PLURALISMO
EN
Reflexión del Foro
“Curas de Madrid”
FORO “CURAS DE MADRID”, 21/07/08
ECLESALIA, 26/07/08.- “Hablad y
actuad como quienes van a ser juzgados por una ley de hombres libres” (Sant. 2 / 12).
Presentación
1.-
Como curas de Madrid nos sentimos corresponsables con
todo el pueblo de Dios y sus obispos en la evangelización de nuestros barrios.
Esa responsabilidad es la que nos motiva para exponer nuestras opiniones. No
queremos limitarnos a permanecer como meros “peones ejecutivos” de lo que se
nos dice, sino aportar nuestro punto de vista formado desde la tarea pastoral.
2.- No
se trata de sustituir a la jerarquía, pero sí de ofrecer nuestra perspectiva:
cómo vemos las cosas desde los lugares socio-culturales y eclesiales en que nos
movemos, con la intención de iniciar un diálogo entre los distintos sectores y
sensibilidades que coexisten al interior de
3.- Estas
reflexiones las agrupamos bajo el título: “Pluralismo en
A.- FUNDAMENTACIÓN
4.- Nos
parece que el pluralismo actualmente existente en todos los campos del saber
humano no sólo es un dato de la realidad sino que es también una riqueza
irrenunciable, siempre preferible a la falsa unidad que genera aquel
pensamiento que pretende imponer su particularidad como universal. La filosofía
actual insiste en que el sujeto que conoce interviene en el proceso del
conocimiento y que, en consecuencia, la comprensión de la realidad pasa
necesariamente por la interpretación. El pensamiento único no parece ya posible
ni deseable, ni en
5.-
Postular el pluralismo legítimo de interpretaciones de la fe cristiana y de la
práctica pastoral no conduce a la "dictadura del relativismo", es
decir a sostener la incapacidad de acceder a la verdad o a la imposibilidad de
presentar valoraciones morales válidas. Supone, eso sí, superar toda forma de
fundamentalismo excluyente, vinculado a la pretensión de "poseer" la
totalidad de la verdad. Implica además, desde la apertura al Espíritu del
Resucitado, la necesidad apremiante del diálogo enriquecedor, que es lo que
demandamos en nuestra Iglesia (G.S. 92).
6.- El
Nuevo Testamento nos muestra una Iglesia plural. Porque plurales son las
situaciones, grupos humanos, culturas... con las que
Una
Iglesia plural, que afronta diversidad de conflictos según relata el libro de
los Hechos de los Apóstoles: conflicto de las primeras comunidades con los
saduceos, con las sinagogas de la diáspora, el paganismo, la aparición de la
secta Camino en el seno del judaísmo, el conflicto entre los autóctonos de
habla aramea y los inmigrados procedentes de la diáspora, las imposiciones
legalistas de los partidarios de la circuncisión, etc.
7.- Un
especialista como Josep Rius-Camps escribe: “La existencia de conflictos en el seno de
Iglesia no es de ahora. Siempre, desde sus inicios, los ha habido, por ser
humanos quienes la componen; en realidad son signo de vitalidad y pluralismo.
