¿POR QUÉ SE RECHAZA EL INFORME SOBRE JÓVENES Y RELIGIÓN DE LA FUNDACIÓN SANTA MARÍA?
Los ya clásicos analistas de la juventud española que cada 5 años toman el pulso a la misma y nos lo ofrecen en los Informes de la fundación Santa María (Juan González-Anleo, Pedro González Blasco y Javier Elzo, junto con Francisco Carmona) han publicado este año un estudio que analiza la relación entre juventud y religión, estudio que ha recibido críticas desde sectores oficiales de la Iglesia Española, incluida la Subcomisión de Juventud. Contrasta con los elogios que normalmente han solido recibir desde que iniciaron su andadura. Fundamentalmente se les ha criticado que la muestra utilizada es reducida (algo que los mismos autores ya manifiestan en la página 14 de la introducción del libro) y que, por consiguiente, no son de fiar las conclusiones.
No dejan de ser sorprendentes estas críticas ya que las conclusiones a las que llega el Informe ratifican las tendencias que se vienen observando desde hace años en las posturas de los jóvenes españoles y, más en concreto, en la cuestión religiosa, conclusiones que no fueron criticadas en el pasado sino que sirvieron como buen toque de atención para cuantos formamos parte de nuestra Iglesia Católica. La realidad es que se viene observando un descenso continuado en lo relativo a las prácticas religiosas, a las creencias, a la valoración de la Iglesia como dadora de sentido, etc. Si algo habría que criticar a los autores del Informe es su postura benigna ante el proceso, debido básicamente a haber ampliado el muestreo a adolescentes de 13-14 años que, tal como reflejan los resultados, se manifiestan más favorables hacia el hecho religioso que sus predecesores, lo cual hace que los resultados sean menos negativos.
¿Por qué, pues, tantas críticas desde sectores oficiales? Me temo que lo del muestreo es simplemente una tapadera. Pienso que la raíz está en las afirmaciones contenidas en el capítulo 5 en el cual se analiza la relación entre jóvenes y religión desde el año 1939 y se llega a unas predicciones muy negativas a causa de que los autores consideran que la dirección que la actual jerarquía ha impuesto en la Iglesia Católica Española actual nos lleva a convertirnos en una secta, a encerrarnos en nosotros mismos, y abandonar lo que debería ser una oferta válida para el conjunto de la sociedad española respondiendo a las necesidades y problemas de los españoles de hoy.
En la sección sobre los Jóvenes de esta página web he situado un resumen de las conclusiones más importantes del Informe. Me limito aquí a citar textualmente los dos párrafos que más han podido molestar porque creo que contienen indicaciones muy serias de cara al presente y al futuro de nuestra Iglesia:
"Parece que la Iglesia española ha vuelto a la posición social y actitud pastoral que tuvo durante el primer tercio del siglo XX, porque hoy como ayer se fomentan las estructuras pastorales aisladas del mundo, se potencia la religiosidad de las masas a través de cofradías y peregrinaciones, y se establecen alianzas con los grupos que por afinidad social y política pueden defender los intereses eclesiásticos en la vida pública. Pero esta experiencia, que fue la mantenida por la Iglesia española durante la Restauración borbónica, amén de que desembocó en la triste situación de la República y la guerra civil, hoy carece del soporte natural del mundo rural y campesino -que entonces representaba en torno al 80 % de la población-, no conecta con las aspiraciones y valores del hombre que hay que evangelizar y está llevando a la Iglesia española a que, olvidando su vocación de "ecclesia", asuma los rasgos socioestructurales, mentalidad y actitudes propias de las sectas" (p. 314).
"Por desgracia falta en la Iglesia española el aliento innovador en sus propuestas de futuro y está ausente un discurso libre y crítico que sintonice con las diferentes subculturas de la nación; el carácter apologético y defensivo de su discurso, la domesticación de sus miembros y la cooptación de su personal impiden que afloren en la comunidad católica otras visiones del mundo presentes en la sociedad española; y esta carencia, junto a la de un laicado adulto y maduro, hacen cada día más problemático el futuro de la Iglesia en España" (p. 316).
Pepe Nerín