RESPUESTA A UNA AMIGA DE DERECHAS
(A propósito de la anterior editorial)
Querida amiga: Una cosa son las ideas y otra las personas. Una cosa es que las ideas de la derecha no me convenzan y otra que admire y quiera, ¡cómo no!, a personas que son de derechas. En esto parece que coincidimos. Lo que ocurre es que te pones un poco "patética" poniendo ejemplos concretos de personas a las que tú yo hemos querido y queremos. Las ideas de la derecha las tomo prestadas de Ricardo de la Cierva, representante actual de la derecha pura y dura. Defino a la derecha adoptando la definición que este autor da. No me dedico a poner verde a nadie.
Jesús no era ni de unos ni de otros en el sentido de que no perteneció a ningún bando: ni a los escribas y fariseos (parte de la derecha) ni a los zelotes o revolucionarios violentos (parte de la izquierda). Pero eso no quiere decir que fuera neutral, que le diera lo mismo todo. No era un pasota. Él estaba volcado a favor de los humildes, de los pobres, de los marginados, y murió como tal. Visitaba las casas de los ricos, claro, pero para ayudarles a cambiar, a convertirse, a compartir lo suyo con los pobres. Recuerda a Zaqueo después de que Jesús comiera en su casa: "Desde ahora doy la mitad de mis bienes a los pobres". Se manifiesta contra los ricos: "Es más fácil que un camello pase por el ojo de una aguja que un rico entre en el Reino de los Cielos". Y vivía con total austeridad: "El Hijo del Hombre no tiene dónde reclinar su cabeza". O sea, que no pertenecía a ningún bando, ni de derechas ni de izquierdas, pero su estilo de vida y lo que decía no eran precisamente de derechas.
Por cierto, Jesús no vino al mundo para "salvarnos del pecado original". ¿Dónde está eso en la Biblia? Su misión principal era anunciar el Reino de Dios, es decir, anunciar que la voluntad de Dios es que vivamos queriéndonos como buenos hermanos, siendo solidarios, misericordiosos, pacificadores, trabajando para que haya justicia. Por eso habla de "Reino" de Dios: porque allí donde los humanos adoptamos esas actitudes, Dios se siente a gusto, como un rey, porque cambia la sociedad y los marginados dejan de serlo.
Dices que el cometido de la Iglesia es difundir la Palabra de Dios y no meterse en Política. Estoy de acuerdo si por "política" entiendes pertenecer a un partido político, gobernar un país, tener influencia sobre los políticos para que apoyen los "supuestos" intereses de la Iglesia. Por desgracia, esto lo siguen haciendo muchos de los componentes de la jerarquía. El Papa, sin ir más lejos, hasta es Jefe de Estado. ¿No es eso meterse en política? En cambio, el cristiano sí que tiene que ver con la política, pero en el sentido de que somos "animales políticos", es decir, no vivimos aislados, lo que hacemos influye sobre los demás para bien o para mal. Si un cristiano se preocupa por los pobres y descubre que son pobres porque están siendo explotados, si descubre que a muchos inmigrantes se les explota, si descubre que los que tienen mucha pasta son los que evaden impuestos, si descubre muchas cosas y las denuncia (porque ¿hay que denunciar la injusticia, o no?), entonces ¿hace lo que Dios quiere? Recuerda que Jesús denunció al "zorro" de Herodes, los abusos contra las viudas, etc. ¿Es eso meterse en política? Pues si lo es, lo asumo, porque creo que hay que hacerlo. Ahora si lo que se pretende es formar un partido político, o aspirar a cargos, o ser diputados, o que los políticos defiendan a la Iglesia por encima del bien común, a esa política yo no me apunto.
Me parece mucha resignación lo de que siempre habrá ricos y pobres, y eso que también lo dijo Jesús. Pero no lo dijo en el sentido de que hay que aguantarse. Él no se aguantó. Es más, dijo que al final, en el juicio, de lo que se nos "examinará" será de si hemos ayudado a comer al hambriento, a beber al sediento, a vestir al desnudo, si hemos visitado al enfermo, al que está en la cárcel... Es decir, si hemos vivido para ayudar a los marginados, a los pobres, a salir de su situación. Hay quienes hacen "obras de caridad", dan "limosnas", pero no contribuyen a que el pobre salga de su situación ni ellos comparten lo que tienen, como no sea ropa vieja o lo que nos sobra. Van un rato a "ver" o "visitar" al pobre, pero ahí se queda la cosa.
Y, por último, Dios no es "todopoderoso" sino Padre que nos quiere y que nos ha dado libertad para que hagamos uso de ella, sabiendo que no siempre la sabemos utilizar bien. Y, por esta razón, no está detrás de nosotros para arreglar lo que hacemos mal, ni está para parar la acción del que va a lanzar una bomba. De todo eso somos responsables nosotros. Dios lo que hace es enviarnos su Espíritu para animarnos a vivir positivamente de cara a los demás, para suscitar personas que digan su voluntad bien clara. Dios está siempre ahí, a nuestro lado, disponible. Pero no es el que nos va a solucionar los problemas. Eso sería tratarnos de menores de edad y Dios tiene un gran respeto por la dignidad e independencia humana.
Un fuerte abrazo.