Para los fariseos, por ejemplo, los publicanos eran
recaudadores y descreídos; para los judeo-creyentes,
eran impuros. Para Pablo, los paganos eran ciudadanos de segunda clase respecto
a los judíos. Para Jesús y el Espíritu Santo eran personas humanas. Los
conflictos no se resuelven a base de estrategias o imposiciones, por muy santas
que aparezcan o se revistan de seda. El único que puede conducir a la unidad es
el Espíritu de Jesús”. (Revista “Éxodo”, “Conflictos en
8.- La
acción del Espíritu es universal y se manifiesta de maneras muy diversas. La
unidad básica en la fe, en un mismo Espíritu, no elimina la diversidad; al
contrario, la presupone, para que todos los distintos puedan sentirse en
9.- Esa
unidad en la diversidad capacita a
10.-
Una excesiva pretensión de uniformidad significa, en consecuencia, infidelidad
al Espíritu y daño grave para
11.-
Creemos, en consecuencia, que la función del obispo es servir a esta comunidad
diocesana una y plural, para valorar y promocionar los distintos carismas y
sensibilidades en que el Espíritu se hace presente. Por supuesto, también para
discernirlos, pero en diálogo abierto y respetuoso con todos, desde la
fidelidad al Evangelio y
12.- El
obispo y el presbítero que son también discípulos del Señor, hermanos entre los
hermanos, han de ser promotores de la dignidad de los seglares desde su justa
libertad y competencia en la ciudad terrestre, “tratarán de conocer con ellos
las señales de los tiempos, examinarán juntos los espíritus para ver si son de
Dios y cuidarán de descubrir los multiformes carismas de los seglares, desde
los más modestos hasta los más altos, los reconocerán con gozo, los fomentarán
con diligencia y tratarán de armonizar las diversas mentalidades, de tal modo que
nadie se sienta extraño en la comunidad” (P.O. 9).
13.-
Consecuentemente, obispos y presbíteros debemos servir en sus respectivos
campos a la comunidad diocesana una y plural, para valorar y promocionar los
distintos carismas y sensibilidades en que el Espíritu se hace presente.
Creemos, por tanto, que el obispo no ha de conformar la comunidad diocesana a
su imagen y semejanza, configurándola exclusivamente según sus propios orígenes
y tradiciones socio-culturales, según su particular pertenencia ideológica.
14.-
Obispos y presbíteros no crean la norma esencial del seguimiento de Jesús, la
reciben como todos los demás, y en comunidad buscamos, en cada tiempo, su
interpretación y aplicación. Todos debemos ser formados para conocer cada vez mejor
la enseñanza y praxis de Jesús, en su origen y contexto histórico y en una
sociedad como la nuestra. Jesús es el modelo, camino y meta de la norma
evangélica: “Sed compasivos como vuestro Padre celestial es compasivo”.
B.-
Teniendo
en cuenta estos presupuestos, pasamos a exponer nuestra opinión sobre algunas
de las situaciones de nuestra Iglesia local.
Pluralismo en la sociedad:
15.-
Que la sociedad española ha cambiado radicalmente en los últimos treinta años
no lo duda nadie. El caso español es, incluso, un modelo que se estudia en las
ciencias sociales, para analizar la rápida transformación de una sociedad en lo
económico, político y lo sociocultural.
Nuestra
sociedad madrileña de hoy está irremediable y afortunadamente marcada por la
pluralidad: socio-política, cultural, moral, religiosa... Es fruto de la
democracia y la libertad y, en los últimos años, de la llegada entre nosotros
de manera significativa de personas procedentes de prácticamente todos los
países del planeta. Y ello lo consideramos una riqueza y una oportunidad nueva
para la evangelización, con tal que los cristianos sepamos situarnos también de
manera nueva.
16.-
Que
17.- En
cuanto a la organización de la convivencia social: Creemos que la jerarquía
eclesiástica ha de abrirse al cambio desde el diálogo. Sin caer en una postura
cerrada y apologética sobre derechos y privilegios que, antes o después, tienen
que ser replanteados porque lo pide un amplio sector de la opinión pública. Una
actitud de apertura y de búsqueda de nuevos acuerdos la favorecería a corto y
largo plazo. Hay que asumir la sensibilidad de los no católicos, de los que no
pertenecen a ninguna religión y de un número creciente de católicos
disconformes, que abogan por replantear la postura de
18.-
Diálogo y Celebraciones interreligiosos: El Concilio Vaticano II, en su
Declaración sobre las relaciones de
Por su
parte, el “Plan Pastoral de
18.- En
los últimos años ha habido no pocas ocasiones en la vida social para haber
realizado alguna iniciativa en este sentido: debates sobre cuestiones que nos
afectan a todos, celebraciones interreligiosas ante acontecimientos y
situaciones que hemos vivido-sufrido todos y no se ha hecho. Incluso se han
censurado iniciativas en este sentido. Creemos que se trata de una falta de
convicción o sensibilidad para estar presentes de manera significativa en una
sociedad plural, desoyendo las orientaciones del Concilio.
