LOS REYES MAGOS

 

            Querido amigo/a: ¿Qué has pedido a los Reyes? Te deseo que tu casa se vea inundada por una multitud de camellos y dromedarios cargados de ilusión y de esperanza para llevar con garbo el Año Nuevo que Dios acaba de poner en nuestras manos. Es lo que he pedido también para mí y para nuestras comunidades y familia, ahora que se está hablando tanto de ella. Pero sé con fe cierta que lo que hayamos pedido ya nos ha sido concedido, porque Dios y sus dones siempre nos preceden y acompañan. Siempre.

 

            Hay muchos seres humanos, niños y mayores, esperando con ilusión que los regalos que Dios ha destinado para todos sus hijos les lleguen también a ellos en justicia y caridad, como pedía el Concilio hace ya muchos años. ¿Cómo explicarle a un niño pobre que los buenos Reyes no tienen para él un regalo como el de los niños ricos? ¿Cómo celebrar hoy la fiesta de los Magos sin que a todos los hombres les lleguen los dones de Dios?

 

            En estas fechas tan entrañables Dios mismo se nos ha ofrecido como el mejor regalo. Deberían por ello ser ocasión para recrear en nosotros la ilusión por un mundo más justo y bueno. Para educar a los niños y jóvenes, a nuestros hijos, en una fraternidad universal. Que eso es la familia. Para enseñarles a utilizar bien sus dones y valores, que son muchos. Para despertar su corazón a todo lo que es bueno y justo. Hace unos días, un amigo, que entrena a unos chavales de baloncesto, me decía que una conocida marca deportiva les había ofrecido, casi regalada, una partida de zapatillas que no habían comercializado por una pequeña tara. Los muchachos las rechazaron porque no llevaban impresa la “marca”. También los adultos consumimos “marcas”.

 

            Los niños, y los jóvenes, y nosotros, deberíamos saber que algunas marcas llevan una “tara” mucho más grave: estar fabricadas sobre la injusticia. Que la marca “X” y la marca “Y”, utilizan mano de obra del Tercer Mundo, infantil a veces, en situación de explotación laboral, de esclavitud, aunque suene fuerte. Y que la marca “Z” invierte más en la “estrella” que la promociona que en el salario de las trabajadoras del país en el que se confeccionan sus prendas. Los goles y las canastas hay que meterlos de otra manera, a otro precio. Los regalos y el consumo y “los Reyes” son un tema más serio de lo que parece.

 

            Y sobre todo, y por encima de todo: que el mejor regalo somos nosotros, las personas. Unos para otros. El siguiente diálogo lo podíamos tener con Dios, pero también entre nosotros: “¿Qué me has traído?”. “Nada, he venido Yo. Yo soy mi regalo para ti. Y tú eres el mejor regalo para Mí”.

 

            Con mis mejores deseos,

 

            Lucio Arauzo

 

 

PREGUNTANDO POR LOS REYES

 

‑ Madre, ¿llegarán los tres?

 

‑ Siempre los tres, nunca fallan.

 

‑ El rey blanco?

            ‑ En un trineo,

desde los hielos de Alaska.

 

‑ ¿El cobrizo?

            ‑ En un camello

de los desiertos de Arabia.

 

‑ ¿Y el negro?

            ‑ Con otros negros

desde la costa africana.

Vendrán en una patera.

 

‑ ¡Por eso lo preguntaba!

 

José Luis Blanco Vega, S J.