UNA DECISIÓN PREOCUPANTE
(9.6.2005)
El obispo de Tarazona, Demetrio Fernández, que rige pastoralmente esa Diócesis desde hace pocos meses, ha tomado al parecer una drástica decisión respecto a sus seminaristas: la de que interrumpan sus estudios teológicos en el CRETA (Centro Regional de Estudios Teológicos de Aragón) para dedicarse durante un curso en Tarazona al estudio de la espiritualidad dirigidos por un sacerdote venido de Toledo para tal fin.
Se trata de una decisión inédita que pone en cuestión incluso la viabilidad del mencionado Centro ya que el número de estudiantes es actualmente muy reducido: durante el curso 2004/2005 se han matriculado tan sólo 22 alumnos ordinarios más 13 extraordinarios, es decir, alumnos que siguen un número reducido de asignaturas.
El CRETA se rige por un Patronato, presidido por el Arzobispo de Zaragoza, y del que forman parte todos los obispos de Aragón, cuyas Diócesis contribuyen económicamente al mantenimiento del mismo. Por ello ha causado sorpresa que uno de estos Obispos (a cuya Diócesis pertenece, además, el nombrado nuevo director del Centro) se haya desmarcado de los restantes y haya tomado por su cuenta una decisión con consecuencias más que preocupantes, teniendo en cuenta, además, que el nuevo Arzobispo de Zaragoza no había tomado todavía posesión de su cargo cuando se ha ido conociendo la decisión que comentamos.
Hacía meses que corrían rumores al respecto pero se habían interpretado en el sentido de que ese curso de espiritualidad se realizaría al finalizar los estudios teológicos. Al no haberse inclinado por ahí, se les crea, entre otros, un serio problema a los alumnos implicados ya que cuando se reintegren al Centro no podrán seguir los estudios normalizados ya que en el CRETA se siguen planes cíclicos bianuales y tendría que recurrirse a las tutorías prescindiendo de las clases presenciales con sus compañeros de estudios.
El desconcierto es incluso mayor si se tiene en cuenta que el próximo curso el CRETA cambia de sede ya que el actual edificio ha sido adquirido por el Ayuntamiento de Zaragoza para establecer en él parte de sus dependencias municipales. La escasez del número de seminaristas en Aragón daba pie a pensar que las nuevas instalaciones, entre las que se incluye el nuevo CRETA, una Residencia de sacerdotes no válidos y un nuevo Seminario, tendrían todas ellas una dimensión aragonesa. De hecho el CRETA ya lo es así desde 1970 y la Residencia se abre a sacerdotes no sólo de Zaragoza sino de otras Diócesis ya que no resulta viable económicamente de otra forma. Por ello entraba dentro de la lógica que todos los seminaristas aragoneses pudieran integrarse en el nuevo Seminario, dado que los actuales pisos que han servido de tales en los últimos años para algunas Diócesis están casi vacíos.
Nos preocupa esta "dispersión" que la medida adoptada apunta de cara al futuro, precisamente en un momento en que se ha completado el nombramiento de Obispos para todas las Diócesis aragonesas, inaugurándose con ello una nueva etapa. Nos preocupa que se tomen decisiones tan graves en tan poco espacio de tiempo por parte de los nuevos Obispos que han venido a las sedes aragonesas procedentes de otras Diócesis hermanas más o menos lejanas. Nos preocupa que suceda esto en momentos en que la Iglesia Aragonesa necesita más que nunca, por las circunstancias de la evolución de nuestra sociedad, plantearse en común y solidariamente (obispos, sacerdotes y seglares) cómo afrontar los múltiples retos que se nos presentan. Confiamos en que nos abramos a las sugerencias del Espíritu de Dios que busca siempre lo mejor para su Iglesia y para nuestra sociedad.
Pepe Nerín