20.-
Diálogo intercultural: El mismo cardenal Ratzinger ha
mantenido públicamente interesantes debates con conocidos representantes de la
cultura no religiosa como Habermas y otros. ¿Para
cuándo, entre nosotros, debates abiertos con aquellos que no piensan como
nosotros o no creen lo que nosotros creemos?. Aquí no
encontramos otra cosa que lamentos “porque nos persiguen”, porque “no nos
quieren”... En el campo de la bioética, por ejemplo, necesitamos hoy
encontrarnos creyentes y no creyentes en una moral de mínimos o de consenso sin
tener que renunciar nadie a sus máximos o diversidad de códigos morales.
Pluralismo en
21.-
Consideramos que, para afrontar estas nuevas situaciones, ciertamente
complejas, se precisan todas las manos, todas las inteligencias y todas las
mentalidades. Puesto que la situación plantea problemas nuevos habrá que
atreverse a experimentar (con el riesgo de equivocarse) y a debatir en libertad
comunitariamente. Son los caminos por los que
22.-
Vemos a nuestra Iglesia demasiado homogeneizada por una jerarquía y unos
movimientos conservadores que pretenden imponer una única postura del cristiano
en relación con el mundo. Sin embargo, hay diversas escuelas y teologías que
dan respuestas diversas o matizadas sobre el matrimonio, comienzo y final de la
vida... así como sobre la diversidad de posturas en relación con la presencia
de
23.- El
compromiso político de los católicos: Estos cambios en la sociedad española han
comportado un pluralismo político. Ahora bien, en política la diversidad no
pasa por “católicos/no católicos”, sino por los distintos modelos de organizar
la convivencia ciudadana y los católicos pueden estar presentes en todos estos modelos.
Una misma fe puede dar lugar a compromisos socio-políticos
diversos, con tal que estén al servicio del bien común, particularmente de los
más pobres del cuerpo social, y se utilicen métodos democráticos.
24.- Lo
dice el Concilio: “El orden social y su progreso deben redundar en bien de las
personas, ya que el orden de las cosas debe subordinarse al orden de las
personas y no al contrario... Debe fundarse en la verdad y edificarse sobre la
justicia y la libertad” (G. S. 26).
“Como
en virtud de su misión y naturaleza
“Muchas
veces la visión cristiana de las cosas les inclinará a una determinada
solución. Sin embargo otros fieles, con no menos sinceridad, juzgarán del mismo
asunto de modo diferente... Conviene que recuerden que a nadie le es lícito
arrogarse en exclusiva a favor de su parecer la autoridad de
25.-
Sin embargo creemos que, de hecho, esta pluralidad no es reconocida ni bien
vista en nuestra iglesia local. Lamentablemente todavía quedan reductos del
nacional-catolicismo por el que parte de la jerarquía y sus medios de
comunicación se presentan socialmente identificados con ciertos valores de
partidos políticos de derechas en relación, por ejemplo, con la comprensión del
matrimonio, familia, educación... No tienen en cuenta que
26.-
Faltan plataformas donde se pueda debatir abiertamente, con la libertad de los
hijos de Dios, sobre tantos problemas que nos vemos obligados a afrontar en la
reflexión teológica, en la práctica pastoral. Necesitamos espacios donde
podamos oír y contrastar las diversas posturas que de hecho se dan en nuestra
Iglesia. Necesitamos perder el miedo a experimentar, a equivocarse y corregir
para ir encontrando caminos nuevos.
Medios
de Comunicación de
27.-
Lamentamos una vez más -nos tememos que inútilmente- que los Medios de
Comunicación del Arzobispado y de
28.-
Desde la sensibilidad de las comunidades cristianas, de las que somos
responsables, y desde nuestra propia opinión, no podemos aceptar que esas
posturas partidarias monopolicen la imagen de “católicos en la vida pública”.
