, el acompañamiento, la presencia, la relación entre los diversos grupos (especialmente entre jóvenes y adultos)? ¿Cómo deberíamos salir al encuentro de los pobres, enfermos y vecinos en general, incluyendo las asociaciones?


La parroquia como foco cultural: ¿Cómo habría que organizar en la parroquia la formación teológica y humana para sus diferentes componentes según sus edades? ¿Cómo organizar debates sobre cuestiones fundamentales que preocupan a la gente? ¿Cómo potenciar el arte? ¿Cómo convertirnos en un foco de irradiación de propuestas?