TIEMPO LIBRE Y JÓVENES



Vivimos en una sociedad que concibe los problemas y las necesidades según su actualidad en los medios de comunicación. La imperiosa actualidad de las noticias hace que se sucedan unas tras otras y tan apenas tengamos tiempo para reflexionar sobre ellas. Después de los últimos y tristes acontecimientos acaecidos con jóvenes y adolescentes en nuestra ciudad, parece que se empieza a reflexionar un poco sobre lo que está sucediendo y no sólo sobre las formas sino también sobre el fondo. Todos tendremos que intentar aportar nuestras ideas y opiniones para ver si podemos dar luz ante unas situaciones que cada vez más nos preocupan.

En primer lugar existe una gran preocupación entre los padres. Empieza a ser motivo de conversación entre padres o madres que tienen hijos o hijas en edad de empezar a salir o de salir habitualmente. ¿Hasta dónde tengo que llegar como padre? ¿Qué respondo cuándo me dice mi hijo que todos van o todos hacen esto o lo otro? ¿Realmente van todos? A veces da la sensación de que los padres queremos ser más amigos que padres y no ser considerados "carcas" o "antiguos". Por otra parte es un hecho que cada vez se dialoga menos en las familias. Hasta no hace mucho el lugar para hablar una familia, para comunicarse, eran las comidas. Actualmente se come fuera de casa en muchos casos o a distintas horas o se está viendo la televisión mientras se come o cena con lo que el diálogo, la comunicación, tan apenas existen. Hay muchas familias que no saben en qué pasan su tiempo libre sus hijos. Si no lo saben mal pueden ayudar a reflexionar, a analizar las maneras de comportase individualmente y en grupo.

Esta falta de diálogo y de reflexión conduce, entre otras cosas, a dar por supuestos y como "normales" comportamientos y actitudes que hasta hace muy poco no se consideraban tan normales. Por ejemplo entender los momentos de ocio sólo de noche y comenzando a altas horas de la madrugada para terminar de día al día siguiente. Se puede decir que estas situaciones se han dado siempre. Sí, es cierto, pero no eran habituales y cotidianas durante la mayoría de los fines de semana. ¿Qué hacen esos jóvenes al día siguiente? Seguramente en su casa tendrán que estar todos en silencio porque el muchacho o la muchacha tiene que dormir... No hace mucho estaba en casa un domingo por la mañana realizando unos taladros para colgar unos cuadros y siendo las doce del mediodía, vino una vecina a decirme que no hiciera ruido que su hija tenía que dormir. La misma reflexión nos puede servir para lo sufridos vecinos que viven en determinadas zonas. ¿Hasta que punto vivimos esclavos del ocio de nuestros hijos, de nuestros jóvenes?

En ese diálogo familiar tan necesario también pueden salir los temas que se tratan en clase o en tutoría. Un profesor de Secundaria nos comentaba a un grupo de padres y madres el miedo que tienen muchos adolescentes y jóvenes a decir "no". Ante la pregunta de ¿quién no bebe habitualmente? , existía vergüenza de levantar la mano, de decir que yo no bebo. Parece ser que hemos pasado de un extremo a otro y que el que no hace lo que se supone que hace la mayoría está mal visto y es tachado de... ¿No están cayendo algunos de nuestros jóvenes en una dictadura, impuesta como moda, la cual no se ha razonado y se ha asumido porque uno quiere, sino porque me dejo arrastrar por la masa? ¿Cuándo viene un joven de sus momentos de ocio hablamos con ellos sobre cómo se lo han pasado, con quién han estado, qué han hecho...? No con un ánimo de juzgar sino de comprender, de escuchar, de intentar ayudar a elegir libremente lo que se quiere hacer.

Algunas de las dificultades que surgen en la adolescencia y juventud vienen generadas por hábitos y actitudes adquiridos anteriormente. Son muy importantes los hábitos y actitudes adquiridos en edades tempranas y sobre todo a lo largo de la Educación Primaria. ¿Cuántas horas de televisión ve al día un niño o niña de Primaria? ¿Con quién la ve? ¿Se comenta lo que ve? En muchos casos es habitual tener televisión en la propia habitación con lo que el diálogo sobre lo que se ve no existe. Nos podemos preguntar cómo será el ocio de un joven o adolescente, que mientras es niño se siete o nueve años pasa muchos ratos delante del televisor. Cuando llega la edad de la pandilla tienen los adolescentes la necesidad imperiosa de salir, de verse reflejados en sus iguales, es un momento importante de socialización. Pero, ¿cómo ha sido su socialización hasta ese momento? Aquí pueden jugar un papel muy importante los Clubes de Tiempo Libre, asociaciones y el deporte.

El deporte escolar ha ido a más y es una realidad. Pero también es una realidad que se va perdiendo a medida que los chavales crecen en edad. Nos tendremos que plantear los motivos: ¿qué sucede? ¿Sólo nos interesa lo competitivo y de determinados deportes? El deporte tiene valores importantes que tienen que ver con el esfuerzo, con el sacrificio de ir a entrenar y de llevarlos cuando son pequeños o con el compañerismo. El deporte también necesita unas mínimas estructuras organizativas que en muchos casos, por no decir en casi todos, tienen que contar con la participación de los padres.

Otro pilar importante en la socialización de nuestros jóvenes deben ser las asociaciones juveniles, los Clubes de Tiempo Libre. La Educación en el Tiempo Libre tiene que ser una apuesta social importante, tiene que ser reconocida y darle la importancia que tiene. Nuestros niños y niñas de ocho, nueve y diez años, pueden dejar por ejemplo la televisión el sábado por la tarde y se pueden ir a un centro de tiempo libre donde además de pasárselo bien y conocer a otros niños van a trabajar hábitos y actitudes que les van a servir como base para su desarrollo como personas. Es evidente que para que estos centros existan se necesitan monitores titulados, directores de centros de tiempo libre, locales, etc. Existen y han existido desde hace mucho pero hay que potenciarlos mucho más, hay que ayudarles económicamente y sobre todo hay que convencer a la sociedad de que los problemas hay que trabajarlos desde abajo y no buscar soluciones rápidas por situaciones concretas.

Adolfo Lorente