Tenemos el sentimiento de que pretenden acaparar, privatizar y recluir la
imagen de
29.- No
pocos sectores de
30.- Un
ejemplo: Se quitó a
Sínodo
diocesano:
31.-
Con el paso del tiempo, cada vez estamos más convencidos de que el Sínodo
madrileño recientemente celebrado ha constituido una oportunidad perdida. De
hecho las conclusiones oficiales no recogieron las aportaciones de tantas
personas y grupos que con esfuerzo y entusiasmo discutieron, elaboraron y
presentaron.
32.- A
nuestro juicio no se tuvieron en cuenta en el análisis inicial de la realidad
muchos de los rasgos que caracterizan la mentalidad de la gente de nuestros
barrios, la problemática socio-cultural y religiosa que están viviendo. Por lo
que los temas abordados, la forma de hacerlo y las conclusiones operativas, en
muchos casos, no se corresponden con la realidad y la problemática que estamos
viviendo en el día a día.
33.- Ya
en su desarrollo se fue acentuando el centralismo y el control que se
manifiestan de manera clara en su sección normativa. Los aportes de los grupos
se recogieron de forma muy precaria y, aún así, estos aportes fueron sufriendo
sucesivos recortes. Sería interesante analizar cómo fueron evolucionando y
“domesticándose” las propuestas en el paso de lo expuesto en la asamblea
sinodal al texto definitivo de las "Constituciones sinodales y Decreto
general".
34.- En
consecuencia, este Decreto General emplea comúnmente un lenguaje de ordeno y
mando, de excesivo control y centralismo, reiterándose la autoridad del obispo
y de los párrocos, en términos incluso contrarios a lo aprobado por
A
continuación presentamos algunos ejemplos:
Art.
41: Todas las instituciones eclesiales que organicen actividades de formación
en la fe, deberán informar al obispo diocesano de las actividades que pretenden
realizar antes de su publicación y desarrollo. (Ver también art. 42, §3 y art.
44).
Art.
45: Todas las parroquias e instituciones que imparten catequesis de iniciación
cristiana en la diócesis de Madrid deben utilizar los textos diocesanos para la
catequesis y para la formación de los catequistas. (Cf
art. 57 §2). Parece claro que unos textos ofrecidos en
una diócesis grande como Madrid no serán lo más adecuados en todos los
ambientes: “La adaptación de la palabra revelada debe seguir siendo la norma de
toda evangelización; pues así se hace posible en toda nación expresar el
mensaje de Cristo a su modo” (G.S. 44).
Art.
48: Es necesario el permiso del vicario de zona, previo dictamen de la
delegación diocesana de catequesis, para hacer funcionar una escuela de
catequistas.
Art.
74: Las declaraciones públicas de las asociaciones y movimientos apostólicos en
el ámbito de la caridad y de la denuncia de las situaciones injustas han de
realizarse de acuerdo con el obispo diocesano, según las normas canónicas
vigentes, por lo que le informarán previamente.
Art.
76: Los clérigos y miembros de institutos religiosos que participen en los
medios de comunicación social para tratar cuestiones referentes a la doctrina
católica a las costumbres... habrán de obtener licencia del ordinario del
lugar, previo informe de
35.- No
rechazamos la autoridad en
Centros
de reflexión y estudio teológicos:
36.-
Constatamos con preocupación cómo, en nuestra Iglesia de Madrid, diferentes
centros de Formación Teológica están siendo directa y sistemáticamente
controlados, limitados, arrinconados e incluso a veces perseguidos. Aunque
viene de lejos, creemos que este proceso se ha acentuado estos últimos años.
