DECLARACIÓN DEL COLECTIVO “CLUBENITOS”

 

Como miembro de este Colectivo asumo esta Declaración como propia y le doy rango de editorial.

 

Pepe Nerín

 

LAS UNIDADES PASTORALES

UNA OPORTUNIDAD

 

 

1.                 Acogemos los Planes pastorales de nuestra Diócesis, pero sería de desear que se tradujeran también en decisiones concretas y cambios estructurales. Lo que ahora proponemos está en el mismo plan vigente cuando se plantea el reto de salir al encuentro de los no iniciados en la fe, de los pobres, de los jóvenes.

 

2.                 Decisiones y cambios tanto más necesarios si somos sinceros con nuestra realidad eclesial y estamos atentos a los signos de los tiempos, a lo que parece que el Espíritu puede querer decirnos para una mayor fidelidad de servicio al Reino. En función de esto constatamos:

 

-          Una parálisis cuando no retroceso, en los caminos eclesiológicos que abrió el Vaticano II de la Iglesia como Pueblo de Dios (LG cap II), Iglesia sacramento de Comunión para la Misión.

 

-          Nos quedamos en una pastoral de mantenimiento, de continuar con las mismas formas pastorales que en el pasado régimen de cristiandad, cuando los  cambios sociales son tan profundos y acelerados. Por citar algunos: la agonía de la cultura rural y las nuevas concentraciones urbanas; la movilidad social, familiar, laboral, de fines de semana; los cambios en los modos de comunicación con las nuevas tecnologías; la permanencia de formas religiosas tradicionales mientras se extiende de manera masiva el secularismo y no se da el paso a una fe personal y comunitaria;  etc.

 

-          En particular creemos que cada vez se hace más costoso mantener las mismas estructuras eclesiales con la elevada media de edad del clero y la ausencia de vocaciones. Sin despreciar lo que se pueda seguir haciendo con la pastoral vocacional, nos parece ceguera creer que puede sostenerse la Iglesia, y ya a corto plazo, con la mera búsqueda de vocaciones al sacerdocio.

 

-          Los que estamos en el trabajo diario de las parroquias podemos también hablar, en muchas de ellas, de la falta de fuerzas con que nos encontramos en comunidades cada vez más envejecidas, sin un laicado preparado, sin jóvenes, con sacerdotes en edad de jubilación, para afrontar no ya sólo la nueva evangelización que la situación demanda, sino ni siquiera una adecuada iniciación cristiana.

 

Y a pesar de todo, hacemos esta propuesta porque creemos que la comunidad parroquial sigue siendo lugar de encuentro con Dios desde la pluralidad social, pero siempre que avancemos hacia comunidades vivas, con estilo de vida evangélico y misionero, y no quedar reducidas a lugares de culto con oferta de servicios.

 

3.                 En la línea de hacer propuestas positivas y concretas para abordar esta situación, proponemos que se abra en nuestra Diócesis el debate y los pasos necesarios para poner en marcha lo que ya lo está en muchas otras diócesis de nuestro entorno: LAS UNIDADES PASTORALES.

 

Entendemos por tales:

 

UN CONJUNTO DE PARROQUIAS QUE, POR SU SITUACIÓN GEOGRAFICA, NÚMERO DE HABITANTES Y CONDICIONES HUMANAS, SE AGRUPAN PARA REALIZAR LA MISIÓN EVANGELIZADORA DESDE LA COMUNIÓN.

 

CON UN EQUIPO PASTORAL COORDINADOR, INTEGRADO POR CREYENTES LAICOS, RELIGIOSOS, SACERDOTES, DIÁCONOS Y UN CENTRO PASTORAL COMO REFERENCIA.

 

PARA IMPULSAR UNA PASTORAL MAS VIVA, PARTICIPATIVA, COMUNITARIA Y MISIONERA.

 

4.     Esta propuesta de las Unidades Pastorales no tiene como objetivo anular las parroquias existentes ni modificar su estatus jurídico; como tampoco se trata de una nueva distribución territorial; y aún menos de replegar los efectivos que quedan para una redistribución estratégica de los sacerdotes en vista de la merma de los mismos. Se trata de hacer realmente posible una pastoral misionera con una nueva manera de concebir y organizar las comunidades parroquiales, desde la concepción eclesiológica del Vaticano II y en respuesta a las necesidades reales de la nueva evangelización.

 

5.     Sin pretender aquí marcar el camino concreto a llevar, sí señalamos que se trata de iniciar un verdadero proceso de cambio y conversión que supondrá pasos sucesivos:

 

-                    Partir de las actuales estructuras parroquias-arciprestazgos-vicarías, en el respeto y sensibilización de los actuales miembros afectados, para conocerse, relacionarse y orar juntos.

-    Tomar en serio la instauración de los ministerios laicales y la participación de religiosos y laicos, manteniendo su identidad, sin  pretender clericalizarlos.

-    Agruparse en torno a acciones elementales como la iniciación cristiana, catequesis, Cáritas...

-    Disponer de infraestructuras comunes como: sede central, despacho unificado, especialización de cada parroquia, etc.

-    Sobre todo cuidar la creación progresiva del Equipo pastoral coordinador que pueda ir canalizando la nueva labor evangelizadora, caritativa, litúrgica y comunitaria, de forma serena y realista.

-    Con el acompañamiento y discernimiento del obispo y sus delegados, que tuviera en cuenta la realidad de cada Unidad Pastoral a la hora del nombramiento de los sacerdotes miembros de esos Equipos.

-    Y la animación, la formación y la espiritualidad necesarias para hacer posibles estos cambios.

 

Conscientes de que en cada lugar se presentan situaciones diferentes (rural o urbano, barrio tradicional o nuevos cinturones de la ciudad, edad de población, etc.) este escrito pretende animarnos, desde cada lugar y eclesialmente, a la reflexión y el debate.

 

 

CLUBENITOS

                                                                           Zaragoza, enero 2.010