¿POR QUÉ SOY ASÍ?
Siempre he tenido grandes dificultades en resolver ciertos aspectos de mi vida y, consecuencia de eso, siempre me encontré en conflicto constante con la ley. Aunque había cumplido varias condenas nunca parecía aprender. No era capaz de encontrar respuesta y resolver la eterna pregunta: "¿por qué soy así, qué pinto yo en este mundo?"
No podía llevarme bien ni con las personas ni con las normas establecidas. Parecía, por otro lado, no querer penetrar en mi interior, pensar verdaderamente en los misterios de mi vida y mi modo de funcionar, sacando de esa manera consecuencias.
Era mucho más fácil "colocarme" drogándome o emborrachándome. Sería capaz de cualquier cosa para conseguir droga. No podía prescindir de ella porque me procuraba una satisfacción, mucha felicidad y paz perfecta. Era tan fuerte y poderosa esa sensación que por momentos conseguía tener una visión clara de mi ser verdadero y una percepción más alta que nada tiene que ver con el mundo real.
Cuanto más fuerte fuese la droga más intensa era la sensación de "felicidad interior". La verdad es que en esos momentos idealizaba mi propio mundo y no tenía ningún pensamiento consciente del mundo real. Sólo sé que la sensación era divinamente celestial. El mundo en que vivía no tenía nada que ofrecerme comparativamente.
Obviamente esa felicidad era efímera, sólo duraba un breve espacio de tiempo, durante unos instantes más o menos largos. Tan pronto estaba arriba como abajo, pasando de felicidad a depresión y viceversa.
Fuese como fuese no conseguía vivir normalmente y estaba siempre decidido a "viajar", de modo que pasé por períodos terribles de confusión. Unas veces me sentía bueno y luego malo; unas limpio y luego otra vez esclavo de la droga. Fueron muchas las veces que pasé por este estado de sentimiento. Tenía unas ganas enormes de cambiar mi vida pero tenía miedo de mirar en mi interior y abrir los ojos a la realidad. Hasta que un día empecé a despertar tomando conciencia de que había otras cosas en la vida para ser feliz y que no debía aferrarme a éstas.
Hace poco más de dos años que estoy fuera de eso y cuando lo recuerdo me doy cuenta de que mi vida transcurre de modo extraño, como si fuera otro el que la hubiera vivido en mi lugar. De modo que la realidad no era lo que mi mente creía que era. Estaba en un mar de confusiones, flotando lejos de la realidad del mundo. Era sólo un ser a la deriva, sin rumbo, que trataba de entender el "porqué" de su existencia sin conseguirlo.
Hoy me miro como un espejo que refleja lo que uno lleva dentro y le devuelve la imagen. Y de esa manera voy poniendo los cimientos para cambiar mi vida, reencontrarme, autodisciplinándome. Creo que si uno no mira en su interior y no se conoce a sí mismo sabiendo cuáles son sus limitaciones, es imposible que tenga una vida normal.
Julio