PUBLICIDAD FRENTE A TESTIMONIO
Llevamos unos cuantos días en los
que la publicidad de
Confieso que este tipo de
propaganda no me gusta nada, precisamente por eso, porque es “propaganda”. Como
si fuéramos un producto comercial a vender en el mercado en competencia con
otros productos. Ya no me gustaban las campañas que se organizaban y organizan
de cara a conseguir aumentar los ingresos de
Hace poco un conocido teólogo se
lamentaba, con motivo de
Seguramente se me objetará que la dinámica de la sociedad actual lleva a eso, que si no te haces propaganda te desconocen, que si no aireas tus logros no se enterará nadie, y que un producto para “venderse” necesita acompañarse de una publicidad repetitiva que logre que se vaya introduciendo en la mente de los posibles “consumidores”. Bueno, pues me parece lamentable en nuestro caso.
Desgraciadamente ésta es una consecuencia más del absoluto dominio del conservadurismo más extremo que domina en los órganos directivos de la cúpula eclesial. Por un lado, es palpable una vez más la falta de imaginación de sus publicistas (manifestada en tantos carteles con motivo de jornadas especiales, carteles que se te caen de las manos por su decadente y limitadísima estética) y, por otro, queda claro que no se intenta ser sal de la tierra sino acomodarse sin más cuestionamiento al orden socioeconómico actualmente vigente. El capitalismo es el que pone las reglas y el mercado el que determina quién vale y quién no.
De todas formas, tampoco hay que
sorprenderse porque la fórmula elegida (el 0’7%) al establecer la cantidad que
el Estado da a
Mientras tanto, muchos de nuestros dirigentes eclesiásticos parecen navegar por otras aguas muy distintas a las de las bases. Parece que no les importan lo más mínimo nuestros esfuerzos pastorales y organizativos para ir avanzando hacia una Iglesia más en la línea de Jesús y su Evangelio. Nos utilizan en la publicidad pero se olvidan de nosotros al tomar decisiones, al reorganizar las pastorales, al escribir tantos de sus infumables documentos. No tienen para nada en cuenta nuestros pequeños pasos. Pero si se trata de conseguir dinero para financiar su Iglesia, hacen las fotos que hagan falta.
Y reducen a una Jornada
recaudatoria el Día de
“La multitud de los creyentes tenía un solo corazón y una sola alma. Nadie consideraba sus bienes como propios, sino que todo era común entre ellos. Los Apóstoles daban testimonio con mucho poder de la resurrección del Señor Jesús y gozaban de gran estima. Ninguno padecía necesidad, porque todos los que poseían tierras o casas las vendían y ponían el dinero a disposición de los Apóstoles, para que se distribuyera a cada uno según sus necesidades” ( Hechos 4,32-35).
Un abrazo.
Pepe Nerín
4.11.2011