José Manuel
Vidal, Religión Digital, 23 de octubre de 2011
(José Manuel Vidal, Religión Digital 24.10.2011).- Es médico, teóloga y monja de clausura. Y sin
embargo, Teresa Forcades, la benedictina del
monasterio de St. Benet de Montserrat, es conodida en todo el mundo. Un video de Youtube
contra las multinacionales y la trampa de la gripe A la catapultó
a la fama. La entrevistamos en Madrid, el día 7 de octubre, aprovechando la
presentación de su libro 'La teología feminista en
¿Por qué una monja de clausura como usted escribe un libro sobre 'La
teología feminista en
El libro fue una propuesta de la editorial Fragmenta. Y me lo propusieron,
porque sabían que me había formado con la teóloga Elizabeth Schüssler
Fiorenza. La conocí en Barcelona en 1992, antes de
las Olimpíadas. Yo me iba a estudiar a Estados Unidos, a especializarme en
medicina interna. Ella venía de Harvard y dio una conferencia. Una conferencia
en la que se rompió la comunicación, porque la traductora que sabía mucho
inglés, no sabía nada de Teología. Salí para ayudar en la traducción del inglés
al catalán y se salvó la situación. Elizabeth quedó encantada y me invitó a
visitarla en Harvard. Al final, fue ella la que vino a Buffalo,
en el norte del Estado de Nueva York, donde estaba mi hospital, a dar otra
conferencia.
¿Y tuvo que salir de nuevo como traductora espontánea?
Respuesta.- Fui a su conferencia, donde no hizo falta traducir, y nos
volvimos a encontrar. Y, como consecuencia, me puse a traducir uno de sus
libros al catalán, su libro de hermenéutica bíblica feminista. El libro me
gustó mucho y lo traduje para profundizar en su contenido. Cuando acabé la
traducción, fui a entrevistarme un par de veces con Schüssler
Fiorenza, para comentarle mis dudas y mis
reflexiones. Ella, a la vista de cómo había recibido, entendido y procesado su
libro, me animó a estudiar Teología y me escribió una carta de recomendación
para estudiar en Harvard.
Un recorrido vital que conocían en la editorial.
Respuesta.- Efectivamente. Además, había dado unas conferencias sobre
teología feminista en Barcelona. Y cuando la editorial lanzó esta colección de
libros breves, introductorios, que pudiesen servir de manual en las
Universidades, para introducir una disciplina teológica, me pidieron el libro y
yo acepté con gusto.
P.- Como teóloga feminista, ¿le duele especialmente la actual situación
de la mujer en
R.- La situación de la mujer en
P.- Es decir, que se siente usted preparada para seguir en los márgenes o
en la frontera y sin aspirar al altar.
R.- La dinámica de los márgenes evangélicos consiste, a mi juicio, en la
promoción de la justicia a todos los niveles, pero con el realismo de saber
que, en cuanto se consigue un paso hacia adelante, se genera un proceso en el
que el que no quiera quedarse instalado, seguirá encontrando razones para
seguir caminando hacia los márgenes. De ahí mi defensa teológica de los
márgenes.
P.- ¿Y la prohibición de la presencia femenina en el altar?
R.- La conclusión de la comisión bíblica pontificia, a la que Pablo VI pidió
que estudiase el tema fue que no hay razón bíblica alguna para privar el acceso
de las mujeres al ministerio ordenado. Eso era en el año 1976. En 1974, se
habían realizado las primeras ordenaciones de mujeres en
P.- ¿Qué dice, en concreto, el documento de la comisión pontificia?
R.- Asegura que en las Escrituras no hay nada en contra. Tras conocer las
conclusiones de la comisión, Pablo VI publicó un motu proprio
en el que decía que consideraba que no debía ordenarse a mujeres en
P.- Y más adelante vino el intento de cierre definitivo de la cuestión
por parte de Juan Pablo II.
R.- Sí, pero ningún Papa se ha atrevido a proclamar esa prohibición ex cathedra.
P.- ¿Esta flagrante discriminación de la mujer en
R.- Sí. Recomiendo a quien quiera profundizar este tema el libro del
profesor Gary Macy ‘La historia oculta de la ordenación de las mujeres'.
P.- ¿Y cómo vive esa situación, en un momento en el que, además, la
sociedad civil avanza hacia la paridad?
R.- No me gusta el esquema que se plantea colocando a la sociedad civil en
la vanguardia y a
P.- Luego,
R.- Mire, hay que empezar a hablar de este tema con veracidad, porque, de lo
contrario, pareciera que aquí tenemos, por un lado, una sociedad liberada,
oasis o meca para las mujeres y, por el otro,
P.- ¿Quiere decir que hay un espacio de libertad enorme dentro de
R.- Lo ha habido siempre. Lo que ocurre es que también hay que denunciar
que, entre los cuadros de mando de
P.- Libertad para las mujeres en
R.- Tenemos que cambiar esa noción de Iglesia que mira primero hacia arriba.
Para hablar de
P.- Se la suele señalar a usted y acusar de todo tipo de herejías desde
algunas páginas webs de los sectores más conservadores. ¿Tiene miedo?
R.- Me acuerdo de la 'perfecta alegría' de san Francisco y creo que es
esencial para un cristiano saber que, cuando todos te aplauden, vas mal.
Desatar las iras de ciertos sectores, no es en sí mismo garantía de que una va
bien, pero es un poco mejor que cuando todo el mundo te aplaude.
