HACIA UN PLAN PASTORAL CON ADOLESCENTES


El Secretariado de Pastoral Juvenil de la Diócesis de Zaragoza, por medio de la llamada "Mesa para la Pastoral de Adolescentes", viene intentando desde hace unos años profundizar en el trabajo pastoral con chicos y chicas de 13 a 17 años para potenciar una pastoral apropiada a su situación vital. Fruto de sus esfuerzos es esta ayuda que tienes en tus manos con la cual se intenta clarificar, y animar a todos cuantos se sienten llamados a evangelizarlos en una dirección coordinable con el posterior trabajo pastoral con jóvenes.


El presente folleto actualiza el que publicamos en 1991 y renueva la invitación a todos los educadores: en esta apasionante tarea tienes una silla reservada para tí en nuestra "Mesa". Te esperamos.



DE DÓNDE PARTIMOS


Seguramente tendremos que interrogarnos acerca de la tipología de los adolescentes con los que solemos trabajar:


* Si casi todos ellos son estudiantes: ¿por qué no tenemos en cuenta a los trabajadores y a los que no hacen nada?

* Si son generalmente de clase media: ¿es que no hacemos opción por los pobres, o es pura retórica?

* Si la mayoría son chicas: ¿por qué ocurre esto?

* Si la mayoría son de colegios de las mismas congregaciones religiosas: ¿es que renunciamos a la pastoral misionera?, ¿trabajamos sólo con los que nos vienen?, ¿preferimos a las élites?

* Si normalmente son dóciles y poco comprometidos: ¿es que los preferimos a los "difíciles"?




LÍNEAS BÁSICAS


1) No hay que confundir Pastoral de Adolescentes (P.A.) con Pastoral de Confirmación o preparación al Sacramento de la Confirmación. Es necesario que exista una P.A. autónoma, es decir,

no orientada necesariamente a la Confirmación, aunque puede incluirla como momento para los que optan por ella.


2) Pero dentro de un proceso: P. Infantil - P.A. - Opción (Confirmación) - PJ - P. de Adultos. En este proceso los momentos de "entrada" van a ser diversos y habrá que compaginarlos con la necesaria continuidad del mismo.


3) La P.A. va dirigida a chicos y chicas entre los 13 y los 17 años, estudiantes, en situación laboral o inactiva.


4) La P.A. no se agota en el trabajo con un grupo concreto sino que se orienta a la evangelización de todos los adolescentes, especialmente de los que se encuentran en peores condiciones de vida. La opción por los pobres y el sentido misionero, imprescindibles en toda pastoral, lo son igualmente en P.A.


5) La P.A. debe intentar responder a la vida y problemas de los adolescentes. Debe ser, por tanto, experiencial, acercarse a su vida, implicar todas las dimensiones de la persona. Ayudar, en definitiva, a que los adolescentes descubran y acepten su identidad así como la de los otros, y se encuentren con Dios presente en la vida y que le da su sentido definitivo.


6) Los métodos pastorales a emplear deben basarse fundamentalmente en la pedagogía activa, que lleva consigo un partir de la acción, reflexionar sobre la misma y sobre la vida desde los criterios evangélicos, volcarse sobre la vida para transformarla, celebrar la fe desde la vida y revisar todo el proceso. Con esta pedagogía debemos educar y educarnos en una conciencia crítica y creativa, así como potenciar el compromiso transformador como personas encarnadas en el ambiente.


7) La Pastoral con Adolescentes debe contribuir a que estos chicos y chicas den pasos hacia una maduración personal, social y de fe que con el tiempo les lleve a posibilitar o potenciar la opción por Jesucristo. Por ello, se articula fundamentalmente en torno a una iniciación experiencial al seguimiento de Jesús en medio de las realidades concretas en que se encuentran (amigos, familia, estudios, etc.). Es importante ayudar a los adolescentes a hacer "experiencias" parecidas a las que hizo Jesús (compartir, curar enfermos, etc.) para que, partiendo de ellas, puedan discernir sobre el terreno si les convence o no este seguimiento. Conviene que el Sacramento de la Confirmación, si se recibe en estas edades, se articule coherentemente con este proceso.


