Roda de Isábena y la Ribagorza lloran la muerte de su "obispo"

José María Leminyana, defensor del patrimonio, fallece en Barbastro.

20/11/2009 JAVIER ORTEGA / EL PERIÓDICO 

José María Leminyana de Alfaro, el párroco de Roda de Isábena durante más de 30 años y que peleó por el regreso a Aragón de las parroquias y las obras de arte de la diócesis de Lérida, falleció el pasado miércoles en el hospital de Barbastro. Su delicado estado de salud había empeorado en los últimos días, por lo que fue hospitalizado en el centro, donde murió a los 84 años.

Leminyana, considerado obispo por muchos de sus feligreses, restauró, a título personal, las parroquias de El Soler, Torrelabad, Monte de Roda, Puebla de Roda y Serraduy e hizo obras en la catedral de Roda y en ermitas, como la de la Virgen de la Feja. Dicha labor mereció varios reconocimientos. En el 2001 el Ministerio de Cultura le concedió la Encomienda de Alfonso X. En 1988, la DGA le otorgó la medalla de San Jorge por su labor. Recientemente fue nombrado académico de honor de la Academia de Bellas Artes de San Luis. CHA y el PP recordaron ayer su figura.

Pero el mejor galardón para él fue el cariño de sus vecinos de la Ribagorza que le homenajearon el pasado año. Leminyana era un líder social.

Nació en Barcelona en 1925. A los tres años fallece su padre y se traslada a Estadilla, lugar originario de su familia y donde recibirá sepultura. En 1936 vio el fusilamiento del párroco, lo que decidió su vocación. Ingresó en el seminario de Fonz en 1938 y se ordenó en 1949. Estuvo destinado en varias parroquias hasta que a mediados de los años 70 fue trasladado a Roda de Isábena. Lo que iba a ser provisional será su vida. Allí hizo incluso de albañil para restaurar el patrimonio.

Fue desde el principio un decidido luchador por el regreso a Aragón de las parroquias adscritas a la diócesis de Lérida. En 1978, junto a varios sacerdotes se unieron en el Compromiso de Roda para pedir la restauración del territorio eclesiástico aragonés. Luego se constituyeron en la Asamblea permanente del clero, que en 1983 celebró una reunión en San Juan de la Peña bajo el lema Un silencio que clama, tras la demora del Vaticano.

Uno de los días más amargos de Leminyana fue el 6 de diciembre de 1979 en que la catedral de Roda sufrió un saqueo superior a los cien millones de pesetas de entonces. Se llevaron la silla, la mitra, el báculo, la capa, la mortaja y el sudario de San Ramón, así como el báculo, la mitra y el cofre de san Valero, imágenes de la Virgen... El párroco se pasó meses durmiendo en un catre en la catedral, por si el ladrón volvía.

Años más tarde se recuperaron algunas piezas en cuyo robo había participado el famoso ladrón de obras de arte Eric el Belga. Leminyana no paró hasta convencerle para que devolviera lo robado o dijera donde estaba.

En 1995 el ladrón volvió a Roda, donde montó una exposición con sus pinturas, que luego donó al párroco para que las vendiera y rehabilitara un tríptico. El viaje se repitió, lleno de polémica, cámaras de televisión y disgusto de los vecinos, en el 2002. Este suceso no empañó la ingente labor del padre Leminyana, querido y admirado por sus parroquianos a los que siempre defendió.