Los mecanismos de presión empleados desde
37.- En
Madrid, la “Facultad de San Dámaso” ha sido la gran apuesta del Cardenal y su
propuesta docente no ha dejado de consolidarse y crecer. Esto nos parece no
sólo necesario y legítimo, sino una riqueza para el conjunto de
Un
ejemplo: cualquier sacerdote (español o extranjero) que quiera estudiar, por
ejemplo, en el Instituto de Pastoral y solicite para su sustento y ejercicio
ministerial la adscripción a una parroquia, recibe una respuesta negativa. Para
que le sea concedido, debe matricularse en
38.-
Aunque se mantiene una variedad de ofertas de Centros de estudios teológicos en
Madrid, en la práctica sólo se apoya uno –“San Dámaso”-, condenando así al
resto a buscar sus propias estrategias de supervivencia. De hecho son muy pocas
-a veces inexistentes- las relaciones, colaboraciones y convenios que existen
entre los tres centros citados y “San Dámaso”. Creemos que esta situación no le
hace ningún bien a
39.- Lo
mismo sucede con no pocos teólogos -españoles y extranjeros- que tienen vetada
no sólo la enseñanza, sino la participación en jornadas, cursos y conferencias
de Teología que tienen lugar en nuestra Archidiócesis. Por desgracia, la lista
es extensa y dada la relevancia teológica de muchos de ellos y lo conocido del
veto que padecen, no es necesario dar nombres.
Si de
pluralismo hablamos, éste debe existir sobre todo en el pensamiento y el
quehacer teológico, siempre dentro del marco de
40.-
Desde esta perspectiva consideramos que la formación de los sacerdotes jóvenes
adolece de excesiva uniformidad. Desde nuestro trato con los curas jóvenes y
seminaristas que conocemos, tenemos la impresión de que no se les está formando
para una sociedad cultural y religiosamente plural, en la que para anunciar el
Evangelio, consideramos importante una capacidad de comprensión y diálogo con
otras formas de ver la vida.
41.-
Nuestra convivencia con ellos no suele crear problemas en cuanto a relaciones
personales. Pero en el trabajo pastoral se nos presentan, a menudo, como
personas indoctrinadas en una postura intelectualmente rígida. Los vemos con
poca capacidad de reflexión cristiana desde las situaciones concretas de la
vida y la problemática que plantean los distintos grupos humanos. Los vemos
también con dificultad para actuar como animadores respetuosos de la pluralidad
al interior de
42.- El
uniforme clerical como síntoma: Nos referimos a la excesiva importancia que se
le da en la formación de los curas al ir vestidos de negro. Al fin y al cabo
“uniformidad” (que se opone a “pluralidad”) viene de “uniforme”. Nos parece
bien que si a uno le gusta esa manera de vestir la utilice, pero hacer de ello
una especie de norma de obligado cumplimiento e imponer en la práctica su uso,
nos parece sencillamente algo desproporcionado.
Se les
asegura que no hemos de tener miedo a mostrar en la vida social lo que somos,
también en nuestra manera de vestir. Pero, ¿por qué vestir uniformemente de
negro es una manera de “mostrar lo que somos”?. Nos tememos más bien que, en el
imaginario social, tal vestimenta puede ser percibida simplemente como la de un
grupo uniformemente oscuro, como “funcionarios de la religión”.
Liturgia
y Celebraciones:
43.- En
las celebraciones no podemos tener únicamente en cuenta las normas litúrgicas
emanadas de las Congregaciones vaticanas, - como a veces se nos insiste - si
queremos que resulten significativas para la cultura y las formas de vivir y
expresarse de los diversos grupos humanos donde nos movemos. La unidad de la fe
no puede obligar a la uniformidad de expresiones culturales y simbólicas.
“Los
pastores de almas deben vigilar para que en la acción litúrgica no sólo se
observen las leyes relativas a la celebración válida y lícita, sino también
para que los fieles participen en ella consciente, activa y fructuosamente”
(Concilio Vat. II, Constitución sobre Sagrada
Liturgia,- S.C. - nº 11). “La evangelización pierde
mucho de su fuerza y eficacia si no toma en consideración al pueblo concreto al
que se dirige, si no utiliza su lengua, sus signos y símbolos, si no responde a
las cuestiones que plantea, no llega a su vida concreta” (E.N.
63).