OBJETIVOS


a) Maduración personal: identidad, aceptación, superación.

b) Maduración social: grupo, análisis de la realidad, crítica transformadora.

c) Opción de fe y maduración de la misma: dado que, cada vez más, gran cantidad de adolescentes no reciben una educación religiosa ni han sido iniciados en la fe, habremos de partir de esta situación de misión para ir suscitando preguntas religiosas que puedan llegar a posibilitar el inicio de un proceso de acercamiento a Jesucristo, su vida y su mensaje. Al mismo tiempo, habrá de favorecerse el encuentro personal y comunitario con Jesús para todos aquéllos ya iniciados en la fe.


Estos objetivos generales pueden desglosarse del siguiente modo:


* Trabajo previo: conocer su mundo, hacerse presente el animador en él, entablar amistad con ellos y hacerles llegar ofertas concretas.


* Maduración personal: hay que realizar un acompañamiento personal compartiendo con ellos nuestra experiencia. Hay que ayudarles en su crecimiento personal:

. en su búsqueda personal de madurez (psicológica, sexual, ética, etc.),

. en el descubrimiento de su identidad,

. a que se valoren, se acepten y se esfuercen por superarse,

. hacia un "saber vivir" humano y social.


* Maduración grupal y comunitaria:

. irles creando la necesidad de grupo a todos aquéllos que no la sientan,

. conociendo a cada uno de los que le rodean, aceptándolos y valorándolos,

. aprendiendo a trabajar en grupo, cooperando al buen clima del mismo,

. suscitándoles la idea de comunidad como horizonte de referencia,

. no encerrándolos en su grupo sino abriéndolos a otras realidades adolescentes, especialmente hacia las de los que peor lo pasan,

. conociendo su entorno e impulsando su actitud transformadora.


Para ello habrá que potenciar unos valores fundamentales: servicio, tolerancia, acogida, compartir, lo comunitario, disponibilidad, interés por los otros, trabajo por la paz, no violencia, ir a lo fundamental, apoyo a los menos favorecidos, comprometerse, tomar decisiones, postura crítica, reflexión y silencio, paciencia, sensibilidad, expresión creatividad, etc.


* Opción de fe y maduración de la misma:

. suscitar preguntas religiosas, posibilitar su interés por Jesucristo, su vida y su mensaje e incluso el llegar a la fe,

. ayudarles en el crecimiento de su fe haciendo, sobre todo, experiencias de vida cristiana,

. favorecer el encuentro personal y grupal con Jesús,

. introducirles en la realidad de la Iglesia a través del descubrimiento de su papel en la misma y de su compromiso con otros.


Conviene, sin embargo, que, una vez marcados los objetivos, nos preguntemos si son posibles todos ellos y si son adecuados a los tipos de adolescentes con los que trabajamos.



ETAPAS


* Misionera y catecumenal: según se trate de adolescentes cultural y vitalmente en una onda no cristiana, o se trate de adolescentes que hayan recibido una educación cristiana básica y acepten la fe cristiana.


* Grupal o no: según que el proceso permita la formación o no de grupos consolidados.


* Proceso temporal:

- Fases previas (Pastoral infantil o pre-adolescente). Hay que destacar que en cada fase no están simplemente de paso a otra sino que cada una de ellas tiene un valor en sí misma y son en ellas plenamente personas y no aprendices de personas.

- a) Comienzo (paso de chaval a adolescente, comienzo de la ESO).

Se trata de partir de la situación dada, ayudar al conocimiento personal y de grupo: del yo al nosotros. Termina una vez que el grupo está básicamente consolidado y aclarado, no debiendo prolongarse excesivamente (tan sólo unos pocos meses).

- b) Desarrollo: conocimiento de lo que les rodea (personas, grupos, estructuras) basándonos fundamentalmente en hacer experiencias de vida, especialmente relacionadas con las experiencias de vida de Jesús; a través de ellas trataremos de hacerles descubrir su persona, vida y mensaje e invitar a su seguimiento.

Posibilitaremos que, dentro de esta fase de conocimiento, los adolescentes entren en contacto e incluso se inserten al final de este proceso en grupos juveniles o Movimientos cristianos comprometidos en llevar a la práctica en diferentes ámbitos y tareas el seguimiento de Jesús.

La preparación inmediata al sacramento de la Confirmación la tendrían que realizar una vez en contacto o incluso metidos en estos grupos.



