PREOCUPADOS POR EL
SEMINARIO
Y POR LAS VOCACIONES
Porque
queremos a
1.- En nuestra sociedad occidental europea se echa en falta una cultura
vocacional que suponga una reflexión en profundidad sobre el sentido de la
vida. En este contexto se sitúan estas líneas sobre la escasez de vocaciones en
A
esta situación se añaden los esfuerzos pastorales de un clero envejecido que
tiene que seguir haciendo frente a las mismas tareas de siempre, pero con menos
fuerzas y menos efectivos, mientras la jerarquía de
Los
otros ministerios en
2.- De esta situación participa también nuestra diócesis de Zaragoza. Y al
no surgir las vocaciones de las comunidades cristianas (parroquias,
movimientos, grupos de apostolado) se ha querido solucionar el problema
importando las mismas. En el nuestro y en otros seminarios españoles son muchos
los jóvenes, sobre todo de países sudamericanos, que llaman a la puerta para
entrar. Con ellos se van ocupando las numerosas habitaciones libres de los
seminarios. A veces se va incluso a la búsqueda de un seminarista para pasarlo
de una diócesis para otra.
Estamos
en un mundo global en el que la circulación de productos y personas es
habitual. Pero nos preguntamos por qué, siendo deficitarios esos países en
sacerdotes, vienen aquí sus seminaristas y clérigos.
También
algunos de ellos están un tiempo entre nosotros y luego desaparecen. Además,
sin ninguna preparación previa se incorporan a la pastoral diocesana
desconociendo el medio al que son enviados. También, en ocasiones, su trabajo
pastoral va por libre sin tener en cuenta el realizado anteriormente en las
parroquias y el que se lleva en las zonas.
No
nos parece una solución válida seguir importando vocaciones o sacerdotes para
cubrir las bajas de un clero envejecido. En algunas diócesis españolas ya están
de vuelta de todo esto.
No
obstante, si se sigue transitando por esta vía, habría que preparar a todas
estas personas para que se incorporaran con pleno conocimiento a esta nueva
realidad, diferente de la de sus países de origen, en la que van a vivir y
ejercer su ministerio pastoral. Serían necesarios un período de formación y
algún sacerdote que les acompañara, fijando también un período obligatorio de
estancia, especialmente con los seminaristas que se han ordenado aquí
sacerdotes con la ayuda económica de la diócesis.
3.- Creemos especialmente necesario un adecuado discernimiento de los
aspirantes al sacerdocio para llevar adelante el ministerio pastoral: “Se ha de
evitar que los Obispos, movidos por comprensibles preocupaciones por la falta
de clero, omitan un adecuado discernimiento vocacional y admitan a la formación
específica, y a la ordenación, candidatos sin los requisitos necesarios para el
servicio sacerdotal” (Benedicto XVI. Exhortación apostólica “Sacramentum caritatis” nº 25).
Afirmamos
que no habrá vocaciones en
Habría
que reflexionar sobre qué Iglesia necesita hoy la sociedad y qué agentes hay
que preparar para impulsarla. Aun conociendo que las orientaciones de
CLUBENITOS
16.12.2008