TRAS LA COMUNIÓN

Juan Palomar Chicharro

 

Querido Don Manuel, querido don Elías, queridos sacerdotes de otrora y de ahora, queridos todos: Hoy es un día de celebración, de fiesta, de recuerdos múltiples. El pasado, duro en muchos momentos, trabajoso, ilusionante…, nos ha conducido al presente. La celebración de los cincuenta años de la parroquia nos debe involucrar, más que en el pensamiento del pasado, en el hacer y trabajar en un futuro que será, sin duda, peleón, y, ojalá, ilusionante a pesar de todas las dificultades.

 

A él me quiero referir, al futuro. Pintan nubarrones muy grises tanto a nivel social (crisis económica profunda), como a nivel eclesial (desilusión, falta de convicciones, vivencia del evangelio de un modo aproximado etc.).

 

En esta celebración, fundamentalmente de acción de gracias por todos y por todo, nos gustaría, Don Manuel, que estuviera más a nuestro lado, que nos animara y alentara en esta fe que con frecuencia se oscurece, aunque vuelva a florecer. Que estuvierais más cerca del pueblo, con el pueblo y en el pueblo. Nos hace falta vuestra ayuda, empuje y coraje. Somos conscientes de sus múltiples ocupaciones y desvelos hacia la Diócesis. Pero también pensamos que hace falta (a nosotros y a otros muchos) un empuje  desde arriba para que desde abajo podamos seguir adelante y trabajando.

 

La Iglesia, en España y en Zaragoza, anda por horas muy críticas. Solamente desde la aceptación de  este hecho, y con un análisis profundo de sus causas, podremos llegar –quizás- al renacer de una nueva Iglesia.

 

Que Jesús  de Nazaret, nos ayude a todos y cada uno en esta tarea, en la que estamos todos embarcados.

¡Que Dios nos bendiga!