SERVIDORES Y CERCANOS

 

            El grupo de visitadoras de enfermos (más tarde Pastoral de la Salud) surgió desde el comienzo siguiendo los pasos de Jesús que trataba de curar toda clase de enfermedades. Ellas han acercado la parroquia a las casas, han pasado largos ratos acompañando a quienes no podían salir de ellas, llevado la comunión, facilitado trámites, los han traído a la parroquia para celebrar la Pascua del Enfermo, han visitado a los del sanatorio psiquiátrico, etc.

 

            Desde siempre ha venido funcionando el grupo de mujeres (no de hombres) encargado de limpiar la iglesia, la capilla y la primera planta en turnos semanales. Ha sido una forma de colaborar con la parroquia y realizado porque la fe lleva también a aportar nuestro trabajo y ahorrar así un dinero que habría que pagar si no hubiera nadie que realizara esta función. Conscientes de que estaban limpiando la “casa de todos”, su labor ha sido encomiable y humilde.

 

            Cerca de ellas, o formando parte de ambos grupos, destaquemos el trabajo de las sacristanas y sacristanes, que de todo ha habido. Preparar los ornamentos litúrgicos, los materiales de la celebración, abrir el templo a su hora, adornarlo adecuadamente, lavar y planchar vestimentas litúrgicas, recoger el correo, etc., han sido signos del cariño y dedicación de este grupo de personas.

 

            El despacho parroquial ha sido llevado tanto por sacerdotes como por religiosas y seglares, atentos siempre al mejor servicio de aquellas personas que han necesitado “papeles” y certificados, que han venido a inscribirse para sacramentos y catequesis, que han necesitado información de todo tipo. Sus medios han ido evolucionando y terminó el siglo XX a las puertas de la introducción de los modernos medios informáticos.

 

            La música ha estado no sólo con los coros de las diversas misas, con sus ensayos correspondientes, sino también a través de las actuaciones de colectivos entre los que destaca la labor de la Coral Delicias.

 

            E igualmente hemos mencionado en otros capítulos la importante labor de recogida de fondos de las personas componentes de la AVF (Ayuda Voluntaria Familiar), pasando casa a casa por el barrio, así como el reparto y venta de lotería del Hogar, el trabajo de los voluntarios arreglando desperfectos (“chapuzas”), y los múltiples voluntarios/as que han colaborado en las diversas obras sociales e incluso en el jardín parroquial.