MEDIOS


- Reuniones: de grupo, encuentros, convivencias, asambleas... En local cerrado o saliendo fuera y visitando lugares concretos.

- Contacto personal. Visitas a sus casas.

- Dinámicas de grupo (debates, dramatizaciones...).

- Audiovisuales: revistas, diapositivas, vídeo, películas, ordenador, música, pósters...

- Tiempo libre: excursiones, campamentos, deportes, talleres, etc.

- Análisis del mundo adolescente y de las realidades que les afecten.

- Presencia en sus ambientes.

- Conocimiento de experiencias de vida de otros y realización de propias.

- Acciones transformadoras. Compromisos a su medida.

- La Revisión de Vida y el Catecumenado.

- Celebraciones, con los de su grupo o más amplias. Oración personal.



EVALUACIÓN DEL PLAN


Tenemos que revisar lo que llevamos entre manos para así facilitar su cumplimiento. Debemos realizar evaluaciones periódicas de todos y cada uno de los apartados incluidos en nuestro plan. A continuación destacamos algunos aspectos de la evaluación:


a) Retomar los objetivos del principio para ver si los hemos alcanzado o no, en qué medida, por qué sí o por qué no, consecuencias del sí o del no. Conviene realizar esta evaluación por lo menos dos veces al año: a mitad de curso y al final.

Para ello efectuaremos igualmente un análisis de lo incluido en el apartado "medios".

En cuanto a actuaciones o momentos relevantes, conviene que la evaluación se realice inmediatamente después de estas actividades.


b) Seguimiento de la evolución de cada adolescente y de los grupos: tiene que ser una evaluación continua que parte de la observación diaria.

En la evaluación habrá que tener en cuenta la edad y el tipo de adolescentes, así como el proceso anterior de cada uno de ellos.

Igualmente habrá que analizar su grado de participación personal, interés, actitud, actividades, constancia, responsabilidad, etc; así como los interrogantes, capacidad crítica y de autonomía, grado de compromiso, etc., del grupo.

Éste, por su parte, también debe autoevaluarse, ayudado por el animador.


c) Evaluación del trabajo de los animadores: debe hacerse al menos una vez al trimestre y procurar conectar con animadores de adolescentes del entorno para intentar una eficaz coordinación.



ALGUNOS INTERROGANTES


Creemos conveniente que los animadores intenten profundizar y responder a una serie de cuestiones en orden a ir mejorando progresivamente la P.A. Os presentamos una muestra:


- ¿Cómo conseguir animadores?

- ¿En dónde deberían estar insertados o comprometidos los animadores?

- ¿En qué deberían consistir las reuniones de animadores?, ¿con qué periodicidad?

- ¿Cuál debería ser la relación entre los diversos tipos de animadores (religiosos/as, curas, padres, profesores, jóvenes) teniendo en cuenta el desnivel existente entre ellos?

- ¿Cómo realizar adecuadamente la programación y el seguimiento?

- ¿Qué materiales tener y cómo conseguirlos?

- ¿Cómo potenciar las diferentes coordinaciones, sobre todo la de parroquias y colegios?

- ¿Qué imagen tienen los adolescentes del proceso?

- ¿Qué motivaciones tienen los adolescentes para integrarse en él?

- ¿En qué tipos de compromisos deberían integrarse los adolescentes?

- ¿Les ayudamos a que sientan las cosas?

- ¿Les ayudamos a que desplieguen sus posibilidades y a que se hagan planteamientos profundos?

- ¿Favorecemos su relación con otras personas?

- ¿Qué testimonio les damos los animadores?

- ¿Les hacemos vivir una Iglesia acogedora?

- ¿Les ayudamos a descubrir el estilo de vida alternativo de Jesús?



PERFIL DEL ANIMADOR


PASOS A DAR PARA COMENZAR

UNA PASTORAL CON ADOLESCENTES


1. Buscar y reunir animadores. Como partida basta con que sean personas equilibradas y maduras, con una opción clara de fe, individual y comunitaria, con una disponibilidad de tiempo y con vocación para estar con adolescentes.


2. Aclarar con ellos el plan a llevar a cabo: trabajar este folleto. Puede igualmente desarrollarse con ellos lo contenido en el folleto "Formación de animadores" (1992).