P.- ¿
R.- Está claro que, desde el Vaticano II, ha habido una involución. Y, en la
iglesia española se puede constatar que el miedo existe y que hay falta de
libertad para hablar con voces distintas, que es lo que suele pasar cuando la
gente habla desde su experiencia. Esa uniformidad de expresión es muy
preocupante.
P.- ¿Falta pluralismo en
R.- Hay muchos obispos que son capaces. El problema es que no sólo es
cuestión de aceptar eso, sino de vivirlo. Los obispos tienen el deber-derecho
de ejercer su responsabilidad pastoral de acuerdo con su propia conciencia, no
pueden simplemente suplir su criterio con el criterio que les llegue desde
arriba. En este sentido, el obispo no sólo acepta la pluralidad, sino que se
convierte en generador de la misma y la vive.
P.- Usted es religiosa benedictina. ¿Tiene futuro la vida religiosa o se
ha terminado su época? ¿Cómo la ve?
R.- La veo muy bien. La vida religiosa ha ido cambiando a lo largo de
P.- La vida religiosa como anticipación de la vida celestial.
R.- Ésta es la antropología cristiana. La vida de pareja es sacramento del
mismo amor de Dios, pero lo es de una forma temporal. La vida de comunidad lo
es de una forma escatológica, porque Dios nos llama a ser personas que
entiendan que la relación con toda la humanidad, con todas y todos aquellos
creados a imagen de Dios, es una relación de amor absoluto, una relación de dar
y recibir como la de
P.- Pero eso también se puede vivir en el matrimonio: estar abierto a
todos y amar a todos.
R.- Claro, pero el matrimonio es hasta que la muerte nos separe. Y por eso
decía Jesús: 'No lo entendéis'. Porque, en el cielo, la gente no se casa.
P.- ¿Su video del 2009, denunciando el montaje de la famosa gripe A, tuvo
tanto éxito porque desmontaba la superficialidad en la que se mueven los
grandes poderes fácticos de la información en un mundo globalizado?
R.- Hay que ser claros en la crítica a este desastre de la sociedad
contemporánea que es el aumento de la desigualdad riqueza-pobreza en los últimos
50 años. Ése es un escándalo mucho más grande que la injusticia con las mujeres
en
P.- Hay también mucho bueno en la sociedad actual.
R.- Efectivamente, hoy hay más gente que toma en sus manos las riendas de su
vida. Es cierto que estamos atravesando una etapa neoliberal que, a nivel
estructural, se puede comparar con otras etapas de la historia en las que hubo
un creciente malestar de la población.
P.- ¿En qué le hace pensar esa creciente indignación que cunde por
doquier, incluido el mundo árabe?
R.- Estoy muy preocupada por lo que está pasando ahora mismo en Libia o en
Siria. O por lo que pueda pasar en Irán. Especialmente desde la perspectiva de
las grandes mentiras políticas. Ya lo hicieron dos veces, pero parece que no
escarmentamos. Ocurrió en Irak y luego nos lamentamos. Y con Gadafi creo que ha
pasado lo mismo. Se miente para justificar una intervención militar. ¿Por qué
no intervenimos en Arabia Saudí, para liberar a las mujeres, y sí lo hacemos en
Afganistán?
P.- ¿Le gustaría que el Papa fuese a Somalia en un gesto profético que
detuviese o paliase la muerte de tantas personas y tantos niños inocentes?
R.- Éste puede ser otro de esos eslóganes de los que desearía separarme.
Quizás ahora, cuando todo el mundo está mirando a Somalia, me gustaría que el
Papa fuese a otra parte. Porque los desastres proliferan. Por ejemplo, ¿qué
está pasando en Sudán?
P.- ¿Nos engañan los medios de comunicación?
R.- Tengo la impresión, confirmada con el caso de la gripe A, de que otro de
los mayores escándalos actuales es la falta de libertad en el mundo de la
información. Hay más libertad periodística Periodista Digital o en Vida Nueva
que en 'El País' o en ‘
P.- Volvemos al lugar por el que empezaba: en
R.- No me gustaría morderme la lengua a la hora de criticar lo criticable de
P.- ¿Participó o vio
R.- No la vi mucho. Fueron las tres hermanas más
jóvenes del monasterio y volvieron muy contentas. El evento macro-eclesial
quizás sea un signo de los tiempos. Asistí en Venezuela a uno de esos eventos
macro con motivo del 90 aniversario de la muerte de monseñor Romero y me
pareció algo extraordinario. Lo mismo puede ocurrir con la gente que fue a ver
al Papa. Estos grandes eventos eclesiales quizás sean un signo de los tiempos
del siglo XXI. Lo importante es el tipo de mensaje que en ellos se transmite y
cómo se utilizan esos espacios.
P.- ¿Y cómo se utilizaron en
R.- Creo que hubo un predominio de articulaciones conservadoras o de
mensajes hacia los jóvenes en esquemas de nosotros-ellos (Iglesia-sociedad),
pero también hubo espacios donde se pudo compartir la fe con una visión más
abierta.
P.- ¿Tiene esperanza en el futuro de la sociedad y de
R.- Sí.
P.- Por ejemplo, ¿podemos ver un cambio en
R.- Más que a corto plazo, hoy mismo. Me gustaría tener sobre la realidad la
mirada que Jesús nos pide. Una mirada para ver que los campos están dorados o
maduros y sólo faltan los segadores. Esa mirada que ve, como dice San Pablo,
que el mundo está embarazado de Dios. O, incluso ya de parto y en lugares donde
una no se lo esperaría. Eso es lo que da esperanza.