44.-
Consideramos que para cumplir con estas orientaciones pastorales es preciso
actuar con mayor libertad que la que permiten las normas del Ritual, ya que
estas normas a menudo impiden la creatividad necesaria en la tarea
evangelizadora, para que
45.- El
argumento esgrimido para ello es el mantenimiento de la comunión eclesial y la
salvaguarda de la autenticidad de lo que se celebra. Ahora bien, ¿cómo y desde
dónde se debe medir la autenticidad de nuestras celebraciones? ¿Cómo saber si
-como decimos en la misa- “nuestro sacrificio es realmente agradable a Dios
Padre Todopoderoso”? ¿Qué principios deben regir nuestras liturgias para que
Pablo no pueda decirnos como a los cristianos de Corinto: “vuestras reuniones
causan más daño que provecho” (1Cor 11,17)?...
46.-
Ante la tentación de caer en un rigorismo litúrgico y una fijación en las
normas que a veces terminan traicionando el sentido último de la liturgia,
consideramos necesario recuperar el espíritu de los profetas del AT y hacer
nuestras sus reservas y sospechas (cuando no abierto rechazo) a una comprensión
meramente formalista del culto. Para los profetas no sólo es incomprensible e
inaceptable un culto que se desentienda del amor, la justicia y el derecho,
sino que éste es definido como una burla y una ofensa al mismo Dios: “Detesto y
rehúso vuestras fiestas, no me aplacan vuestras reuniones litúrgicas; por
muchos holocaustos y ofrendas que me traigáis, no los aceptaré, ni miraré
vuestras víctimas cebadas. Retirad de mi presencia el barullo de vuestros cantos,
no quiero oír el ruido de vuestras cítaras” (Am. 5 /
18-24). De manera parecida se expresan Isaías 1,1-15 y Jeremías 7,
47.-
Frente al rigorismo y la negación del pluralismo litúrgico, en relación con
“La
participación en la sagrada liturgia no abarca toda la vida espiritual,.. La
vida de Jesús ha de manifestarse en nuestra carne mortal. Por esta causa
pedimos al Señor en el sacrificio de
48.-
Somos muchos los convencidos de que la fijación por las rúbricas y el
escrupuloso cumplimiento de las normas litúrgicas, difícilmente permitirán
encontrar nuevos cauces de transmisión de la fe y participación comunitaria en
la celebración de los sacramentos y seguirán haciendo de nuestras celebraciones
unos ritos encorsetados, monótonos y repetitivos, de los que es imposible
salirse y que cada vez dicen menos a la gente.
Reivindicamos,
pues, un sano pluralismo y una discernida “fidelidad creativa” en nuestras
celebraciones litúrgicas: fidelidad a la hondura del misterio que celebramos y
su sentido último; creatividad como consecuencia de la acción del Espíritu y de
los signos de los tiempos que nuestra sociedad plural nos presenta.
49.-
Consecuentemente, hemos de lamentar una costumbre, que se va extendiendo, de
“espionaje”, alentada o al menos bien acogida por la propia jerarquía. Con
cierta frecuencia nos encontramos con denuncias a sacerdotes o comunidades por
no seguir al pie de la letra las normas litúrgicas. Esta forma de actuar nos
parece impresentable. En cuanto al fondo de las cuestiones, creemos que, si hay
algo que corregir, antes habrá que dialogar con los interesados sobre sus
razones para actuar de esa manera.
C.- A MODO DE CONCLUSIÓN:
50.-
Valoramos como algo positivo e irreversible la pluralidad de nuestras
sociedades. No como amenaza o relativismo sino como riqueza y oportunidad para
el crecimiento mutuo. Constituye una posibilidad de interacción enriquecedora
con otras maneras de vivir y concebir el mundo y la presencia eclesial en ese
mundo a las que consideramos con iguales derechos que la nuestra.
Nuestra
voluntad, al plantear estas cuestiones, no es simplemente quejarnos de lo que
no nos gusta. Por amor y fidelidad a
Foro “Curas de Madrid”, 21 de Junio
de 2008
26/06/2008 02:52