3. Contactar con el Secretariado Diocesano de Pastoral Juvenil: información, materiales, contactos, encuentros, etc.


4. Meterse en la realidad adolescente:

a) leer sobre ellos (libros, revistas, noticias, comentarios, etc.),

b) ver su realidad (en su ambiente, películas, vídeos, etc.; puede incluirse un análisis de los adolescentes como el contenido en el folleto "Formación de animadores", pp. 22-27).


5. Contactar con adolescentes. Pueden ser:

- adolescentes que vengan tras la convocatoria de empezar la Confirmación,

- adolescentes procedentes de grupos, movimientos, etc., relacionados con la parroquia,

- adolescentes estudiantes de colegio religioso,

- adolescentes conocidos por los animadores (por ser profesores de colegios o institutos, por ser hijos de amigos, familiares, gente conocida de la parroquia, etc.),

- adolescentes en general del barrio,

- adolescentes marginados (inmigrantes, suburbiales, etc.).


6. Ofrecer a los adolescentes una continuidad de acompañamiento:

- a los de Confirmación: iniciar el proceso;

- a los de grupos relacionados con la parroquia: hablar con sus animadores o monitores exponiéndoles vuestras ideas sobre el nuevo proceso, y más tarde hablar con los propios adolescentes que acaban de llegar a tales; evitar cualquier tipo de "competencia";

- a los adolescentes estudiantes de colegio religioso: ir hablando con ellos informalmente, invitarles a alguna reunión formal dentro del colegio, hacer algún tipo de propaganda;

- a los adolescentes conocidos pero que no están metidos en nada: invitarles a juntarse un día para hablar con tranquilidad y hacerles vuestra propuesta;

- a los adolescentes en general del barrio: tratar de ir llegando y contactando con algunos de ellos por diversos medios: fundamentalmente a través de los adolescentes con los que ya hemos conectado;

- a los adolescentes marginados: recabar información e incluso posibles contactos a través de Cáritas, a través de otras asociaciones, o a través de contacto directo en la calle o en sus ambientes.


7. Iniciar el proceso:

- Dados los pasos anteriores, puede ser que hayamos conseguido constituir algunos grupos (dentro de las posibilidades de animadores de que disponemos). Con cada grupo se iniciaría entonces el trabajo desarrollado en el folleto citado en el apartado "etapas".

- Con los adolescentes que no hayan dado este paso de formar grupo habrá que seguir trabajando por vías no grupales, es decir, utilizando medios de comunicación diversos: revistas, Internet, foros, carteles, oferta de actividades de tiempo libre, contactos personales, etc., haciéndoles llegar toda una serie de informaciones de interés para ellos así como de interés pastoral. Objetivo importante, pero no único, de todo lo anterior es facilitarles su integración en grupos.

Conviene leer nuestro folleto "A propósito de una Pastoral Misionera" en el que se contienen toda una serie de actitudes y pasos dignos de ser tenidos en cuenta.


8. Es fundamental acertar con la metodología en nuestra pastoral con adolescentes. Esta metodología debe priorizar lo siguiente:

- El acercamiento a la realidad vital de los adolescentes, descubriéndola con ellos. Convivir con ellos.

- Afrontar los retos que la vida les presenta.

- Desde su vida concreta, despertar la dimensión religiosa.

- Anunciarles y ayudarles a descubrir un Jesús presente en sus vidas y potenciador de su dinamismo.

- Basarnos en vivencias personales y de grupo que reproduzcan en su realidad de adolescentes las vivencias del mismo Jesús y de sus discípulos.

- Facilitarles que lleguen a una serie de opciones vitales, entre ellas la opción por Jesús.

- Facilitar a los "creyentes" su crecimiento en la fe.



Nota final: A lo largo del análisis de todo lo anterior hemos ido viendo la conveniencia de añadir experiencias concretas que sirvan como pistas de ejemplo de actuaciones y que faciliten al máximo el trabajo pastoral de quienes se inicien en esta "aventura" con adolescentes. Por eso acordamos la conveniencia de trabajar y completar este documento en nuestras parroquias y grupos así como llevarlo a las coordinadoras de zona de Pastoral Juvenil para que aporten igualmente sus experiencias.